La Música de El Mundano: Formación musical en las escuelas

Texto de ADRIAN VOGEL publicado el 14 Nov, 2009 en la categoría La música de El Mundano, Revista

el-mundano-14-11-09

“Aquí estamos desnudos. Faltan apoyos. Y lo más importante: falta concienciación del problema que representa la falta de formación musical. Los ministerios de Educacion y de Cultura no ayudan. Los recortes presupuestarios tampoco”

Una sección de ADRIAN VOGEL.


La educación musical en España tiene un déficit en colegios, escuelas e institutos. Estudiar música requiere sacrificios –como actividad extraescolar– para alumnos y padres. Y por otra parte cada vez está más claro que es un arma pedagógica de primer orden. Un lenguaje universal que rompe barreras sociales, raciales, religiosas, etc. Tan sólo el deporte está a su altura.

El año pasado daba cuenta de la experiencia del método del Maestro Abreu y de su alumno más aventajado, el director de orquesta Gustavo Dudamel, que ya estaba asombrando al mundo entero. Fue en el antiguo formato de EFE EME y titulaba “La música salva vidas”. El venezolano ya ha aterrizado en Estados Unidos y se ha puesto al frente de la Filarmónica de Los Ángeles. Y está rompiendo la pana.

La música no es una asignatura “maría” en EE.UU. Y sus escuelas gozan de prestigio y reputación. Y desde hace tiempo confirman lo afirmado por el joven director (“la música salva vidas”). Pero no es oro todo lo que reluce.

Carmine Appice es una leyenda del rock. Si visitáis su web podréis comprobar su impresionante curriculum. Fue el primer baterista de rock en impartir “clinics” en universidades, auditorios y tiendas de instrumentos. Su libro “The Realistic Rock Drum Method”, publicado en 1972, sigue siendo el referente para todos los que quieren aprender a tocar la batería.

Little Kids Rock es una ONG que ofrece gratuitamente instrumentos y clases en zonas deprimidas de USA. Donde los recursos de la enseñanza pública son limitados. Cuentan con 45.000 niños. Carmine Appice colabora con ellos (lo explica muy bien en este vídeo) así como Bonnie Raitt, Slash, Joe Satriani, BB King, Paul Simon, Steve Vai, y Dave Mason entre otros músicos. El recientemente fallecido Les Paul era un colaborador asiduo. Un plantel de lujo, excelente músicos con dotes para la enseñanza.

Una leyenda viva, Quincy Jones, también está comprometido. Recientemente viajaba a Israel para reunirse con varios Jefes de Estado. Siguiendo el camino iniciado por Barenboim y Metha.

La prioridad, hoy en día, para Q es la educación musical. Ha fundado la Quincy Jones Music Consortium. Le ayuda Jeffrey Walker, profesor en la Escuela de Negocios de Harvard. Hace unos días celebraron su segunda reunión (en Nueva York). Asistieron profesores de música, Marty Albertson (dueño de la cadena de tiendas Guitar Center) y Herbie Hancock. Se debatieron las necesidades de equipamiento del profesorado en la educación pública. No solamente instrumentos. ¡Faltan tizas, papel pautado, atriles, etc.! Y se escucharon testimonios de educadores del Bronx: han creado organizaciones benéficas para recaudar fondos. El director de un instituto del Bronx confirmaba la tesis de Dudamel. “Las clases de música mantienen a los chicos en el colegio, los aparta de la calle. Vienen a tocar. Si no se quedarían en casa o se enrolarían en gangs.”

Ahí se movilizan para mejorar y tapar agujeros. Aquí estamos desnudos. Faltan apoyos. Y lo más importante: falta concienciación del problema que representa la falta de formación musical. Los ministerios de Educacion y de Cultura no ayudan. Los recortes presupuestarios tampoco. Las desafortunadas declaraciones de la Ministra sobre Mozart no son esperanzadoras. Mientras tanto la Ley de Música sigue siendo una quimera.

-


Anterior entrega de La Música de El Mundano: Las memorias de Chris O’Dell

Puedes seguir a Adrian Vogel desde El Mundano.

Comparte esta noticia:
  • Digg
  • del.icio.us
  • Facebook
  • Google Bookmarks
  • Add to favorites
  • BarraPunto
  • Bitacoras.com
  • Meneame
  • MySpace
  • N4G
  • Twitter
  • Wikio

OTRAS NOTICIAS

3 respuestas para “La Música de El Mundano: Formación musical en las escuelas”

  1. Adrian Vogel dice:

    Carlos, lo que cuentas es así. Pero no olvides la enorme importancia de la música como fuente de cambio y transformación. Es un lenguaje universal, que no conoce fronteras. No hay barreras sociales, ni raciales, ni de género. Y a través de su conocimiento podemos descubrir otros mundos, otras culturas. Hay muchos ejemplos al respecto. Aquí en esta nota he hablado de uno: alejar a los peques de las pandillas callejeras.

