Pereza: Los chicos crecen

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«Es el disco más honesto, en el que más somos nosotros. Hemos hecho lo que hemos querido, lo hemos producido, lo hemos grabado todo, lo hemos mezclado»

 

Son una de las formaciones del rock español que más discos vende, el grueso de sus seguidores se encuentra en el público femenino más joven y, sin embargo, la calidad de Pereza es incuestionable, como demuestran en el nuevo y maduro «Aviones». En esta entrevista dejamos el ruido al fondo y sólo hablamos de música, con Rubén y Leiva salpicando su conversación de referencias a Tom Petty o a los Traveling Wilburys.

 

Texto: JUANJO ORDÁS.


Cuando uno toma asiento frente a Pereza, se da cuenta de que no solo son auténticos, sino que son reales. La naturalidad que emana de sus discos o conciertos nace directamente de ellos, de su concepto de rock and roll y de su forma de entender la música. No solo cuentan con un repertorio lleno de grandes temas, sino que acaban de editar «Aviones», un disco repleto de canciones enormes, de alma acústica y atemporal. Pereza han crecido.

 

El disco me ha gustado bastante. Es largo pero rico.
Leiva:
Sí, es largo. Hemos echado el alma ahí y hemos currado.

Creo que este es, por lógica, vuestro disco más maduro. Somos todos más mayores desde que hicisteis el primero, ¿cuál es vuestra percepción de «Aviones»?
L:
Desde luego es el disco que más representa quiénes somos ahora mismo. Representa  un sosiego musical, ya sabemos cómo queremos sonar. Creo que es el disco más honesto, en el que más somos nosotros. Hemos hecho lo que hemos querido, lo hemos producido, lo hemos grabado todo, lo hemos mezclado. Para nosotros representa, de alguna manera, nuestra mejor tarjeta de presentación en toda nuestra carrera.

¿Por qué os decidisteis a producirlo vosotros mismos?
Rubén:
Porque lo teníamos muy claro. El sonido, cómo tenía que ser. Desde el principio han mandado las canciones. Empezaron a salir así, como rollo acústico, medios tiempos… Teníamos claro el sonido, en los discos de referencia coincidíamos, eran los mismos y nos tiramos a la piscina. Pensamos que ya es el quinto disco, ya tenemos pelos en los huevos [risas].

 

Ya sois mayores.
R:
Sí [más risas].
L: Cuanto más mayores, más pequeños somos [risas].
R: Sí, tío.

 

«Aviones», según los créditos, se acabó de grabar en noviembre de 2008, ¿dónde ha estado metido hasta ahora?
R:
Las mezclas se salen de esa fecha, como hemos mezclado nosotros, ahí es donde más locos nos hemos vuelto.
L: Todos esos meses han sido meses de esquizofrenia total mezclando.

 

¿Le habéis dado muchas vueltas a la mezcla?
L:
Demasiadas.
R: Claro, y la grabación no ha sido parar para grabar, sino que empezamos a grabar en los huecos de la gira de «Aproximaciones», sobre la marcha. Entonces no es que tuviéramos todo el tiempo del mundo, sino que se ha espaciado tanto porque ha sido poco a poco.

 

Es difícil encontrar el punto de la mezcla que no maté la esencia de la canción y que suene fresca.
L. y R:
Sí.
L: Teníamos muy claro todo, pero hay veces en que una perspectiva de fuera es capaz de frenar una obsesión. Y nosotros estábamos retroalimentando una obsesión, estábamos ya siendo muy finos: “Creo que este plato está demasiado alto, vamos al estudio a corregirlo porque aquí está matando un poco la voz…». Y ya era como, hostia… Un día dijimos, «esto suena, esto está bien, vamos a pararlo». Ya se nos estaba yendo de las manos. Sí que creo que en la mezcla es interesante tener una figura de fuera.

 

¿No se os ocurrió pedir ayuda a alguien en algún momento de desesperación?
L:
No se nos ocurrió, pero es cierto que una vez que hemos terminado estamos muy orgullosos del resultado. Realmente suena como imaginábamos que iba a sonar, estamos realmente felices con el resultado. Pero sí es cierto que en algunas decisiones mola delegar, porque no somos el ombligo del mundo y te puedes equivocar.
R: Faltaba un oído inocente. En vez de una mano inocente, un oído inocente.

