Punto de Partida: Fabián y Nirvana

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«Adoro este disco, aunque no sea el mejor de Nirvana, pero sí es mi álbum favorito de la banda, porque me enseñó cómo se puede tratar una canción desde distintos ángulos, conservando la esencia y la fuerza que un buen tema ha de tener por derecho»

Fabián, el cantautor pop leonés, mientras ultima detalles de su nuevo disco (el tercero) nos habla del disco que le cambió la vida, no necesariamente el mejor de su discoteca, pero sí ese que logró que nada volviera a ser como antes.


Nirvana
«Unplugged in New York»
GEFFEN, 1994


En 1994 yo tenía trece años y todavía iba al cole. Mis padres empezaban a sospechar que a su hijo pequeño le gustaba más holgazanear por ahí que atender en clase, así que decidieron ponerme una profe particular que venía a casa tres o cuatro veces por semana para ayudarme con las asignaturas que más me costaban y que, más tarde, se revelarían como las más importantes.

Literatura, Lengua e Inglés se convirtieron para mí en un hobby: Los libros, las construcciones sintácticas y semánticas, el hecho de poder entender y cantar las canciones de mis artistas favoritos (no sin haber estudiado un poquito antes el texto en cuestión), eran cosas maravillosas.

En 1994 Geffen editó «Unplugged in New York», de Nirvana. Todavía recuerdo la voz de Joaquín Luqui anunciándolo en televisión, y me recuerdo a mí mismo deseando salir corriendo hacia la tienda de discos (¡tienda de discos, sí!) para comprar una copia.
Como al final ese año lo aprobé todo, mi profesora me regaló el álbum, edición casete, que todavía conservo [es el de la foto] y que me hizo muchísima ilusión en aquel momento.

Tenía un Walkman Aiwa que llevaba a todas partes, y la única cinta que sonaba durante todo el santo día era aquel concierto de la MTV: ‘About a girl’, ‘Come as you are’, ‘All apologies’, y todas esas maravillosas canciones vestidas de sensibilidad acústica, pero con todo el poso del grunge que vivía su mayor auge por aquellos tiempos, y que acababa de quedarse huérfano con la prematura muerte de Cobain.

Adoro ese disco, aunque no sea el mejor de Nirvana, ni evidentemente, el que mejor los define como grupo y mito, pero sí es mi álbum favorito de la banda, porque me enseñó cómo se puede tratar una canción desde distintos ángulos, conservando la esencia y la fuerza que un buen tema ha de tener por derecho.

Por eso y porque todos los cortes son buenísimos.

Creo que ‘The man who sold the world’, la fantástica versión de Bowie, llegó a ser número uno en Los Cuarenta Principales… ¡Cómo han cambiado las cosas!

Todavía lo escucho de vez en cuando –en formato digital, eso sí– y me encanta tocar ‘Jesus doesn’t want me for a sunbean’ con mi guitarra acústica cuando estoy solo en casa, y cuando la luz se parece mucho a la de aquellos atardeceres de verano, en los que, con mis trece o catorce años, soñaba con convertirme en una estrella de rock.


Desde aquí puedes acceder a la web de Fabián.

Anterior entrega de Punto de Partida: Pecker y Beastie Boys.

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