Stormy Mondays, corredores de fondo y forma

Autor:

stormy-mondays-06-01-16

“Buscamos otro tipo de estructuras para las canciones, otro tipo de letras, más poéticas, y aprovechamos para dar salida a un montón de instrumentos diferentes, desde un piano de juguete hecho en París en los años 60, a instrumentos de cuerda como la guitarra tenor, la mando-guitarra Gryphon, y por supuesto la zanfona de Héctor Braga”

 

La banda ovetense lleva en activo desde 1991, y en veinticuatro años han publicado la friolera de catorce discos cantados en inglés, español y asturiano. Eduardo Izquierdo habla con ellos a raíz de la publicación de su último trabajo, el doble epé “Wading the river/The lay of the land”.

 

 

Texto: EDUARDO IZQUIERDO.

 

 

La banda comandada por Jorge Otero lleva tiempo al pie del cañón. Y lo han hecho desde la independencia más absoluta y con decisiones tan arriesgadas como colgar todo su catálogo en Internet de forma gratuita para descarga. Por eso Stormy Mondays son un rara avis. Y más si tenemos en cuenta que atesoran catorce lanzamientos en su ya vasta carrera. El último de ellos, el doble epé “Wading the river/The lay of the land”. Jorge Otero nos responde.

 

¿Por qué un doble epé en lugar de un elepé? Parece algo raro.
Siempre nos han gustado los EPs, y llevamos unos cuantos años publicando casi exclusivamente en este formato. A nosotros nos resulta más divertido trabajar sobre menos canciones, y al oyente le resulta más fácil digerir el trabajo. Cuando empezamos a trabajar en las canciones nuevas teníamos dos proyectos. Por una parte, nuestro siguiente epé, que queríamos haber publicado hace tiempo, y por otra, una idea que nos llevaba rondando desde hacía años: un epé de folk-rock, con más énfasis en los instrumentos acústicos, dando más protagonismo a nuestro colaborador habitual Héctor Braga, multiinstrumentista y etnomusicólogo. Nos dimos cuenta de que el todo sumaba más que las partes. Un día tuvimos la idea de un disco con dos portadas, una por cada lado, unidas por el lomo, y decidimos que debía ser así, un doble epé. Si fuera un elepé, no funcionaría igual.

 

Ambos tienen sonidos diferenciados. ¿Qué os llevó a ello?
En “Wading the river”, el disco más rock, simplemente nos dejamos llevar por el sonido Stormy Mondays. Aunque es el disco más eléctrico, hay más presencia de guitarras acústicas y medios tiempos que en nuestros anteriores EP, supongo que por influencia del otro trabajo. En “The lay of the land”, el subtítulo ya lo dice todo (“A folk-rock adventure”). Buscamos otro tipo de estructuras para las canciones, otro tipo de letras, más poéticas, y aprovechamos para dar salida a un montón de instrumentos diferentes que hemos acumulado a lo largo de los años, desde un piano de juguete hecho en París en los años 60, a instrumentos de cuerda como la guitarra tenor, la mando-guitarra Gryphon, y por supuesto la zanfona de Héctor Braga, presente en casi todas las canciones del disco. La zanfona es un instrumento de cuerda frotada, con manivela, que es del siglo XII pero parece llegada del futuro, con todas sus cuerdas y bordones, teclado, efectos incorporados…

 

“Wading the river” es más norteamericano, ¿verdad?
Siempre hemos sido grandes admiradores del rock americano, tanto el más clásico como el más reciente alt-country/americana, aunque en este disco también se notan las influencias de la “british invasion”. Creo que es la suerte de estar situados en el arco Atlántico, te llegan las influencias de ambos lados del charco.

 

En cambio, en “The lay of the land” detecto más apertura hacia sonidos que llegan incluso al folk asturiano, ¿es así?
Absolutamente. Hay melodías que se han ido filtrando de forma inconsciente, a las que solo podríamos haber llegado estando en Asturias. Hemos tenido mucha suerte con eso.

