Rockola, Discos. 27 de noviembre de 2009

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rickie-lee-jones-27-11-09

CD DE LA SEMANA: «Balm in Gilead», de Rickie Lee Jones.
«La chica de la boina y la vida turbia, la que gustaba pasear por la acera salvaje de la calle, la que vivía aventuras beat pasadas de tiempo en 1979 en compañía de su novio Tom Waits. La que tenía voz de dulce gatita es a día de hoy una señora con conciencia política y social que sigue grabando discos en los que campa a sus anchas la belleza y el buen gusto, casi hasta el derroche»

R-L-Jones-27-11-09Rickie Lee Jones
«Balm in Gilead»

FANTASY/UNIVERSAL

La chica de la boina y la vida turbia, la que gustaba pasear por la acera salvaje de la calle, la que vivía aventuras beat pasadas de tiempo en 1979 –cuando publicó su primer disco– en compañía de su novio del momento, Tom Waits. La misma que tenía voz de dulce gatita –y como tal sabía cuándo debía arañar con la garganta– es a día de hoy una señora con conciencia política –fue una activa anti Bush– y social que sigue grabando discos en los que campa a sus anchas la belleza y el buen gusto, casi hasta el derroche de preciosismo. Porque de otro modo no se entiende una entrega tan sublime como «Balm in Gilead», un disco que ella misma considera como más asequible que algunas de sus producciones previas; tal vez más áridas.

Aquí, la dama nos pasea por esa suerte de combiando entre el pop y el jazz que ha sido su marca de fábrica, con incursiones en el blues o en ese soul blanco y algodonoso que te alegra el día con su poder hechizante. Incluso ella, siempre tan cosmopolita, se atreve con el bluegrass en ‘Remeber Me’ –con Alison Krauss al violín y Vic Chesnutt acompañándola vocalmente– y sale bien librada porque es de esas creadoras que saca oro de todas las experiencias, que gusta probar nuevos brebajes –aunque hace años que dejara el alcohol– y que sabe cómo adaptarlos a sus propios recursos.

Con colaboraciones, además de las mencionadas, de Ben Harper –fantástico en ‘Old Enough’– y Victoria Williams, «Balm in Gilead» es una delicia –si ‘The Gospel of Carlos Norman And Smith’ no te lleva al cielo, nada lo hará– que se recrea señorial en el reproductor, como en un viaje en el que te acompañara la voz celestial de Rickie Lee Jones por sus rincones urbanos favoritos y que, llevándote de la mano, también te asoma al mundo rural para congraciarte con esa paz de espíritu de la que la artista de Chicago parece hacer gala últimamente. Sensacional.
JUAN PUCHADES.



Benson-27-11-09George Benson
Songs and stories

CONCROD/UNIVERSAL

Desde que George Benson renaciera en 1976 con su álbum «Breezin’», ya no ha habido forma de quitarle de la cabeza la idea de cantar. Lo hace maravillosamente, está claro, aunque todo el mundo celebre sobre todo su toque a la guitarra. Pero él también es, casi por encima de todo, un magnífico «seleccionador» de canciones. A esto mismo apunta el título del álbum, que celebra por igual la intensidad de un buen tema tanto como la historia que guarda detrás. Y estos doce ofrecen una de las mejores selecciones que se recuerdan para un disco de «funk-soul». Dos puntales garantizan esto en buena parte: la coproducción de Marcus Miller y el poder contar de nuevo con Rod Temperton como compositor (sin ir más lejos, él fue el autor de su célebre ‘Give me the night’).

Abre el disco un tema de James Taylor grabado en Brasil con fragancias latinas (‘Don’t let me be lonely tonight’), pero el «top 5» lo encabeza sin duda ‘Nuthin’ but a party’, de un funk insultantemente optimista, compartido aquí con un Norman Brown en plenitud de facultades como guitarrista y también como cantante (los dos mantienen aquí un memorable duelo de guitarras). O ‘One like you’, una bellísima pieza escrita por Smokey Robinson y en la que también destaca la guitarra de Lee Ritenour. Lo que se dice «versiones» en el más estricto sentido de la palabra, Benson se ha inclinado por dos clásicos de diferente época y condición: ‘Rainy night in Georgia’, de Tony Joe White, y ‘Sailing’, de Christopher Cross (curiosamente los dos son tejanos). También ha conseguido que Bill Withers abandonara por un momento su inexplicable retiro para escribir un tema, ‘A telephone call away’, específicamente para este álbum.

El conjunto ofrece una obra sinceramente muy superior a la de su propia media (de por sí alta), en la que además de las canciones es posible encontrar al mejor «line up» posible de músicos del género; muchos realmente reconocibles de aquella época dorada que fueron los 70 y 80: Lalah Hathaway, Greg Phillinganes, Tom Scott, Ray Parker Jr., Paulinho da Costa, Patti Austin, buena parte de los músicos de Toto, Gerald Albright… Una absoluta gozada.
GERNOT DUDDA.



