“Passengers”, de Morten Tyldum

Autor:

CINE

 

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“Un ensayo explícito y simplificado para el gran público en torno a la naturaleza de las personas y su indefensión ante el abismo gigantesco de un cosmos incomprensible”

 

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“Passengers”
Morten Tyldum, 2016

 

Texto: JORDI REVERT.

 

 

En el corazón mismo de la ciencia-ficción mora la fascinación por la experiencia humana en un contexto que nos es lejano (pero reconocible). La esperanza de lo humano, sea para salvar su extinción o reivindicarlo allí donde ha desaparecido, es motor en una parte importante del género y toma la forma de mensaje directo en Passengers. La de Morten Tyldum es, abiertamente, una película sobre la definición de esa humanidad frente a un futuro empeñado en acorralarla. Un relato reducido a la mínima expresión de dos personajes enfrentándose a su pesar a un Génesis que amenaza con acabar antes del amanecer de un nuevo mundo. En ellos sintetiza el director un ensayo explícito y simplificado para el gran público en torno a la naturaleza de las personas y su indefensión ante el abismo gigantesco de un cosmos incomprensible: la soledad y la desesperación, los límites morales y la responsabilidad para con los demás, las necesidades del ser social y, por supuesto, el amor. Temas, todos ellos, que aparecen fluidamente canalizados en la relación que disponen los personajes de Chris Pratt y Jennifer Lawrence con química tibia.

En “Solaris” (“Solyaris”, Andrei Tarkovski, 1972), el anhelo del contacto humano, de la recuperación de los mejores días, daba pie a una pesadilla sumergida en las profundidades de la melancolía y el amor perdido. En “Passengers”, la cuestión se detiene en un primer estadio, se mantiene en una línea meramente expositiva y se desglosa con rutinarios esquemas románticos de idilio, decepción/ruptura y recuperación. Dicho de otra manera, propone ciencia-ficción espectacular con margen para la evaluación de temas clásicos que han acompañado a esta, pero en última instancia sus conatos reflexivos se ven constreñidos por una piel obligada a responder a expectativas mainstream. Así se intuye, también, en un último tramo entregado a la aventura de evitar el colapso, episodio de épica limitada cuya inserción parece llamada antes a cubrir una cuota de acción espacial que a resolver realmente las cuitas emocionales de sus dos protagonistas.

 

Anterior crítica de cine: “Rogue One: Una historia de Star Wars”, de Gareth Edwards

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