Ringo Starr: «The Beatles no cambiaron la historia del rock, cambiaron la historia de la música»

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«The Beatles siguen y seguirán estando ahí fuera. Su música se mantiene viva»

 

El legendario Ringo Starr publica este viernes 24 Change the world, un epé que ha presentado a la prensa internacional en una charla a través de Zoom. Representando a Efe Eme asistió nuestro compañero Carlos H. Vázquez.

 

Texto: CARLOS H. VÁZQUEZ.
Foto: SCOTT ROBERT RITCHIE.

 

Se presenta Ringo Starr (Richard Starkey) saludando con el signo de la paz. Habla desde su casa, de vez en cuando gira la webcam para enseñar un set de baterías que tiene al lado. A su espalda, su arte: una estrella gigante de cinco puntas custodiada por dos figuras suyas (¿el de la derecha no se parece a Charles Manson?). Ringo aparece en la pantalla repartiendo paz y amor para cambiar el mundo, tal y como reza en la portada de su nuevo epé, Change the world (Universal, 2021).

 

Un epé para la paz

Ringo quiere cambiar el mundo. Quiere que reinen —como dice— el amor, la paz y la armonía. «Es un mensaje importante, porque ahora tenemos a toda esta gente reunida en Nueva York [se refiere a la asamblea en la ONU], así que al menos hagámoslo por los niños, ¿o es que los políticos no tienen hijos?». El que fuera batería de The Beatles empezó con este movimiento en las calles de Chicago el día de su cumpleaños, el 7 de julio de 2008: «Recuerdo que éramos como unas cien personas o así y ahora resulta que tenemos paz y amor en veintiocho países del mundo». Para hacer una analogía con esto, Ringo lo compara con las ondas que hace una piedra al caer al agua. «Sólo puedes hacer lo que está en tus manos, y eso es lo que hago yo».

El primer adelanto de Change the world es un tema de título similar al del epé (“Let’s change the world”). Como era de esperar, la canción lleva un mensaje optimista con una carga de esperanza. Este corte fue escrito por Joseph Williams y Steve Lukather, con el añadido de los coros de Amy Keys, Zelma Davis, Billy Valentine y Darryl Phinnessee. «Ha sido una bendición, durante este año, tener un estudio aquí, en casa, y poder colaborar con tantos grandes músicos, tanto con los que había trabajado antes como con los nuevos amigos».

 

 

Le sigue en el repertorio de cuatro temas el reggae “Just that way”, escrito por el propio Ringo y Bruce Sugar, su ingeniero desde Ringo rama (Koch Records, 2003). “Just that way” podría ser una continuación, al menos en lo que su ambiente se refiere, de “Waiting for the tides to turn”, del epé Zoom in (Universal, 2021), con el regreso de Tony Chen a la guitarra, Fully Fullwood al bajo y Ed Roth al Hammond B3, con los coros de Zelma y Zho Davis. «Me gusta el reggae, siempre me ha gustado. Lo he pasado muy bien en Jamaica», cuenta Ringo, que destaca la labor de Chen, músico que ha tocado con Johnny Clarke (None shall escape, Moving out, Sings in fine style, Put it on, Satisfaction…), Corner Campbell (Dance in a greenwich farm, The gorgon…), John Holt (Super star, Treasure of love…), Delroy Wilson (True believer in love, Who done it, Nice times…) y un largo etcétera que incluye también a The Aggrovators, Sammy Dread o Bob Marley. Luego está Linda Perry, que por primera vez colabora con Ringo Starr en un trabajo discográfico. En este caso, en la canción “Coming undone”, donde Linda escribe y toca, sin desmerecer la aportación del joven Trombone Shorty, aunando una querencia country en todo el minutaje con un paseo por Nueva Orleans.