Bon-Jovi-27-11-09Bon Jovi
«The circle»

ISLAND/UNIVERSAL

Bon Jovi como banda de pop rock intrascendente y divertida son unos más que aceptables entretenedores. Sin embargo, cuando se toman demasiado en serio a sí mismos casi siempre naufragan. Hace casi quince años que los de New Jersey llevan entregando una de cal y otra de arena, ¡cuando no dos de arena seguidas! «Bounce» (su pertinente y formal disco post 11-S) y «Lost highway» (acertado y jovial acercamiento al country pop) no fueron más que gotas de agua en un desierto, y así siguen. «The circle» es un nuevo y aburrido trabajo de los americanos, un disco del que solo se puede salvar el single ‘We were’t born to follow’ y ‘Superman tonight’, una canción en la que juegan a ser U2 (una vez más) aunque dando una lección a los de Dublín sobre cómo continuar haciendo canciones con gancho.

El resto del disco no solo aburre, sino que cansa, con una producción tan perfilada de cara a la actualidad que hastía, y lo peor de todo, sin más himnos que los citados. Si una banda como Bon Jovi no logra entretener es que sencillamente no han grabado nada interesante. Son un grupo que poco tiene que decir más allá del regocijo rockero, son palomitas en una sesión de «blockbuster» de verano, por mucho que ellos crean ser una banda legendaria capaz de abordar temáticas introspectivas o sociales, como es el caso.

El disco viene acompañado en su edición de lujo por el documental «When we were beautiful», una obra cinematográfica concebida aparte (no como ningún bonus) y dirigida por Phil Griffin. Y bien, decir que no merece la pena su visionado es quedarse corto. Sencillamente es una tediosa hora y media de oda continua y sonrojante a un Jon Bon Jovi no solo arrogante, sino pedante y cargante, orgulloso de su faceta de empresario y rodeado de un circo centrado únicamente en hacerle feliz. No, el largometraje deja bien claro que hace mucho tiempo que Bon Jovi no son una banda, sino que el antiguo equilibrio de poder siempre decantado hacia el líder ha acabado por caer por completo sobre él, con un Richie Sambora que no es ni la sombra de lo que era, feliz en su faceta de comparsa y al que más le valdría mudarse a un piso modesto, cambiar a la niña de colegio, comprarse un coche más pequeño e iniciar una trayectoria en solitario lejos de su rubio jefe, un Jon Bon Jovi que cada día da más miedo y que va camino de presentar candidatura a presidente de EEUU.
JUANJO ORDÁS.



Cornershop-27-11-09Cornershop
«Judy Sucks a Lemon for Breakfast»

AMPLE PLAY

Los grupos «one hit wonder» tienen un aura especial que va más allá del malditismo. El momento de lucidez, de talento, de conexión perdura como una llave que nunca ha tenido puerta, sin poder abrir nada. Lamentable o afortunadamente Cornershop ya no pertenecen a esta categoría porque si «Brimful of Asha» los había subido al limbo de los grupos sin paraíso, este «Judy Sucks a Lemon for Breakfast» si no los mejora en ninguna de sus canciones, si que por lo menos apuntala su prestancia como grupo.

Y la apuntala de modo firme porque de no ser así costaría explicar que una canción de dieciséis minutos como ‘The Turned On Truth (The Truth is Turned On)’ –la delicia de un DJ– estuviese entre lo más granado del disco. Animosa hasta lanzarte los pies al baile, tribal, blackplotation, llena de detalles, con el toque hindú propio del dúo que aquí resulta oxigenante. Tiene más cosas, unas voces emocionantes y un espíritu de soul 70 –que algunos han confundido con gospel– Philadelphia y pre-disco music que recrea la filosofía de Cornershop y la enciclopedia de esos años del baile en sólo un cuarto de hora. La crítica la ha masacrado, injustamente. Lo único que se le puede reprochar es que su receptor sería otro tipo de público que el tradicional en Cornershop. Y que por eso no se entiende desde ciertos criterios.

Pero es que aparte de esos dieciséis minutos hay mucho más. Hay, por ejemplo, un inicio del disco con tres canciones que llevan espoleta. La que abre el disco ya da la primera en la frente. Un ‘Who Fingered Rock’N’Roll’ en el que parece estar perdido por ahí Keith Richards con el cigarro en la boca y un coro negro que en vez de soul parece extraído de las sesiones del «Some Girls». O ‘Soul School’, que posee la voz nasal y el deje hindú que son propios del grupo, pero que ahora nos damos cuenta que también tenía la música de Buddah, arreglos de juguete que también pueden ser factoría Beatles.

Pero es que la canción que da título al disco es también legítimo bubblegum con su línea de bajo, sus coros esporádicos y densos y sus arreglos de juguete. La versión escogida también atiende a este ambiente, el ‘The Mighty Quinn’ de Dylan tratado por Manfred Mann que se abre con las guitarras rugosas de la Creedence. Más diversión, esa clase de castellano que representa ‘Shut Southall Down’ con un fondo que no desentonaría en ‘The Mack’. Lástima, ya han dejado de ser un grupo con un solo éxito, ahora son un grupo de un éxito y de un LP lleno de pastiche, diversión y frescura.
CÉSAR PRIETO.