    Y ojo, porque una cosa no funcione -la educación en general- no hay que olvidarse de aspectos particulares. Se mejora poco a poco. “Se hace camino al andar”.

  2. Carlos Juliá dice:

    Vivimos en un país donde la educación ocupa un pésimo lugar en las listas de éxito. A lo largo de los años pasados dedicados a la enseñanza he tenido la oportunidad de descubrir muchos agujeros negros que nadie tiene interés por tapar.

    Ahora veo la educación que reciben mis hijos y ésta está totalmente sesgada ¿Puede entenderse que los libros de texto de cada comunidad autónoma dediquen su contenido a lo que esconden los límites de sus provincias? ¿Recuerda alguien como en tiempos no muy lejanos nos reíamos de los norteamericanos porque no sabían ubicar a España en el mapamundi? Pregúntenle a un niño/a de secundaria de hoy por algún país de Europa o si quieren, por alguna provincia española. Como me contaba un viejo compañero de batallas, una alumna se sorprendió mucho cuando descubrió que León no tenía mar!!!

    Con este panorama ¿de verdad podemos esperar que se preocupen por la música?

    Lo primero que habría que hacer es enseñar a los niños/as a hablar, a aprender a utilizar las cuerdas vocales, a respirar y a continuación a leer y escribir. A disfrutar de la lectura y la buena literatura (y los comics y tebeos) y motivarlos para que aprendan a expresar sus emociones en el papel. Después podemos pasar a ponerles la banda sonora, descubrirles y enseñarles el mundo de la música, de toda la música, toda la música. Sin fronteras ni horizontes. No hablo de canciones sueltas como tampoco hablo de capítulos sueltos o de un solo cuadro o una sola película. Hablo de conocer el mundo que los rodea, aprender a descubrir el placer de buscar en un diccionario o una enciclopedia. Descubrir una guitarra o una voz e indagar en su historia, su sonido y hallar la pista que poco a poco los conducirá al horizonte del conocimiento, ese puesto privilegiado desde el que el mundo se nos queda pequeño. Aunque sea sentados en un pupitre. Como Julio Verne y sus odiseas, su enorme capacidad e inventiva cuasi profética despertada toda desde un sillón y todo por sus ansias de conocer…

    Pero qué podemos esperar si lo que aprenden nuestros niños/as del mañana no ocupa más allá de donde abarcan sus narices. Y no son ellos/as los culpables. Por el banquillo tienen que pasar desde los profesores/as hasta los políticos, y se mi apuran, éstos últimos en primera fila, pues aún podemos recordar las absurdas discusiones sobre entornos de la enseñanza que han ido limitando la perspectiva hasta límites ridículos y todo por intereses partidistas.

    Me hacen recordar cuando se hablaba de que había que entrar en Europa para crecer, de cuando se soñaba con un mundo global, con sus particularidades e historias propias pero unidos con un mismo fin de progreso.

    ¿Quien se ríe ahora de los americanos que no sabían situarnos en el mapa?
    Pregúntenle a un niño/a de aquí donde está California…

    Uno que llegó a director de uno de los centros donde ejercí, se burlaba de los que como yo, disfrutábamos de nuestro trabajo de enseñantes llamándonos ‘artistas’, y siempre apostillaba que como tal debiéramos cobrar. En realidad, así nos iba.

    ¿Quieres más? En cierta ocasión un padre ‘me prohibió’ que siguiera recomendándole lecturas a su hija porque la iba a “enquijotar”…

    La educación debe empezar en los hogares, la formación en las escuelas y en ambas partes debe reinar la ilusión por aprender y descubrir, por fomentar la emoción del saber.

    Y, permíteme, un apunte final:
    Estudié en los Salesianos y allí supieron descubrir y alentar mis inquietudes artísticas y -esto es un pequeño guiño cariñoso para esa correspondencia que sobre los Burning mantienes en tu web- comencé mi carrera musical, justo al lado de un tal Teto (en el colegio le llamábamos ‘Indio’), batería que a la sazón, grabaría el primer Lp del grupo, aquél que contenía un estribillo que decía:
    “Cuando Dios hizo la noche
    sabía bien lo que se hacía,
    estaba bailando un rocanrol”
    Y aún recuerdo el castigo que nos cayó cuando nos pillaron en el patio a la chavalería cantando aquello!!!

    ¡Hasta la próxima!
    Carlos Juliá

  3. Pedro dice:

    Animo con el proyecto, saludos…

Los comentarios están cerrados.

Publicidad
Publicidad
Publicidad