 

El rock del cometa Haley

Cierra Change the world la versión de “Rock around the clock”, con Joe Walsh en la guitarra, Nathan East en el bajo, Bruce Sugar al piano y Amy Keys y Windy Wagner a los coros. Ringo le cuenta a Efe Eme que para esta copla de Bill Haley & His Comets solo estaba pensando en sus recuerdos, repasando lo que escuchaba cuando era pequeño y tenía siete años: «Después cumplí los catorce en el hospital. Tenía tuberculosis y todavía estaba allí cuando se acercaba mi cumpleaños número quince, pero yo no quería pasarlo en el hospital. Llevaba más de un año, así que mi madre habló con los médicos y, como me estaba portando bien, decidieron que me iban a dejar salir». En primer lugar, Ringo fue a Londres con su padrastro (Harry Greaves) y su madre (Elsie Starkey) para visitar a unos parientes antes de regresar a Liverpool. «Luego mis abuelos me llevaron a la Isla de Man a ver en el cine la película Rock around the clock (Fred F. Sears, 1956)», prosigue Ringo. «Fue increíble. Eso estaba lleno gente enloquecida y yo, que acababa de salir del hospital, estaba sentado allí sin saber exactamente qué era lo que estaba pasando. Empezaron a destrozar el cine, a arrancar las sillas… No participé en el estropicio, porque era un niño de salud delicada, pero aquello me parecía genial».

Al hilo de “Rock around the clock”, Paul McCartney relataba en el libro Anthology que la primera vez que oyó la canción de Bill Haley sintió «un escalofrío por la espalda». Estaba con George Harrison viendo la película Semilla de maldad (Richard Brooks, 1955), protagonizada por Glenn Ford, Sidney Poitier, Anne Francis, Vic Morrow y Louis Calhern, cuando Bill Haley & His Comets aparecieron en la pantalla. «Teníamos que ir a ver la película Rock around the clock, solo por el título», rememoraba McCartney, que en ese momento estaba al borde de los dieciséis años. «Pese a mi cara de niño, yo conseguía colarme en el mundo adulto, pero George no. Tenía toda la pose, pero pinta de niño. Recuerdo que fuimos a su jardín trasero y le pinté un bigote con un poco de tierra. Estaba ridículo, pero pensé: “Da el pego… entraremos”». Y entraron, pero sufrieron una gran desilusión, porque era una película de delincuentes juveniles donde solo actuaban y hablaban. Se resarció Paul de aquella experiencia viendo a Bill Haley tiempo más tarde en el Odeon por veinticuatro chelines. «Tardé mucho en ahorrar el dinero. Para esas cosas era muy cabezota: si me entraba el cosquilleo, tenía que ir. [Fui] en pantalones cortos… ¡a un concierto de rock! Fue genial, aunque Vic Lewis y su orquesta ocuparon la primera mitad del espectáculo. Me sentí un poco estafado: quería ver a Bill todo el tiempo», recalcaba.

George no pudo pagar la entrada, no tenía tanto dinero, y siempre se había preguntado de dónde había sacado la pasta Paul para ir a ver en directo a Bill Haley. A John Lennon, en cambio, «la era Bill Haley» no le afectó demasiado. «Cuando sonaban sus discos por la radio, mi madre se ponía a bailar, le parecía fantástico. Yo los oía, pero no me decían nada», explicaba Lennon también en Anthology.

De vuelta a Ringo y a la versión de “Rock around the clock” en el recién estrenado epé Change the world, el músico británico sigue la conversación con Efe Eme: «Quería hacer rock todo el día, porque este era mi disco, así que hice una versión al modo de la vieja escuela pero actualizada. Llamé a Joe Walsh, porque lo haría diferente. Si escuchas las versiones de “Rock around the clock” oirás que todo el mundo lo hace de la misma manera. Me senté y pensé que tal vez era el momento de hacerla a mi manera. Tenía mis buenas razones». Y enfoca con la cámara para enseñar dónde grabó el cover mencionado. «Puedes ver que en el dormitorio está la batería. Es mi pequeño estudio de grabación. Aquí he hecho las cuatro canciones del epé, en mitad de esta sala».

 

Cuatro chicos encerrados en un cuarto

La discografía de estudio de Ringo Starr, ya sin The Beatles, se extiende con generosidad a lo largo de la década de los setenta, empezando por Sentimental journey (Apple Records, 1970), Beaucoups of blues (Apple Records, 1970) y Ringo (Apple Records, 1973), tres de los mejores títulos que haya publicado hasta la fecha. De hecho, Sentimental journey salió a la venta el 27 de marzo de 1970, antes de la publicación de Let it be (Apple Records, 1970), el 8 de mayo de 1970, y Ringo, por ejemplo, es el único disco en el que Starkey vuelve a tocar con sus antiguos compañeros de banda: John Lennon, George Harrison y Paul McCartney (incluso Billy Preston).

