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Víctor Coyote: El diablo de cuello vuelto toma la calle

Texto de publicado el 16 feb, 2011 en la categoría Reportajes, Revista

“En la calle, la gente enloquece, chilla, ruge, baila… los coches se paran sin dar crédito a lo que ven, la gente sale a los balcones con los ojos redondos como pelotas de pilates. Víctor fuma mientras entona otro himno”

Víctor Coyote actúa en una librería madrileña. A mitad de actuación, quiere echarse un pitillo. Sale a la calle. El público va con él. Allí canta, saltándose esa ordenanza madrileña que persigue a los músicos callejeros. Carmen Salmerón, armada con su teléfono móvil con cámara justita de píxeles, estuvo allí.


Texto y fotos: CARMEN SALMERÓN.


Acudir a una cita con Víctor Coyote resulta siempre sorpresivo y excitante. Nunca se sabe qué va a pasar. El hormigueo en el estómago corrobora un delirante factor sorpresa. Te diriges al encuentro con la urgencia de dos amantes recién emparejados en su primera “quedada”. El artista multidisciplinar siempre acierta. Pasan los años, las décadas, y su creatividad sigue tan activa o más que cuando era un mero adolescente lleno de proyectos enloquecidos e innovadores (otros grandes creadores, viven de regodearse y sacar el jámago a aquellos momentos creativos que un día tuvieron, hoy ya tan lejanos).

En esta ocasión, Víctor Abundancia formula la convocatoria en la librería Arrebato, en la calle de La Palma (por donde anduvieron el diablo y el santo Job, en los que él tanto cree…). Apretando cuerpo contra cuerpo, o casi, se alcanza el receptáculo que adopta la impronta de un escenario. Allí, dos hombres, tres hombres, un poemario de Rimbaud, unos teclados de juguete, y unas guitarras acústicas, arrancan risas a mandíbulas batientes, respingos sorpresivos y devoción de abducidos. Empieza el espectáculo con un joven recitando a Rimbaud. ¡Es el joven de cuello vuelto! Se llama Charly Hernández, un tiernísimo melómano de veintipocos años. Detrás hay una historia. El pasado diciembre empezó a circular por la red un vídeo despojado de cualquier aspecto grandilocuente, un vídeo sencillo y emocionante: El Coyote cantando y Mastretta al piano. El viraje del rockabilly latino al crooner más arrebatado. ‘Joven de cuello vuelto’ era la canción, el himno que ha marcado ya un antes y un después. Ya existen los jóvenes de cuello vuelto. Hasta que el gallego de Tuy no los vio, nadie reparó en ellos. Ahora están en todas partes.

A los pocos días de colgarse el videoclip, Víctor recibe un correo electrónico. Alguien le dice: “yo soy el joven de cuello vuelto”. Y desde la virtualidad más internáutica, quedan en El Palentino, ese bar de barrio que representa tantas cosas y, ninguna es “fashion” ni “chic”. Los dos epatan. El Coyote le propone leer versos de Rimbaud en la presentación de su disco. El joven accede.

La audiencia alucina al borde de un ataque de éxtasis. El artista multidisciplinar decide empezar a presentar algunas de las canciones de “Dos años luz y cuarto” (Eureka, el sello cordobés de Fernando Vacas). La performance cambia. Toman el escenario improvisado otro joven de cuello vuelto, Javier Santos, quién le acompaña con guitarra acústica y los pianitos que nos traían los reyes magos a los que ya no cumpliremos cuarenta años. El surrealismo se desata con ‘Ristra de mentiras’, continúa con ‘La lógica de los ópticos’, para bramar con ‘Joven de cuello vuelto’. Y ya al borde de la catarsis colectiva, Víctor Coyote decide que llevamos mucho tiempo sin “echar un cigarrillo”.

No puede ser.

“Vámonos a la calle a fumar”, dice él, el artista que jamás consintió inhalar humo. Eran otros tiempos. Baste prohibir para sumar adeptos.

Y ya en la calle, la gente enloquece, chilla, ruge, baila… los coches se paran sin dar crédito a lo que ven, la gente sale a los balcones con los ojos redondos como pelotas de pilates. Víctor fuma mientras entona otro himno: ‘Como si lo mereciera’.

¿El decorado? Un cubo de basura entre dos coches. El Coyote no pierde su apostura. Alguien grita: “El arte en la calle”. Olía a azufre. Frente a las puertas de Arrebato, Javier Santos, Víctor Aparicio, y los coros del público insurrecto cantan ‘Yo que creo en el diablo’. ¿El diablo? Malasaña en carne viva, testigo, una vez más, de las correrías del Coyote. El arte en la calle es un ente subversivo. El restriegue con la vida y el arte, rayando la ilegal. Podría haberle costado 1.500 euros y requise de instrumentos. Parece ser que finalmente la modificación del art. 41 no se llevará a cabo en Madrid, aunque, ¿volverá otra vez aquella ley franquista de los vagos y maleantes, a un ayuntamiento cada vez más en estado de peligrosa involución artística?

Veremos cómo andan las cosas para el 5 de marzo, día de su gran actuación en la Sala Sol (Madrid).

Estos son los próximos conciertos de Víctor Coyote:
11 de marzo Vigo (La casa de Arriba).
12 de marzo Ferrol (Sala Super 8).
13 Tuy.
29 de abril Logroño.

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11 respuestas para “Víctor Coyote: El diablo de cuello vuelto toma la calle”

  1. Tx. dice:

    Nunca sabes lo que hará el Coyote. ¿os acordais en un concierto en la sala Sol que salió disfrazado de vendedor de helados años 50 con su carrito y todo? jajajaja y anda que no son diferentes los discos, si oimos Lucha de Migajas y el ultimo, xd!!!!! como pueden ser tan diferentes??? estamos muchos que nos gustaría un concierto largo de verdad con canciones de todas las épocas.