 

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«Ya no tenemos que demostrar nada, y a lo que vamos es a la canción, ella manda y nosotros estamos por detrás de ella»

 

 

AVIONES QUE DESPEGAN

Me parece que «Aviones» es el disco de Pereza que mejor equilibra vuestras dos personalidades.
L:
¡Qué bueno!

 

En el sentido de que lo que gana uno lo pierde el otro y viceversa, creo que por fin lo habéis conseguido.
L:
Eso nunca nos lo habían dicho.
R: Está bonito eso.
L: Sí, está bonito eso.
R: Está ying yang, somos muy ying yang.

 

De todos modos, sí es verdad que, por norma general, tú, Leiva, sueles introducir más instrumentación que Rubén. ¿Cómo delegáis las tareas?
L:
No, es que yo toco la batería desde que era pequeño, y cuando nos ponemos a grabar pues yo grabo las baterías y también he grabado siempre los bajos y guitarras, Rubén ahora está grabando bajos también. Pero, vamos, tiene que ver con que yo desde pequeño tocaba varios instrumentos en varios grupos.
R: Las guitarras, los bajos, los hacemos juntos.
L: A lo mejor el próximo disco nos apetece hacerlo con una banda, pero a día de hoy a mí me cuesta más explicarle a alguien cómo tiene que tocar una batería que tocarla.

 

¿Por qué la búsqueda del sonido acústico?
L:
Mira, yo siempre digo que el disco que estás haciendo tiene mucho que ver con la música que estás escuchando en ese momento. Es vital, son matemáticas. Somos muy admiradores de Traveling Wilburys, de Harrison, de Tom Petty, de Ron Sexmith, de Josh Rouse, de mucha gente que tiene un rollo americano, acústico, que nos interesa mucho.

 

¿A nivel español cuáles serían las influencias de este disco?
L:
Pocas, tío. Por amistad igual es Quique González la parte que más nos toca en este disco.
R: Sí, Quique González y, son contemporáneos, pero yo creo que el disco de Coque (Malla) y el de Christina Rosenvinge también van por ese camino.

 

Lo interesante de «Aviones» es que, aunque tenga una base más acústica, los temas no son planos, hay una cantidad de matices bestial, que supongo que es lo que os volvió locos en la mezcla.
R:
Eso es.
L:
Hay mucho matiz y luego, sobre todo, que las canciones solas te dicen cómo vas, te marcan la dirección de un disco. Si yo me hubiera encontrado con que las canciones de Rubén eran punk-rock hubiéramos tenido un problema, pero es que estábamos en el mismo lado, estábamos en el mismo sitio. El disco tiene un rumbo natural.

 

Lo que sí he notado es que las canciones están cada vez más basadas en secuencias de acordes más que en buscar un riff de rock and roll.
L:
Totalmente, tío.

 

¿Cómo habéis llegado a ese punto? ¿Es cuestión de madurez, de dejar que la canción respire por sí misma, de no buscar ninguna postura rockista?
R:
Sí, creo que ya no tenemos que demostrar nada, y a lo que vamos es a la canción, ella manda y nosotros estamos por detrás de ella. Y luego, escuchando a los grandes, a los que nos gustan, te das cuenta de que, joder, Traveling Wilburys son cuatro acordes pero todo muy bien puesto, y creo que es adonde nos hemos querido acercar con este disco, a hacer canciones en ese plan, con una letra cuidada e intensa, una melodía en estado de gracia y cuatro acordes.

 

Hablando de gracia, me parece muy gracioso que «Aproximaciones» fuera vuestro disco más orientado al terreno Beatles con detalles Stones y «Aviones» es un disco más orientado a los Stones pero con detalles Beatles.
R:
Puede ser, tío.

 

Es como si fuera una fusión de «Sticky fingers» con esas cuerdas estilo Beatles.
L:
«Sticky fingers» y momentos «Abbey Road».