 

 

Estos dos discos, por cierto, están mezclados en Australia. ¿Por qué?
Es una larga historia. Yo siempre he trabajado en estudios de grabación, y parte de este disco se ha grabado en nuestro propio estudio, inaugurado para la ocasión. Tuve la oportunidad de consultar unas dudas técnicas con Mike Stavrou, que fue ingeniero en los estudios AIR London de George Martin, y por sus manos han pasado trabajos de Bowie, McCartney y casi todas las leyendas del rock británico. A Stav le encantó el sonido de Stormy Mondays, y nos acabó convenciendo para mezclar el disco con él. A golpe de teléfono y email, la experiencia fue casi como estar trabajando mano a mano con él en su estudio. Entendió perfectamente lo que queríamos conseguir, y sin cambiar ni un ápice nuestro sonido, nos iba devolviendo versiones casi tridimensionales de las canciones.

 

Pusisteis en marcha una campaña de crowdfunding para grabar un concierto, y lo conseguisteis. ¿Qué os ha llevado a ello?
El crowdfunding es algo muy interesante, aunque conviene no abusar. Hicimos una campaña para editar un single en vinilo hace tres años y la acogida fue espectacular. Nos parecía un buen momento para repetirlo. Hemos hecho una gira de presentación muy cortita, de solo cuatro conciertos. Hay gente que viajó desde Inglaterra para vernos, y algunos también por toda España. Nos quedamos con ganas de que más gente pudiera ver los conciertos, y también de tener un documento de la gira. De ahí salió la idea de grabar un concierto en vídeo y audio.

 

Es una grabación solo para mecenas, ¿un premio para el verdadero fan que os apoya?
El premio es para ellos y para nosotros. Para los mecenas, es casi una forma de asistir a un concierto en diferido, pero también de mostrar el apoyo a nuestro trabajo, que siempre hemos hecho de forma totalmente independiente. Y para nosotros, eso es más importante aún que la posibilidad de realizar el proyecto. La mayor recompensa es saber que la gente está ahí y que valora y apoya tu trabajo.

 

Ocho músicos tocando más de veinte instrumentos. Hay a quien le sonará pretencioso. ¿Qué les diríais?
¡Que vengan al concierto y lo vean! Cuando hicimos los conciertos en Oviedo y Avilés, previos a la salida del disco, hubo un comentario que se repitió, por parte de las salas, empresas de sonido y periodistas musicales: todos nos dijeron que las canciones justificaban totalmente el arsenal de instrumentos, que se veía que no llevábamos nada para rellenar o aparentar. Es decir: ¡misión cumplida!

 

Sois auténticos veteranos de la escena. ¿Cómo veis la evolución de los sonidos de base americana en nuestro país?
Ha sido un largo camino. Cuando salió nuestro primer disco, en el 98, nos miraban como a extraterrestres porque hablábamos de The Jayhawks, Wilco o Whiskeytown, y encima llevábamos sección de viento. ¿Quién iba a pensar que los Jayhawks harían giras por nuestro país? ¿O el éxito del neo-soul?

 

Habéis publicado catorce discos desde la independencia. ¿Cómo se consigue?
Se consigue precisamente por la independencia. Para seguir en esto con las mismas ganas que el primer día, es imprescindible poder hacer la música que quieres, en el momento que lo necesitas, publicada en el formato que más te gusta, sin ningún tipo de presión externa.

 

Seguís ofreciendo en descarga gratuita vuestra música, parece que vuestra filosofía respecto a Internet no ha variado. ¿Qué les diríais a los que piensan que es un suicidio comercial?
Ha habido un suidicio comercial, pero de la industria. Es inadmisible ver que el Napster de 1999 daba un mejor servicio al fan de la música que el que da en 2015 la combinación de todos los servicios legales de música digital. Son más de quince años de retraso que no se van a recuperar nunca. La música se hace para ser escuchada. Respecto a la difusión musical gratuita, es algo que siempre ha existido, especialmente desde que existe la radio. Podríamos hablar también de las cintas de casete. Es totalmente lógico y normal aprovechar Internet para eso. Si hubiéramos tenido miedo a Internet no habríamos tocado en Woodstock ’99, no habría llegado a compartir escenario con Springsteen, y hubiéramos perdido infinidad de oportunidades.

 

Y acabada la gira, ¿qué va a pasar?
Nos gustaría empezar a trabajar en canciones nuevas, y con un poco de suerte, vernos el verano que viene en algunos festivales folk internacionales. A ver si lo logramos.

Artículos relacionados