Einaudi-27-11-09Ludovico Einaudi
«Nightbook»

PONDEROSA/RESISTENCIA

Músico contemporáneo, exquisito y fecundo, Ludovico Einaudi tiene la misteriosa habilidad de lograr con sus piezas que vayan siempre mucho más allá del mero minimalismo que cabría esperar de la tarjeta de visita de un músico de sus características. Directo sucesor del magistral «Divenire», esta nueva obra del pianista y compositor italiano alcanza magistrales momentos de expresión onírica en piezas como ‘Lady labyrinth’ o la propia ‘Nightbook’. Sí, esta frase, «expresión onírica» –o mejor dicho, «fantasía onírica»–, es la que mejor define el tipo de cabalgadura utilizada por este avezadísimo jinete para correr como sólo él sabe hacer.

Su extraordinaria personalidad, así como la imagen que proyecta el resultado de lo que hace, viaja pareja a la de grandes creadores como Ryuichi Sakamoto o Rodrigo Leao, este último con quien por cierto trabó pandilla hace unos pocos años en una gira conjunta a la que también invitaron a Beth Gibbons de Portishead. Ludovico, que siempre gusta de idealizar los mejores escenarios para su música, ha pensado esta vez en «un jardín visto fugazmente bajo el brillo del cielo de la noche». Una imagen muy toscana que representa los claroscuros emocionales de la noche. Con toda su luz y oscuridad. Aquí se apoya en el violonchelo, el violín, la viola, el bajo eléctrico, la guitarra acústica, la percusión y algunos sutiles efectos electrónicos, pero todos sabemos que él puede lograr todo eso mismo con sólo su piano (lo que no quiere decir que lo otro sobre, ni mucho menos).

Ludovico Einaudi debería ser declarado Reserva Mundial de la Melodía. Por el bien de la Biosfera.
GERNOT DUDDA.



Galán-27-11-09Carlos Galán
«Jóvenes libres»

LA ESFERA ROJA

La escena rockera española cuenta con un nuevo y joven músico entre sus filas. La batalla es la de siempre, tratar de hacerse oír ante una industria a veces sorda, a veces atenta. El gaditano residente en Madrid presenta un disco debut de pop rock bien aseado, comercial y amable. Nada malo, de vez en cuando está bien regalarle a los oídos una producción ordenada, como es el caso.

«Jóvenes libres» es un álbum juvenil, sin que suene peyorativo, en el sentido de que plantea una perspectiva inocente y sana, que encaja con la edad de su creador, por lo que resulta un trabajo convincente y no irrisorio. Rupturas sentimentales (‘En defensa propia’), reflexiones sobre la madurez (‘Noches canallas’, ‘La vida por delante’) y romanticismo zagal (‘Lo que yo te puedo dar’) articulan una propuesta extrovertida que bien podría encontrar su hueco entre los seguidores de Los Rodríguez o incluso Pereza, con sus guiños a Sabina.

Buena carta de presentación que no cambiará el devenir de la historia del rock español pero tampoco lo pretende, de hecho su sencillez es su principal arma a la hora de llegar al oyente.
JUANJO ORDÁS.



Schibbinz-27-11-09Schibbinz
«Livin’ Free»

GUERSSEN RECORDS

Este disco esconde un misterio. Durante años coleccionistas de todo el mundo creían que Schibbinz era una banda de «teenagers» norteamericanos que habían grabado «Livin’ Free» para algún sello privado pero nadie ponía la mano en el fuego por ello. Gracias a la disquera leridana Guerssen Records se ha resuelto el entuerto. Schibbinz era un grupo formado por jóvenes argentinos y norteramericanos, hijos de miembros del personal diplomático destinado en Buenos Aires.

Las trece canciones incluidas en el disco son algo así como la prehistoria del sonido Lo-fi, composiciones frágiles, influenciadas por The Byrds y sus guitarras centelleantes. Fueron grabadas a mediados de los sesenta por Mike McNertney (17 años, guitarras), Carlos «Payo» Giraudo (15 años, guitarras), Pat McNertney (15 años, bajo) y Kelly Fero (15 años, batería), cuatro adolescentes que intentaban emular a sus idolos en temas como ‘In sunshine and in shadow’, que mira de reojo al ‘Lucy in sky with Diamonds’ de John Lennon o ‘Go softly now’, deudora del ‘Go now’, de The Moody Blues. También hicieron versiones de temas como ‘Lay Jane’ o ‘Summer Sonf’, de Chad and Jeremy. Son temas grabados con pocos medios con una estructura algo naïf pero que seducen por su simpleza y por ello este es un disco valoradísimo en los mercados de coleccionistas. Un original puede costar alrededor de 2.000 dólares. Es la primera vez que «Linin’ Free se reedita». Guerssen ha contado con la colaboración de Kelly Fero, el batería del grupo, hoy convertido en un influyente político del entorno de Barack Obama.
ÀLEX ORÓ.


Anterior entrega de Rockola.

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