 

Sí, total, me hizo mucha gracia.
L:
‘Dead flowers’ es una canción… En este disco hemos pensado en ‘Dead flowers’… No sé, es una referencia.

 

Y que no tiene riff precisamente.
L:
Son tres acordes acústicos, contando una historia. Menos es más, hemos ido hacia ahí.

 

¿Cómo llegan al disco Ariel Rot y Andrés Calamaro?
L:
Por amistad, por admiración. Ariel es amigo nuestro desde hace un montón y nos llamó y nos dijo: «Quiero escuchar lo que estáis haciendo, voy a ir al estudio mañana». Se vino y, «cógete esta Telecaster y hazte un solo aquí». Y dijo «¿Qué está, en la?», ¡y se hizo un solo…!

 

¿A la primera toma?
L:
Sí, se hizo tres o cuatro y nos quedamos con la primera. Y Calamaro es un talento, es un tío muy inspirado, con una trayectoria que admiramos un montón y, bueno, yo tenía “Amelie”, que me estaba saliendo muy andresera…

 

Muy andresera, pero muy el Calamaro de discos como «El cantante» y «Tinta roja».
L:
Sí, muy en esa onda. Y dije voy a terminarla así y voy a invitar a Andrés. Y bueno, llamamos a Andrés y quedamos con él, fuimos a su hotel, nos sentamos ahí, con vino, la escuchamos, terminó la canción y dijo “¿Cuándo hay que cantar esto?, vamos a cantarlo”. Fue muy bonito.

 

Muy natural.
L:
Muy natural, sí. Y él tiene la capacidad de, igual que cuando tú colaboras en una canción tienes que tratar de adaptarte a ella, él hace suya la canción en el momento en el que abre la boca.

 

Tiene una personalidad desbordante.
L:
Aplastante. Onda Bunbury. Yo soy más de Andrés, pero es de estas personalidades que aplastan, que cogen la canción y la hacen suya. Eso es de los grandes, tío.

 

Estaba viendo el DVD que acompaña a «Aviones» y recordaba que para «Aproximaciones» dijisteis que realmente no os interesaba meter un DVD de acompañamiento, que queríais que se editara  el disco tal cual. ¿Por qué esta vez si habéis decidió acompañarlo de este pequeño regalo?
R:
Queríamos escoger algunas de las canciones y hacerlas en plan desnudo, sin artificios, con dos acústicas, un piano a veces, a veces Carlos Raya con la steel guitar. La idea del DVD sufrió muchas transformaciones, en un primer momento iba a ser otra cosa, luego otra, hasta que al final se nos echaba el tiempo encima y fue como «tío, lo más honesto sería sentarnos en una casa con colegas y tocar algunas de las canciones así y demostrar que se pueden sostener solas». Ahí es cuando para nosotros es la prueba del algodón, cuando con guitarra y voz se sostiene.

 

En ‘Violento amor’ (el primer single de «Aviones») interviene Carlos Raya, que es un número uno en lo suyo pero, ¿por qué no grabar el pedal steel vosotros?
L:
Porque no sabemos tocarlo. El pedal steel es un instrumento que tiene siete pedales, ¡siete pedales! Tiene los sostenidos en las rodillas, es un oficio, tienes que dedicarle horas y tienes que dedicarte a ello. En España hay tres o cuatro que lo tocan, está el chico que toca con Sidonie, que además ahora se va con Quique [González] de gira, está Álvaro de los Limones, Carlos Raya y pocos más. Mira, Quique ha estado grabando en Nashville y me dice que Carlos está al nivel de la gente de allí. O sea, Carlos tiene una facilidad para tocar el pedal steel muy potente, ¿qué pasa?, que tiene mucho archivo, ha escuchado muchas cosas con pedal y tiene mucho recurso, no solo tiene técnica sino que tiene mucho archivo. A parte de que somos muy amigos, hemos hecho muchas cosas con él y es una pasada, ya no solo que toque en tu disco, sino ver la sesión. Ponerle el tema, sentarte y ver como toca el pedal, es una cosa que… No sé, deberían cobrar entrada.
R: Cómo lo capta a la primera. Antes de escuchar el tema ya está tocando por encima y esa toma casi podría valer, es intuitivo total.

