Suede: Melancolía y terciopelo

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Una de las bandas más importantes del panorama británico de los noventa regresa. Y no sólo se traen entre manos una gira de reunión que ya ha pasado por nuestro país, sino que además acaban de editar un recopilatorio perfecto para conocerlos o rememorarlos. Juanjo Ordás nos ayuda en la labor.


Texto: JUANJO ORDÁS.


La gira de reunión de Suede ha puesto el universo de la propia banda en movimiento. No sólo están recorriendo distintos países sino que cada noche arrojan a sus fans una buena cantidad de himnos. A principios de los 90 fueron los grandes debutantes ingleses, trayendo la androginia de vuelta al mundo del pop y envolviéndola en canciones de guitarras encendidas y romanticismo postadolescente. La ambigua voz de Brett Anderson y las espectaculares guitarras de Bernard Butler pusieron firme un panorama que Blur y Oasis llevarían a la mediocridad. Suede no sólo firmaban hits, sino que también producían álbumes notables mientras se coronaban como legítimos herederos del mejor glam rock inglés con Bowie y The Smiths como influencias. La salida de Butler de la banda debido a su enfrentamiento con Anderson no impidió que esta prosiguiera adelante con una nueva formación que también dejó huella. Así, su obra se puede catalogar en dos discos esenciales (“Suede” y “Dog man star”), uno de éxitos en potencia y esencia (“Coming up”), el ilustre semi-electrónico (“Head music”) y el mediocre (“A new morning”).

El tour de retorno no ha contado con Bernard Butler como guitarrista pese a que hace tiempo que arregló sus diferencias con Anderson, incluso llegando a formar un grupo juntos, The Tears, los cuales grabaron un olvidable disco que a todo el mundo hizo pensar dónde había ido a parar la magia que había entre ambos. Al margen de ello, un regreso de la banda era necesario. Por una parte son unos clásicos, por otra el aburrido “A new morning” no fue un colofón digno que este tour sí será, especialmente si graban un doble en directo antológico.

De todos modos, Suede no tienen nada que demostrar ya, sus canciones hablan por ellos. Y esas canciones están recogidas en el reciente “The best of Suede” (SONY 2010), el mejor recopilatorio de la banda que jamás se haya editado. Se trata de un doble CD que incluye un disco de singles y otro dedicado a esos temas que sin llegar a haber sido sencillos suponen parte importante de su patrimonio musical. Para celebrar su edición proponemos una lista de las 15 mejores canciones de la banda, todas ellas incluídas en este último lanzamiento.

LAS CANCIONES

01. ‘So Young’
(“Suede”, 1993)

El himno del grupo y banda sonora de 1992, año de su edición. Anderson y Butler dan voz a una juventud melancólica de espíritu nihilista y que experimenta con drogas. ¡Casi que podríamos hablar de pop grunge! La melodía vocal de Anderson es superior pero los arreglos de Butler durante el estribillo son exquisitos. El guitarrista tiende a colocar un arreglo en forma de solo en muchas de las canciones que compuso junto al cantante, y no sólo domina la melodía, sino que los encaja con maestría.

02. ‘New generation’
(“Dog man star”, 1994)

Artillería pesada. Una de las canciones más inspiradas, un himno generacional tremendo que de nuevo vuelve a conjugar drogas y amor en el texto. Atentos, la canción no sólo cuenta con una estrofa de altura, sino que el puente es perfecto y el estribillo cuenta con dos partes igualmente brillantes, ingredientes que demuestran la inspiración que desbordaba a un grupo que firmaba su segundo álbum aunque Bernard Butler abandona la banda antes de que el disco esté siquiera terminado. Una de las pocas piezas luminosas de “Dog man star”.

03. ‘Stay together ‘
(single “Stay together,” 1994)

Lanzada como single y unicamente incluída en recopilaciones, se trata de una de las mejores canciones de la primera época de la banda e incluso de toda su historia. Medio tiempo épico de más de ocho minutos y banda sonora de la crisis que separó a Butler de sus compañeros, aunque se trate de una canción de amor en un entorno apocalíptico. En ella, Brett canta con calidez, creciendo como vocalista. Ha sido el más exitoso single de Suede.

04. ‘We are the pigs’
(“Dog man star”, 1994)

De nuevo el apocalípsis como fondo para un tema sobre una revuelta social imaginaria. Arreglos a lo James Bond aportan comicidad al final de cada estribillo aunque la lírica firmada por Brett no sea ninguna broma (“Despiertas con una pistola en la boca”), con el vocalista trabajando aún en el desencanto de la marginación y en el espíritu de una generación hambrienta. De nuevo, Butler toca el cielo con un solo de guitarra épico. Tan oscura pieza sólo podía pertenecer a “The dog man star”, el disco de pop tenebrista con el que la banda se apartó, adrede, del fenómeno brit pop.