Continuaron la colección en los setenta Goodnight Vienna (Apple Records, 1974), Ringo’s rotogravure (Polydor, 1976), Ringo the 4th (Polydor, 1977) y Bad boy (Polydor, 1978), trabajos que, con el agravio comparativo de sus predecesores, tuvieron una menor repercusión.

En los ochenta, y tras la muerte de John Lennon (8 de diciembre de 1980), Ringo Starr lanzaría solo Stop and smell the roses (RCA, 1981), con letras de Paul McCartney (“Private property” y “Attention”), George Harrison (“Wrack my brain”), Ronnie Wood (“Dead giveaway”) y Harry Nilsson (“Drumming is my madness” y “Stop and take the time to smell the roses”), entre otros. No se dejaría ver Ringo, discográficamente hablando, hasta principios de los noventa. Pero antes, en 1983, publicaría en el mercado extranjero Old wave (RCA, 1983), producido, por cierto, por Joe Walsh. En 1992, Time takes time (Private Music, 1992) iniciaría una época más regular para Ringo Starr, no ya en lo que a publicaciones discográficas se refiere (en realidad solo añadiría un álbum más en esos años: Vertical mal, Mercury Records, 1998], sino también a las colaboraciones con George y sobre todo con Paul en su Flaming pie (Parlophone, 1997) con “Really love you” y “Beautiful night”. Fueron aquellos los dos primeros trabajos conjuntos entre Ringo y McCartney trece años después de Give my regards to broad street (Parlophone, 1983).

Casi de manera paralela, Ringo Starr se reuniría a mediados de la década de los noventa con Paul y George para la labor que suponía The Beatles anthology, disco, documental y libro incluidos. ¿Cambiaron The Beatles la historia del rock? El batería responde a Efe Eme con un matiz sobre la cuestión: «The Beatles cambiaron la historia de la música». «Una de las cosas más importantes que hicieron The Beatles fue escribir y grabar todo en aquellos días», en concreto al haber dejado de tocar en directo (el 29 de agosto de 1966 ofrecieron su último espectáculo en vivo en el Candlestick Park de San Francisco) para centrarse en el estudio y publicar un año más tarde Magical mistery tour (Capitol Records, 1967) y Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band (Parlophone, 1967). «Hablamos con George Martin para decirle lo que íbamos a hacer a partir de ese momento. Así fue como sucedió. ¿Y sabes qué? Adoro aquello que hicimos. The Beatles siguen y seguirán estando ahí fuera. Su música se mantiene viva. Trabajamos muy duro, por supuesto, pero también teníamos algunas canciones geniales», concluye Ringo para pasar a detallar los pormenores de The Beatles: Get back, el documental sobre Let it be dirigido por Peter Jackson: «Se encontraron cincuenta y seis horas de vídeo y ciento cuarenta grabaciones de audio. […] A mí no me gusta el documental que rodó Michael Lindsay-Hogg. No mostraba ninguna alegría, cuando nosotros en realidad estábamos divirtiéndonos allí. Hablé con Peter y me enseñó en su tablet trozos nuevos que no había visto en los que aparecíamos riéndonos».

Ringo señala el concierto en la azotea del edificio de Apple Corps., el 30 de enero de 1969. Sin previo aviso, The Beatles montaron un concierto en lo alto del número 3 de Savile Row. «Aquello fue genial. El concierto duró siete u ocho minutos y en el documental de Peter Jackson dura cuarenta y tres minutos. La policía, cuando apareció para cortarnos el concierto, jugó un papel muy importante. Eso, visto ahora, queda muy tonto». El documental dura seis horas, pero para Ringo seis horas nunca serán suficientes. «Trabajábamos mucho y pasábamos por altibajos emocionales para llegar hasta donde estábamos. Solo éramos cuatro tipos encerrados en una habitación».

Se despide Ringo Starr extrañando a Charlie Watts, fallecido el pasado 24 de agosto de 2021: «Vivíamos cerca, en Londres, y nos encontrábamos cuando salíamos por King’s Road. Era un ser humano muy bello, The Quiet Men [El hombre tranquilo]». Repite Ringo el saludo de la paz. Sonríe: «Si queremos, podemos cambiar el mundo». Bien podría ser, pues, el gesto de la victoria.

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