“The London Howlin’ Wolf sessions”, de Howlin’ Wolf

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OPERACIÓN RESCATE

 

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“Dayron se acerca a Clapton y le consulta si le apetece grabar un disco con Howlin’ Wolf. El británico no se lo cree. El lobo aullador es uno de sus grandes ídolos y grabar con él es un sueño hecho realidad. ”

 

Corría 1970 cuando Eric Clapton recibió una oferta especial: le invitaron a participar en el disco de uno de sus ídolos, Howlin’ Wolf. Lo que ocurrió en la célebre grabación se registró en un trabajo que ahora recupera Eduardo Izquierdo.

 

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Howlin’Wolf
“The London Howlin’ Wolf sessions”

CHESS, 1971

 

Texto: EDUARDO IZQUIERDO.

 

El 10 de junio de 1910 nacía en White Station (Mississippi) Chester Arthur Burnett, o lo que es lo mismo, Howlin’Wolf. Esta misma semana hemos celebrado los 106 años de su nacimiento. Y a vueltas con las efemérides: es curioso que hace tan solo unas semanas, el 20 de mayo, se publicó el vigésimo segundo álbum de estudio de Eric Clapton, “I still do”. Hace casi cincuenta años que ambos cruzaron sus caminos: fue a principios de mayo de 1970, para grabar junto a otros grandes nombres de la música de nuestro tiempo el legendario “The London Howlin’ Wolf sessions”. Hablemos de él.

Camerino del Fillmore de San Francisco, 1969. Tras la actuación de la Paul Butterfield Band, el productor de Chess, Norman Dayron, se encuentra con los Electric Flag de Mike Bloomfield y Buddy Miles, y Cream, el súper grupo integrado por Clapton, Jack Bruce y Ginger Baker. Ni corto ni perezoso, Dayron se acerca a Clapton y le consulta si le apetece grabar un disco con Howlin’ Wolf. El británico no se lo cree. El lobo aullador es uno de sus grandes ídolos y grabar con él es un sueño hecho realidad. Así que con 60 años, Wolf coge a su guitarrista y mano derecha Humbert Sumlin y se planta en Londres para grabar una sesión en la que al consabido “mano lenta” se unirán Steve Winwood, Charlie Watts, Ian Stewart, Bill Wyman y Ringo Starr. Una pléyade de artistas a la altura de la leyenda del bluesman.

 

 

El grupo se encierra en los Olympic Studios de la capital británica y a última hora se añade otro miembro de la banda de Wolf, el excelente armonicista Jeffrey M. Carp. El protagonista ya peina canas, pero acaba encontrándose muy a gusto al lado de aquellos jóvenes que, para su sorpresa, dominan el blues a la perfección. Curiosamente, Wolf había empezado las sesiones con dudas sobre la capacidad de aquellos jóvenes que, a base de groove, acaban con cualquier reticencia. Graban clásicos de la discografía del de Chicago como ‘Rockin daddy’ o ‘Worried about me’ y tiran de versiones, sobre todo de Willie Dixon, que suenan frescas y rejuvenecidas: ‘I ain’t superstitious’, ‘The red rooster’. ‘Do the do’ o ‘Wang-dang-doodle’.

 

 

En 2003 Universal reedita el disco para añadir a las trece canciones originales hasta quince temas más que incluyen algún inédito y tomas alternativas de las canciones incluidas en la edición original. Y el disco, que en su primer lanzamiento solo había llegado hasta el puesto 28 de las listas de blues, logra alzarse hasta el 6 con su reedición. Un puesto que lo acerca un poco al lugar que merece en la historia del blues.

 

 

 

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