Morcillo: Una leyenda del rock periférico

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«No me arrepiento de nada, he recorrido el camino que he querido. Eso es suficiente para mí»

Auténtico, bellaco, ranger y romeo en la sombra, el veterano músico castellonense celebra su sexagésimo aniversario con un álbum titulado “60 formas de molestar”, en el que incluye nuevas canciones y también aprovecha para revisar algunos de sus clásicos de siempre. Eduardo Guillot conecta la grabadora ante esta fiera, un mito del mejor rock periférico.


Texto: EDUARDO GUILLOT.
Foto: LIBERTO PEIRÓ.


Es historia viva del rock castellonense. Juan Antonio Morcillo debutó en 1979 como bajista de Los Auténticos, y ya en los años ochenta, con el sobrenombre de Morcillo «El Bellaco», comenzó a grabar discos acompañado de Los Rítmicos. “Moros en la costa” (1985), “Lo kaga falta” (1986) o “Y… por qué no?” (1988) dejaron constancia de su talento compositivo y de la facilidad de la banda para encarnar el rock and roll como forma de vida. El grupo le abandonaría para unirse a Patrizia Escóin y formar Los Romeos, pero Morcillo ha seguido grabando (con los Rangers, en solitario) hasta hoy. A sus sesenta años, y todavía en plena forma, acaba de publicar “60 formas de molestar”, la prueba de que no está dispuesto a tirar la toalla.

¿El disco es una celebración de aniversario?
Ni siquiera he pensado en eso. Si tengo esta edad y sigo molestando, me parecía el título adecuado, pero no había intención de conmemorar nada, porque estoy seguro de que seguiré grabando discos.

¿El rock, para serlo, debe molestar?
Desde mi punto de vista, sí, pero está muy demostrado que no es necesario.

¿Te imaginabas haciendo esto con 60 años?
Por supuesto que no. Nadie podría. Cuando empecé, pensar en el año 2000 era como imaginarse «Star Trek», no sabíamos que íbamos a llegar tan lejos.

¿Cuándo supiste que no te ibas a hacer famoso con el rock?
Muy pronto (risas). Después de Los Auténticos, me di cuenta de que había que estar en Madrid para conseguirlo. Así que seguí haciendo lo que me salía de las narices, como hasta ahora, porque el otro camino era meterse en tinglados extraños en los que no iba a aguantar ni cinco minutos. Yo mismo le aconsejé a Los Rítmicos que cambiaran de cantante y formaran Los Romeos, porque conmigo no iban cara al aire. Me refiero al aspecto económico, claro, porque en lo que respecta a todo lo demás, seré yo quien pase a los libros.

¿Cómo nació este nuevo disco?
Óscar Ureña, un guitarrista de Valencia que, además, es el marido de mi hija, me dijo que les dejara organizarme una grabación. Fueron ellos quienes escogieron algunos temas antiguos y los rejuvenecieron con las técnicas actuales. Acepté la propuesta y me quedé en casa dos meses mientras ellos confeccionaban el disco. Cuando todo estaba a punto, fui al estudio a cantar. Me agencié cinco litros de whisky y en menos de cuatro horas me había liquidado todos los temas.

Tu anterior LP fue “El ritmo del buitre” (2004), donde también recuperabas temas antiguos. ¿Por qué lo haces?
Se trata de darles una nueva perspectiva. Hay canciones que, en su día, se grabaron de manera muy precaria, y creo que merecían algo más. Estoy seguro de que grabaré ‘Hielo’ una vez más, porque aún no ha quedado del todo como a mi me gusta.

Ambos álbumes son autoediciones. ¿Te has molestado en buscar sello?
Para nada. El estudio tiene acceso a la fábrica de CDs, he pagado por las dos mil copias que hicimos y en menos de tres meses he recuperado la inversión.

¿Con qué objetivos te metes en el estudio a estas alturas?
El más claro es cantar mejor las canciones. En el pasado, he llegado demasiadas veces borracho y hecho polvo al estudio de grabación; después de hacer una toma, la daba por buena, y a las dos semanas me daba cuenta de que podía haberlo hecho mejor. Pero no me arrepiento de nada. El primer maxisingle que hice con los Rítmicos, por ejemplo, fue un desastre total. Aparte de la poca técnica del grupo, y mi cabezonería porque lo grabaran ellos, quedó muy pop.