 

¿Lo caza al vuelo?
R:
Sí, pero increíble…
L: Eso no se aprende, se tiene o no se tiene. Y él lo toca muy, muy, muy bien, más de lo que se cree. Tiene tanto respeto a ese instrumento que cree que no lo toca mucho, pero toca que te cagas.

 

La presentación del disco es impresionante, una portada bonita, bonita. ¿Esto partió de la compañía, se os ocurrió a vosotros?
L:
Queríamos sacar un formato grande, en principio queríamos editar vinilos, queremos  editar algunos vinilos.

 

Este disco sonaría muy caliente en vinilo.
L:
Pero mucho. En vinilo sonaría espectacular. Y queríamos recuperar el objeto, nosotros somos románticos del vinilo y compramos vinilos. El tacto del cartoncito…

 

¿Creéis que hay que defender el formato del disco?
L:
Sí, totalmente, creo que hay que dignificarlo otra vez y volver a lo que antes era comprarte un disco, abrirlo, el portadón, las fotos, descubrir todo. Yo creo que hay que volver a eso.

 

Comprender el concepto de disco.
L:
Claro, claro. Para nosotros este disco tenía que tener ese formato. Y en la compañía, de puta madre, Carlos López [el presidente] estuvo con nosotros a muerte desde el principio. Y muy bien, han entendido que este disco tenía que ser con este formato. Estamos especialmente felices con el resultado.

 

No os vais a librar de la pregunta de prensa rosa. Sabemos que el disco está dedicado a Leo, el hijo de Rubén, pero ¿quién es Ana Magic?
L:
[Risas] Bueno, Ana Magic es una chica maravillosa a la que adoro y quiero y es uno de mis amores.

 

Rubén, tu también la adoras pero Leiva más, ¿no? [Risas]
L:
Sí, yo la adoro más, Rubén no tiene licencia para tocar ahí, yo sí.

 

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«Nos apetece cuidar mucho el sitio donde tocamos y que la gente escuche, que cante también, que suene bien y tratar de trasladar el rollo del disco a un directo»

 

EL TOUR ELÉCTRO-ACÚSTICO

Hablemos de la gira, ¿cómo va a ser?, ¿la estáis planteando de algún modo en concreto?
R:
Teatros.

 

¿Para luego saltar a otro tipo de salas o va a estar todo determinado a los teatros?
R
: En principio la presentación va a ser todo teatros, vamos a girar por España en teatros que estamos escogiendo, donde podamos sonar bien y también meter un poco de caña. El problema que nos estamos encontrando es que después de los ensayos, aunque el disco es muy acústico le hemos metido también un poco de chicha y hay veces que nos pasamos. En un teatro se puede, pero hay sitios que son para hacer ópera y cosas así, acústicas preparadas para gente que canta sin micrófonos, y que si le metes más chicha te cargas la acústica esa.

 

Queréis que la gente escuche más que cante las canciones esta vez.
L:
Nos apetece cuidar mucho el sitio donde tocamos y que la gente escuche, que cante también, que suene bien y tratar de trasladar el rollo del disco a un directo.

 

¿Habéis vuelto a trabajar los temas anteriores para adaptarlos a esto?
L:
Yo creo que hemos adaptado estos, los hemos electrificado un pelín.

 

Va a haber electricidad en la gira.
R:
Sí, lo que era acústico se ha vuelto electro-acústico.
L: No va a ser un show estrictamente acústico, es un show bastante eléctrico. Cogemos ‘Windsor’ y en vez de empezar con una acústica empieza con una eléctrica, es un rollo a lo Traveling Wilburys, como electro-acústico, el rollo Petty. Es más eléctrico que acústico.

 

¿Qué porcentaje de temas nuevos va a caer?
L:
Pues vamos a meter once al final. [Se dirige a Rubén] ¿O doce?.
R: Once o doce.

 

O sea, bastante.
L:
Bastante, tío.

