El disco del día: The Stanley Clarke Band

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«El gran Stanley Clarke recupera la concreción del formato de banda, limitándola a un selecto número de músicos jóvenes con intención de realizar un homenaje en toda regla al jazz fusión que se estilaba en los años 70»

The Stanley Clarke Band
«The Stanley Clarke Band»
HEADS UP/INDIGO


Texto: GERNOT DUDDA.


El gran Stanley Clarke recupera la concreción del formato de banda, limitándola a un selecto número de músicos jóvenes –salvo el talludito Lenny White, que ejerce aquí más de productor– con intención de realizar un homenaje en toda regla al jazz fusión que se estilaba en los años 70. Ahí estaba él por entonces, ejerciendo de poderoso bajista de los Return To Forever de Chick Corea. Recupera de ese periodo una pieza de su jefe, un ‘No mystery’ que le da muy buenos resultados cada vez que la toca en directo y alrededor de cuyo eje gravitan otras diez piezas nuevas con la firma muy repartida. Precisamente la explícita ‘Larry has traveled 11 miles and waited a lifetime for the return of Vishnu’s Report’ apunta a esa época de esplendor “que abrió una completa nueva tendencia en la música”, según Clarke. Va dedicada a la memoria de Joe Zawinul, pero en su mensaje contempla también al resto del Olimpo, como Miles Davis, Tony Williams’ Lifetime, The Mahavishnu Orchestra, Weather Report, The 11th House o los propios Return To Forever. Aunque luego, a 180 grados de éste, hay un tema como ‘Sonny Rollins’, dedicado a uno de los mayores saxos tenor de todos los tiempos, que empieza con mucho swing y que acaba con la virguera Hiromi luciéndose en el piano eléctrico. Precisamente ella es la autora de ‘Labyrynth’, tema poderoso y lírico a partes iguales, con papel destacado de la pizpireta japonesita, un jovencísimo portento del piano y a la que el propio Clarke –¡y también Chick Corea!– tiene apeado el tratamiento desde hace tiempo. Otra pieza sublime, la deliciosa ‘Here’s why tears dry’, merece automáticamente consideración de “clásico del género”.

En este trabajo hasta la insustancial ‘I wanna play for you’, aparentemente concebida para divertimento de los músicos, tiene su parte de enjundia gracias al reminiscente toque funky que le propicia jugar así con el “talk box”. Más que un homenaje a los tiempos de la “Vishnu Report”, da la sensación de que se trata de una despedida y de que Stanley Clarke, vista su creciente tendencia a la vanguardia, a la música étnica, al folk y a la orquesta sinfónica, no parece muy dispuesto a volver sobre estos pasos tan rabiosamente eléctricos y decibélicos. Una gran pena.

Anterior entrega del disco del día: R.E.M.

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