Asombro y desencanto, de Jorge Bustos

Autor:

LIBROS

«Una mirada que bebe tanto de lo clásico como del asombro de la cotidianeidad»

 

Jorge Bustos
Asombro y desencanto
LIBROS DEL ASTEROIDE, 2021

 

Texto: CÉSAR PRIETO.

 

Jorge Bustos es periodista. De hecho, es jefe de opinión del diario El Mundo, aparte de tertuliano en varios medios, comentarista de fútbol y, antes que todo eso, licenciado en Filología Clásica. Uno supone que todo ello le lleva a tener una mirada muy personal sobre la realidad que lo rodea, una mirada que alía una visión en que se combinan las enseñanzas de la literatura y la cultura que crearon Europa, la visión de la realidad cercana, la que hierve a pie de calle, y la reflexión que convierte la mirada en texto. Por supuesto, nada de ello aparece reflejado directamente, no hay ni una mención; pero, página a página, se advierte esa productiva e inusual alianza entre lo que fuimos y lo que somos.

Asombro y desencanto es un libro de viajes, género no tan potente en la literatura hispana como en la anglosajona, por ejemplo, pero que cuenta con obras de músculo. La de Jorge Bustos es una de ellas. De hecho, son dos libros de viaje: uno centrado en los lugares de La Mancha por donde se vio la figura de Don Quijote pasar y otro que recorre la Francia atlántica, con paso de saludo a París.

Empieza el viaje, porque lo importante es el viaje. Y esa mirada que bebe tanto de lo clásico como del asombro de la cotidianeidad se detiene en las ventas de Puerto Lápice llenas de japoneses. En Alcázar de San Juan, se habla de la obra de Cervantes —hay párrafos dedicados a su análisis, clarividentes todos— como el texto que hizo explotar la ficción hasta los límites de su universo. Más allá no se pudo ir.

La ironía recorre todo el libro. No es más que lo que tiene que hacer un viajero: ver y contar. Y trabajar con la literatura siempre presente, porque son constantes las alusiones a autores que también contaron con los caminos; el primero, Josep Pla, siempre presente como visión certera, sensata, en un Empordà que siempre ha sido casi francés, una Francia con la que inicia una visión política que destaca su voluntad de ser nación, frente a la voluntad de los españoles de ser individuos.

El recorrido por Francia combina lugares estratégicos, pueblos que estuvieron fuera de foco, pero que con Internet se han convertido en foco, y aldeas a las que se llega por casualidad y que subyugan. Como subyuga París, que disfruta sin prisas, reflexionando sobre la eterna dicotomía entre viajero y turista. Y como se iluminan los paisajes del Loira en las palabras más lúcidas que se han publicado en años sobre literatura y política.

En el baremo que uno tiene dispuesto para juzgar los libros, cree que un libro de viajes es bueno si describe bien un atardecer. Bola extra si el atardecer no es esperado, si asalta de golpe. El atardecer que describe Jorge Bustos es una pintura impresionista musicada por Debussy y descrita por él. El resto del libro es el añadido.

Anterior crítica de libros: La ciudad de las almas tristes, de Javier Márquez Sánchez.

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