Paul Simon: El proceso de creación del cantautor

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«Escribir buenas canciones políticas o las llamadas “canciones protesta” es una forma propia de arte. Cuando escribo sobre la política por lo general es parte de una canción, tal vez un verso o dos»

Hoy se pone a la venta «Songwriter», un doble álbum antológico en el que el propio Paul Simon se ha encargado de la selección de temas. El periodista estadounidense Tom Moon conversa con él sobre determinados aspectos de su labor como creador.

 

 

Texto: TOM MOON.

 

 

Cuando te fijas en el conjunto de tu trabajo como compositor, ¿ves grandes temas que lo caractericen o tal vez distintas ideas musicales que definen ciertas épocas?
No veo grandes temas que abarquen mi carrera como compositor, a menos que sea la historia de mi vida. Están los temas habituales de la canción: canciones de amor, la familia, crítica social, etc. Y, por supuesto, el cambio de perspectiva del envejecimiento. Creo que se puede ver mi trabajo dividido en tres períodos distintos: Simon and Garfunkel, los álbumes en solitario anteriores a “Graceland” y de “Graceland” al presente. La gente a menudo señala la cantidad de Dios o de referencias religiosas, y es verdad que han estado allí desde los primeros escritos. El “Jesús te ama más de lo que se sabes” de ‘Mrs. Robinson’ , y así sucesivamente a través de “Hearts and bones” y, ciertamente, el último grupo de canciones de “So beautiful or so what”: ‘Love is eternal sacred light’, ‘Questions for the angels’ y ‘Love and hard times’. Tal vez hay una cierta búsqueda espiritual que puede ser vista como una temática. Pero a menudo las referencias son escépticas –‘I don’t believe’– o broma, como en los dos primeros versos de ‘Love and hard times’.

Parece que cuando la gente habla de tus canciones se centra en las letras, en el “mensaje”. Sin embargo, hablando con los músicos, he aprendido que a menudo están más comprometidos con los fundamentos musicales, los cambios de acorde y los detalles estructurales… En cierto modo es como si tu trabajo significara algo diferente para diferentes oyentes.
Bien, las críticas escritas se centran más en las letras. Es más fácil hablar de las palabras con las palabras que describir la melodía, la armonía y el ritmo. Los músicos se centran más en la música. Me alegro. Dedico más tiempo a escribir música que a escribir las palabras. La música siempre precede a las palabras. Las palabras vienen a menudo a partir del sonido de la música y eventualmente se transforman en pensamientos coherentes. O pensamientos incoherentes. Asimismo, el ritmo juega un papel crucial en la lírica. Es como un rompecabezas para encontrar las palabras adecuadas para expresar lo que la música está diciendo.

¿Cuál ha sido tu objetivo con esta colección?
Los álbumes “The songwriter” –¿se los puede seguir llamando álbumes?– son una colección de las mejores, o en todo caso, mi más típicas canciones-pensamiento. Me he dejado algunos más –‘You can call me al’, ‘Mrs. Robinson’, ‘The late great Johnny Ace’–, pero traté de incluir canciones que no fueron singles, así como las canciones más conocidas. No siempre me han gustado los éxitos y no suelo escoger los singles. Eso es territorio de la compañía discográfica.

¿Cuál es el cambio más grande desde que Simon and Garfunkel se disolvieron?
¿El cambio más grande después de Simon and Garfunkel? Supongo que la cosa más obvia es que ya nunca más he escrito para un dúo. Eso es liberador en sí mismo. Me liberó para escribir más canciones rítmicas. Simon and Garfunkel fueron grandes baladistas, con la belleza única de tenor de Art y la mezcla de nuestras voces. Bueno, también había ‘Mrs. Robinson’ y ‘Cecilia’, pero sobre todo que eran conocidos por ‘Bridge over troubled water’, ‘The sound of silence’ y ‘The boxer’. Mis primeras canciones después de que Art y yo nos separásemos fueron ‘Mother and child reunion’ y ‘Me and Julio Down by the schoolyard’.