05. ‘Trash’
(“Coming up”, 1996)

Richard Oakes reemplaza a Butler durante la gira de “Dog man star”, siendo “Coming up” su primer album en estudio junto a Suede. El estilo del nuevo guitarrista no es tan agresivo como el de su antecesor, integrándose como un componente más que como una personalidad individual. Distintos acercamientos igual de válidos, aunque en directo es capaz de calzarse las botas de Butler sin problemas, dominando sus canciones con feeling, como demuestra “Cover me”, bootleg de excelente calidad grabado en Toronto en 1995 durante la primera gira de Oakes con la banda. También entra a formar parte del grupo el teclista Neil Codling, de hecho el riff principal es de teclado, no de guitarra. ‘Trash’ es glammy, luminosa y presenta a unos Suede más incisivos y pop que entonan un canto de unión a sus fans.

06. «Animal nitrate»
(“Suede”, 1993)

Bernard Butler libera un riff salvaje y triste para que Anderson cante a los estupefacientes y a la sexualidad animal. La banda crea un paraje grisáceo y comospolita en una canción que es puro rock and roll sin escatimar en distorsión. Perfecta combinación entre la sensibilidad del grupo y su brutalidad.

07. ‘The wild ones’
(“Dog man star”, 1994)

Acústica y tranquila, se trata de una pieza incluso bucólica que permite contemplar una faceta distinta del grupo. La suavidad de ‘The wild ones’ la permite fluir de forma natural, por lo que la paz no se pierde ni cuando entran las guitaras eléctricas.

08. ‘Electricity’
(“Head music”, 1999)

Su sinuoso riff hace de ‘Electricity’ una canción con un groove irresistible. Con “Head music”, Suede se aproximaban hacia un rock alternativo que les sentaba francamente bien. Cuando el estribillo estalla la canción se resuelve como himno de estadio en toda regla. Steve Osborne lleva al grupo un paso más allá de lo que hubiera hecho Ed Buller (productor de sus tres discos enteriores). Durante la grabación Brett Anderson toma crack pero logra rehabilitarse manteniéndose limpio hasta día de hoy.

09. ‘Killing of a flashboy’
(Cara B del single “We are the pigs”, 1994)

Las caras B de estos ingleses siempre han sido miel. Puede que no hicieran el disco pero su calidad las situaba como el tesoro de los singles, de hecho incluso llegan a hacerse un hueco en directo junto a los hits. Un tema salvaje sin contemplaciones.

10. ‘My dark star’
(Cara b del single “Stay together”, 1994)

Evocadora, aunque su gran mérito es que presenta a la banda relajada e intensa a la vez, en un crescendo político en el que se lee un alegato inmigratorio. Desde un punto de vista tanto poético como de actitud, Suede siempre desafiaron a los poderes fácticos. No sólo por su ideología libertina sino también por su ataque a unos valores caducos, ¡aunque no se trata de los Clash precisamente!

11. ‘Heroine’
(“Dog man star” 1994)

Butler comienza a jugar con su estilo, rompiéndolo y dando con nuevas soluciones para las canciones de la banda. Sus arreglos se vuelven más sutiles aunque igualmente personales, marcando la emoción de la canción aunque deba replegarse como es el caso de ‘Heroine’. Esta vez la fijación de Anderson recae sobre una mujer a la que llama su Marilyn y a la que dedica uno de los mejores temas del segundo álbum con el que rompe un tanto la ambigüedad sexual desde un punto de vista hetero, quizá tratando de huir de una imagen estereotipada. La inmediatez habría hecho de ella un single perfecto, aunque no se lanzara como tal.

12. ‘This Hollywood life’
(“Dog man star”, 1994)

Habitual apertura de más de una gira, incluso abre los actuales conciertos de reunión. Tiene un punto cabaretero que la emparenta con el Bowie de “Aladdin sane”. Se trata de una de las piezas más líricamente brutales, un retrato de cómo vender el alma por la fama a cambio de nada. Bernard Butler se explaya con un solo al estilo Hendrix.

13. ‘Beautiful ones’
(“Coming up”, 1996)

El dúo Anderson-Oakes da frutos de muy buena calidad. El nuevo guitarrista trata de aportar su estilo aunque respetando el legado de Butler. La forma de tocar de Oakes es más cruda aunque menos ornamentada que la de Bernard Butler. Y mientras la nueva adquisición disfruta de su puesto, Anderson canta con su voz más histérica.

14. ‘Can’t get enough’
(“Head music”, 1999)

Hay que dar juego a “Head music”, un disco a reivindicar. En esta canción encontramos a unos Suede machacones, irónicos y atrevidos. La producción aporta grandes texturas y guitarras corrosivas. No es un himno de estadio pero sí de club.

15. ‘Obsessions’
(“A new morning”, 2002)

Aún en su único disco mediocre, la banda es capaz de firmar clásicos. Y ‘Obsesions’ lo es. La descripción de una curiosa relación de pareja queda reflejada en una letra terrenal para nada dramática e incluso divertida. Hasta la armónica funciona. Eso sí, poco más había que rascar en el tedioso “A new morning”, último disco de la banda hasta la fecha.

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