 

BAIRES

¿Cuál era la intención a la hora de editar «Baires»? Es una grabación dirigida al fan que ya os conoce pero tiene momentos muy íntimos. ¿No os dio pudor?
L:
Sí, no queríamos que fuese una cosa tipo “gran hermano”,  era dejar grabadas todas las cosas que te pasan cuando vas a una ciudad, empiezas en un país, empiezas a tocar… Nos apetecía dejar grabada la primera exploración rockeando en sitios pequeños en Argentina.

 

Aunque os corten el sonido en la televisión.
L:
Sí, pero es que esto es lo que queríamos dejar grabado, la realidad de esto. Pero, vamos, como esas hubo un montón. Y de tocar, de abrir el show de la gente, que la gente no te conozca y tal. Nos apetecía retratar la doble vida que tenemos con Pereza, aquí es una y allí es otra, y sí que había momentos en que era una brasa lo de la cámara. Pero para retratar momentos mágicos, hay veces que tienes que tragar con una cámara, porque la cámara no tiene la capacidad de grabarte tres minutos y que sean mágicos. Creo que salió un material bonito, auténtico de verdad y que más que nada va a ser un recuerdo guay.

 

En la entrevista con Ángel Carmona que acompañaba a «Baires» comentabais que no os da miedo el día en que vuestro poder de convocatoria baje y tengáis que tocar en salas más pequeñas.
R:
Es parte del trato. Al final estás en esto porque te gusta, sino es imposible aguantar tanto hasta que funciona. Tienes que dejar muchas cosas atrás. Estás a dos velas mientras compañeros tuyos de generación, de colegio, de pandilla, están ya afianzándose en sus trabajos y cosas así, y tú eres el bala perdidilla, ¿sabes? Si no te gusta no pasas por ese tipo de cosas. Si deja de funcionar no tiene porque dejarte de gustar tocar, tocaremos en sitios más pequeños.

 

Volviendo a «Baires», sí que eché de menos que hubiera más temas en vivo, no iba a ser un concierto pero sí eché de menos siete temas en directo.
L:
Hay una explicación: Hicimos un concierto en La Trastienda, que grabamos para poner en directo siete temas, pero los medios estaban… No pudimos aprovecharlo. Estaba todo mal, las líneas estaban mal, no había medios técnicos allí para hacerlo. El equipo que pedimos no vino como debiera, a mí se me mojó el micrófono y la mitad del concierto no soné, se me rompió el amplificador… Lo grabamos, pero cuando nos llegó era un problema sacarlo y los primeros que sufrimos fuimos nosotros porque era parte del porqué de ese DVD, pero hubiera sido contraproducente, hubiera sido muy auténtico pero contraproducente.

 

Lo que sí sonaron auténticas eran las canciones que acompañaron al CD. La grabación es crudísima, como nunca se os ha escuchado.
R:
Sí, está poco producido.
L: Bueno, cero producido.
R: Casi todas, si no todas, tocando a la vez, con una banda y tal.
L: Grabadas en Argentina, con Quique [González], con Xoel [López], con Iván [Ferreiro].

 

El famoso DVD grabado en Las Ventas, que se comentaba iba a editarse, ¿dónde se quedó?
R:
No se grabó al final, hubo un problema de logística. Lo único que hay es la grabación de las cámaras que proyectaban en las pantallas.
L: Yo, personalmente, a día de hoy, prefiero quedarme con el recuerdo, macho. Tengo un recuerdo muy bonito, muy nítido y no quisiera estropeármelo.

 

De todos modos tenemos aún pendiente un DVD eléctrico de Pereza.
L:
Sí, eso habrá que hacerlo.

 

Lo que pasa que esta gira quizá no es la más adecuada.
L:
Esta gira va a ser menos acústica de lo que parece, pero sí, todos queremos hacer un concierto eléctrico y dejar ahí guardada una cosa que, creo, es el mayor arma de Pereza.

 

La entrevista finaliza. Rubén y Leiva aprovechan para recordar con gran cariño aquella portada que EFE EME les dimos en su día en compañía de Quique González. Y es que, pese a disfrutar del estrellato musical, Pereza no olvidan de dónde vienen. Son trabajadores del rock and roll, y eso les honra, pero lo que mejor habla de ellos son sus canciones. Y de esas tienen unas cuantas gloriosas.

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