Punto de Partida: Pecker y Beastie Boys

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«A pesar de ser alguien mucho más cercano al pop que a otros géneros, el primer disco de los Beastie Boys cambió mi manera de entender el eclecticismo en la música. Es el disco que me convirtió en un amante de la música libre de encajonamientos y clasificaciones»

Regresa «Punto de Partida» a EFE EME, la sección en la que un músico nos presenta el disco que le cambió la vida, no necesariamente el mejor de su discoteca, sino el que significó algo absolutamente especial. Para abrir esta nueva temporada, contamos con el inclasificable pero talentoso Pecker (Raúl Usieto; al principio de su carrera conocido como Pequeño Pecker), que acaba de publicar «Grandes éxitos» (DRO/Warner), un álbum en el que recoge parte de lo mejor de la producción contenida en sus tres primeros discos.



Beastie Boys
“Licensed to ill”
DEF JAM, 1986


Tendría unos 13 años cuando escuché por primera vez a los Beastie Boys. Entonces comía cada día en casa de mi abuela, que vivía en la acera de enfrente del colegio, y después del postre, mi tío y yo corríamos a su cuarto a escuchar los discos que iban llegando por correo desde los almacenes del Boletín Informativo Discoplay.

Sonaban los Ramones, Sugar Cubes, Talking Heads, AC/DC, Beatles, Rolling Stones, Golpes Bajos, Radio Futura, Allman Brothers, Queen, La Polla Records, ZZ Top o Parálisis Permanente. Pero aquel día los dos nos quedamos de piedra al escuchar lo que nos parecía una mezcla entre AC/DC y lo poco que habíamos oído de hip hop: había llegado “Licensed to ill”, el primer disco de los Beastie Boys, del año 1986, si obviamos la etapa hardcore.

Yo todavía no tenía tocadiscos, así que mi tío me grababa todos los discos que me gustaban y otros a los que, decía él, debía dedicarles más tiempo y acabarían encantándome. En esa cinta estaban ellos en la cara A y un directo de Paco de Lucía y Ramón de Algeciras en la cara B. No paraba de escuchar ‘Rhymin & stealin’, ‘No sleep till Brooklyn’, ‘Slow ride’ o ‘Girls’, que diría que eran mis favoritas. Pasó mucho tiempo hasta que volví a saber de los Beatie Boys.

Ocho años después vi por televisión el vídeo de ‘Sabotage’ y corrí a comprar “Ill communication” (ya en CD), que en realidad es su mejor disco según mi criterio, el más completo. Y en ese momento, me di cuenta de que a pesar de ser alguien mucho más cercano al pop que a otros géneros, el primer disco de los Beastie Boys cambió mi manera de entender el eclecticismo en la música. Es el disco que me convirtió en un amante de la música libre de encajonamientos y clasificaciones. Y todavía tuvieron que pasar diez años más hasta que, por fin, en 2004 llegara a mis manos definitivamente ese vinilo que viajó hasta Huesca por correo en 1986. Mi tío decidió regalármelo cuando publiqué mi primer disco como Pequeño Pecker “Diez y 1 galaxia”. Supongo que me lo había ganado.


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