  2. elena gabriel dice:

    Muy bueno!!! A esto volvemos… ¡¡a la calle!! …que ya es hora… ¿de pasearnos a cuerpo y mostrar que, pues vivimos, anunciamos algo nuevo? ;)
    Buen spot, Carmen!! Me ha gustado. La vida vuelve a la calle…
    Un beso para ti… otro para Victor!!! :)

  3. pilon dice:

    Esta claro que a Carmen Salmerón le pierde el entusiasmo. Pero al Coyote ni me lo toquéis.

  4. T.Wilson dice:

    El periodismo musical nunca debe perder la pasión y la imaginación. Ordovás hablaba de “miles de personas enloquecidas” en sus retransmisiones de Ilegales (por citar un ejemplo que recuerdo), cuando en realidad había cuatro gatos. La exageración forma parte del juego. El seguidor vehemente sabrá captar la licencia. Que vuelvan los cuentos, que vuelva la luna a la crónica musical.

  5. hugo dice:

    Me parece de puta madre que Victor coyote saque discos en un pais como España con la bazofia que vende,pero a mí todos estos gestos “indies” de tocar en librerías y en la calle no me parece que tenga nada que ver con lo que yo considero rock,ni fumar por llevar la contraria a sociatas.
    Por cierto coyote no iba como gabinete caligari,porque ahora parece un barbudo indie de u.s.a

  6. Pal dice:

    No anduve por allí pero cuanto me hubiese gustado. Coyote siempre me gustó y es que enamora, no hay más que oir sus discos tan diferentes los unos de los otros. El siempre fue un trangresor, lo que es muy fuerte es que ahora si fumas seas transgresor, da que pensar a los que “ya no cumpliremos 40 años”. Me gustó mucho el relato de la reportera que como contando un cuentecito a los niños te lleva de la mano al entusiasmo. Por cierto, yo vi más videos rulando por internet, teclar “víctor coyote”, yo si entendí que el corazón latiese. Y al tal Carlos le diría que Coyote nunca hizo “cancioncillas”, ni “cancioncillas” ni “artecillo”, lo suyo siempre fue ARTE en general (Y CÓMO ESCRIBE, C´OMO DISEÑA, COMO PINTA, COMO ACTUA) se me ocurren tantas CANCIONES… las calientes noches del barrio, muy macho muy lanzado muy caliente, 300 kilos, las chicas de las revistas guarras…..

  7. rocío dice:

    Es una crónica preciosa en la que se cuentan muchas cosas como para centrarse en la “apuesta antisistema”. Una crónica, en la que a todas luces se ve el gran conocimiento que la autora tiene del artista, y que yo agradezco que comparta con todos nosotros.
    Me encanta la creatividad, me encanta Rimbaud, los jóvenes de cuello vuelto, los virajes de rockabilly latino, internet, El Palentino, Fernando Vacas, los pianitos que nos traían los reyes magos a los que ya no cumpliremos cuarenta años, el surrealismo desatado…, y también me encanta “echar un cigarrito”, los adeptos que generan las prohibiciones, Malasaña en carne viva y el arte en la calle. Y aquí es dónde yo acabo.
    Gracias Carmen, muchísimas gracias. Gracias por escribir tan bonitas palabras sobre “alguien que agarra una guitarra y canta una cancioncilla” en plena calle, gracias por ser testigo de ello y transmitírnoslo con esa ilusión que sólo es capaz de transmitir quien aún tiene ilusión, gracias por ser parte importante del enloquecimiento, gracias por estar siempre de parte de los creadores, la libertad, la música…, mil gracias.
    Yo, por mi parte seguiré “portando subversiones”.

  8. Sal Paradise dice:

    La propia periodista se contradice. Por un lado escribe un texto donde da a entender que ha asistido a un acto increible; digno de recordar y con visos de leyenda. Luego pone el video y… ¿Qué? Pues un señor tocando la guitarra en la calle; cuatro gatos viéndole, la gente que pasa de largo… y ya está.

  9. Ignacio dice:

    Me han gustado o llegado muchas de las canciones de Victor desde su debut discográfico, hace ya más de veinticinco años. Pero- en lo demás- pues…coincido con Carlos. El que se exhiba lo de fumar como signo antiprohibicionista, por ejemplo, representa una distorsión de la realidad creada por adictos. Ya hemos tenido en los últimos tiempos bastante con columnistas como Javier Marías y Juan Manuel de Prada, tan distintos y tan patéticos ellos.Y con artistas con Bebe…Afirmó- fue madre el pasado año- que no iba a dejar de fumar en el embarazo. Pues vale- allá tu- pero después no te exhibas con la barriguita en un calendario saludable fomentado por la administración y te tires fumando todo tu concierto. Al final, no deja de ser una cantamañanas.

  10. Jesualdo dice:

    Lo increíble no es que coger una guitarra en la calle a sea una arriesgadísima apuesta antisistema sino que lo pueda llegar a ser. Lo que si es loable es que aún haya gente dispuesta a defender la música. Ya ante eso, cheapeau!

  11. Carlos dice:

    Pues bueno, si alguien quiere ver en esto una arriesgadísima apuesta antisistema o algo así allá él (o ella). Si alguien piensa que en esta ciudad porque alguien agarre en mitad de la calle una guitarra y cante una cancioncilla “la gente enloquece” pues o habla desde la adulación al protagonista de la “gesta” o se están exgerando las cosas siete pueblos.
    Venga, y ahora volveremos al mundo real….

Los comentarios están cerrados.

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