Había indicios de tu interés por la música de otras culturas antes de ‘Mother and child reunion’ en el álbum “Bridge”.
Supongo que ‘El cóndor pasa’ sería considerado como un ejemplo temprano de world music, con su melodía peruana y los músicos de América del Sur que tocan instrumentos tradicionales. Y ‘Cecilia’ tenía una especie de querencia africana. Lo hicimos en una grabación casera. 4/4 sin acentos fuertes en  2 y 4. Algunas de las canciones de rock ‘n’ roll que yo más admiraba, ‘Mystery train’ y ‘Bo Diddley’ no tenían ritmo de fondo. Me encantan esos ritmos.

Una distinción que esta colección pone de manifiesto es que hay una diferencia entre canciones políticas y canciones que ofrecen una ventana a nuestra cultura. Te ves a ti mismo más como un comentarista cultural… y algunas de las líneas en tus canciones –‘¿Dónde te has ido Joe DiMaggio?’– se han convertido en parte de la cultura pop.
No escribo canciones abiertamente políticas, aunque ‘American tune’ lo trata de muy cerca, ya que fue escrita justo después de que Nixon fuera elegido. Escribir buenas canciones políticas o las llamadas “canciones protesta” es una forma propia de arte. Cuando escribo sobre la política por lo general es parte de una canción, tal vez un verso o dos en lugar de toda ella. En muchas de las canciones, en las que no son canciones relato, los temas cambian tan a menudo como hace una conversación interior. Nuestra mente revolotea de un tema a otro todo el tiempo. Yo escribo así.

Siempre has sido quirúrgicamente preciso con las palabras. ¿Cuál es el elemento más importante en tu escritura lírica?
Creo que la claridad es lo más importante, aunque el misterio también es agradable. La primera línea de una canción es crucial. La atención del oyente es más probablemente intensa en la primera línea. Trato de hacer esas palabras lo suficientemente interesantes como para mantener al oyente interesado.

Al igual que “me encontré con mi antiguo amante en la calle ayer por la noche”.
Sí, una imagen rápida que cuenta una historia o hace una pregunta. “Después de que muriera y el maquillaje se hubiera secado, volví a mi lugar” o “El delta del Mississippi brillaba como una guitarra nacional” u “Hola oscuridad, mi vieja amiga”.

¿Qué se han perdido los críticos y los oyentes de tu trabajo?
No mucho. Bueno, tal vez algunos de los chistes. Tiendo a ser visto como un tipo de persona grave, y ese no es realmente el caso. Cada álbum tiene canciones con humor escondido en las historias.

¿Cuáles fueron las lecciones de “Graceland” y “Rhythm of the saints”?
Las lecciones más importantes furon sobre el ritmo. Tuve que concentrarme en escuchar lo que realmente estaba ocurriendo rítmicamente en la batería, la guitarra y el bajo. La música africana y brasileña son diferentes de la música pop estadounidense, relacionadas pero todavía dos mundos aparte. También fue importante para mí aprender a hacer primero las pistas y escribir las canciones después. Lo había hecho un par de veces en el pasado –‘Cecilia’, ‘Late in the evening’, ‘Mother and child reunion’–, pero nunca en álbumes enteros como “Graceland” y “Rhythm”. Mi modo habitual de componer era sentarme con la guitarra y escribir la canción, entonces traía a los músicos al estudio y trabajábamos en los arreglos. “Graceland” le dio la vuelta a este proceso. Cambié la forma en que hice los discos en los siguiente veinte años. Hasta “So beautiful or so what”. Otra cosa que aprendí en las grabaciones de “Graceland” y “Rhythm of the saints” fue la forma de colaborar con músicos de otras culturas. Algunos no hablaban inglés o hablaban en términos musicales con los que no estaba familiarizado. He aprendido a prestar atención y a escuchar. La música es escuchar.

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