«A song of joy», de Miguel Ríos

Autor:

OPERACIÓN RESCATE

«Miguel Ríos vendió como rosquillas en todo el mundo, lo que impulsó a poner rápidamente en circulación un álbum de amplia distribución internacional que se beneficiara del sorpresivo tirón del single»

 

Miguel Ríos
«A song of joy»
AM RECORDS, 1970

 

Texto: JAVIER DE CASTRO.

 

Desde mediados de los años sesenta algunos de los principales sellos discográficos españoles se marcaron como meta lograr una mayor proyección de sus artistas en los mercados internacionales. Primero fueron algunos grupos de beat que a imagen y semejanza de los Beatles y, compatibilizándolo con el castellano, comenzaron a utilizar la lengua de su graciosa majestad. Brincos, Bravos, Canarios, Íberos, Z 66 o Pop Tops fueron algunos de los conjuntos que con mayor o menor fortuna intentaron dar el salto más allá de los Pirineos para intentar triunfar. El tema de los solistas fue, en comparación, bastante más complicado. Aparte de los artistas cuyo paso por el Festival de Eurovisión conllevaba casi obligatoriamente la traducción a diferentes lenguas de tal o cual canción aspirante al triunfo (Serrat, Massiel, Raphael, Julio Iglesias o Karina, por ejemplo) solo muy contados artistas se lanzaron a la aventura internacional y salieron bien parados de la experiencia.

La excepción que confirma la regla fue Miguel Ríos, una vez superada su primera etapa artística casi adolescente de rocker peleón de nombre Mike para la casa Philips y realizada su primera excursión por el desierto artístico en los años que cantó para Sonoplay. Su fichaje por Hispavox, uno de los sellos que más se empecinó en cuidar las producciones, le permitió un salto cualitativo importante no solo porque pudo empezar a firmar algunas de las canciones que interpretaba, sino porque en aquella discográfica trabajó con productores y arreglistas tan destacados como Rafael Trabuchelli o Waldo de los Ríos.

El álbum que recogió sus primeros singles de éxito se tituló «Mira hacia a ti» (1969) y en él aparecieron temas ajenos de gran «punch» popular como ‘El río’ (Fernando Arbex) o ‘No sabes cómo sufrí’ (María Ostiz) junto a temas del propio Miguel como el laureadísimo ‘Vuelvo a Granada’, u otros menores como ‘El cartel’ o ‘Mi vida fue’, coescrito con Trabuchelli. Ese mismo año registró en nuestra lengua un arreglo pop del ‘Himno a la alegría’ de Beethoven realizado por Waldo de los Ríos que se catapultó al número uno de las listas nacionales y también, de forma sorpresiva, a algunas latinoamericanas. Analizado el fenómeno, Hispavox tomó la rápida decisión de editar una versión en inglés del tema a la que se tituló ‘A song of joy’ y que inusitadamente se encaramó, también, a puestos de honor de los charts europeos y anglosajones, incluidas las casi siempre inasequibles para los nuestros listas estadounidenses.

Seguramente le favoreció el auge creciente que estaba apuntando el llamado rock sinfónico gracias al trabajo de grupos como Moody Blues o Procol Harum, pero la realidad es que esta interpretación de Miguel Ríos se vendió como rosquillas en todo el mundo, lo que impulsó al granadino a poner rápidamente en circulación un álbum de amplia distribución internacional que se beneficiara del sorpresivo tirón del single. Así, a principios de 1970, apareció «A song of joy. Beethoven’s ‘Ode to joy’, Miguel Ríos singing in spanish and english», un álbum distribuido por el sello estadounidense AM Records que recogía, amén del exitazo en cuestión en ambos idiomas, muchas de las canciones de «Mira hacia ti» traducidas al inglés. Pese a denotarse cierta inseguridad idiomática en la mayoría de las interpretaciones, este long play funcionó razonablemente bien en bastantes países como prolongación del sencillo, aunque claro está que el impacto de Miguel Ríos en los países no hispanohablantes empezó y acabó con aquel brillante acercamiento al clásico de Beethoven.

Lo que está fuera de toda duda es que fue precisamente en esos últimos años sesenta y primeros setenta en los que el cantante andaluz cimentó la base de lo que fue una incombustible y, casi siempre, brillante trayectoria artística.

 

[Texto publicado originalmente en EFE EME 79, de junio de 2006.]

Anterior entrega de Operación rescate: Primavera Negra.

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