¿Qué opinas del negocio del rock actualmente? ¿Cómo han cambiado las cosas desde que empezaste?
Las cosas no cambian nunca. Cambian los sistemas, las técnicas. Antes se vendían pieles y ahora tecnología. Hoy, un chaval puede hacer cincuenta canciones en un día desde su ordenador. Ante eso, me siento como un mono delante de un transistor abierto. Pero también me negaba a tener teléfono móvil y ahora llevo dos encima.

Tus discos siempre tuvieron grandes canciones, pero la grabación fallaba, especialmente en el primero. ¿Pudieron hacerse mejor las cosas?
Hasta que Juan Carlos Tomás dejó los Rítmicos y montó un estudio, las cosas no fueron bien. Ahora grabo con él y no tengo ningún problema. Entonces pagamos la inexperiencia, porque la gente utilizaba los equipos con más osadía que experiencia.

¿Te refieres a Miguel Ángel Villanueva, que produjo aquellos discos?
No, él también estaba limitado, especialmente por los reducidos presupuestos con que trabajábamos. No pudo hacer más para que las cosas sonaran mejor. De todas formas, si le hubiera dado carta blanca, todavía habríamos sonado más flojos, porque lo suyo es el pop convencional y yo quería potencia de guitarras y bases mezclada con las voces que él buscaba. Pienso en Cheap Trick, que metían mucha caña pero tenían melodías increíbles. Por eso me llevo mal con el heavy, porque tiene una potencia brutal, pero cuando alguien abre la boca, la fastidia.

¿Ves factible un regreso de Los Auténticos?
Nos ofrecieron hacer un concierto en el Auditorio de Castellón. Pagaban doce mil euros por la reunión. Todos estamos vivos, y hasta localizamos a Jesús Gimeno, el batería, que se pasa el año viajando por todo el mundo, así que lo hablamos y decidimos ensayar dos o tres semanas y hacer el concierto. Días después, Miguel Ángel Villanueva me llama y me dice que no lo vamos a hacer, porque él y su hermano Pedro opinan que necesitamos, al menos, seis meses de ensayos para presentar algo digno. Pero yo no estaba de acuerdo, ni tenía seis meses que perder con la historia, porque, además, así tampoco nos compensaba económicamente. Y todo se fue al garete.

La gran ironía de tu carrera musical es que tu mayor éxito de público, ‘Mi vida rosa’, es una canción que no grabaste tú.
Tienes razón. Bueno, siempre que consideremos hit a la que más dinero me ha reportado. Es una canción preciosa. Pedro López (bajista de Rítmicos y Romeos, fallecido en 2006) vino a mi casa con unas armonías y me pidió una letra. Escribir para Patrizia en aquel momento era bastante fácil, y salió redonda.

Hubo quien pensó que Los Rítmicos te traicionaban al montar Los Romeos, pero fuiste tú quien espoleó la formación de la banda, ¿no?
Exacto. Ya estaban grabando con Hispavox y se sentían culpables, pero yo les dije que lo tenían todo para salir adelante y les animé. Entonces yo pensaba que Patrizia era la típica muñeca hinchable, pero después de conocerla profundamente y ver lo que hace ahora con Lula, tiene todos mis respetos.

¿Crees que Castellón ha sido justo contigo?

En absoluto. Ni Castellón ni el mundo entero. Pero era el riesgo que había que correr, y no me arrepiento de nada. No han sido my comprensivos conmigo, pero no tengo ningún resquemor ni ansias de venganza. He recorrido el camino que he querido y eso es suficiente para mí.


MORCILLO EN PALABRAS DE OTROS
Protagonistas de la escena castellonense dan su visión de Morcillo

Patrizia Escóin (vocalista de Lula y Los Romeos)
«Le conozco desde niña, era íntimo amigo de mi tía. Le recuerdo hablando con mi abuela, con su melena hasta la cintura y su potente voz. Era la época de Los Auténticos y yo jugaba con su hija. Más tarde conocí al Morcillo canalla y bebedor, y no tengo buen recuerdo suyo en la época de Los Romeos. Con el tiempo, y esto me alegra, he conocido su lado amable y cariñoso, nos hemos demostrado respeto y, por mi parte, gran admiracion como el gran artista y compositor que es».

Juan Carlos Tomás (ex miembro de Los Rítmicos)
«Morcillo formó parte de mi estreno en el mundo de la música, con él empecé mi primer proyecto musical serio, que fue de gran intensidad. Al cabo de los años, he descubierto que la gente nos veía como ‘la auténtica banda de rock’n’roll’, con ese tipo de vida que imaginas que llevan tus ídolos. Es una persona con un talento asombroso, que siempre ha utilizado como le ha venido en gana. A veces, ni siquiera ha querido usarlo, quizá porque tenía cosas mas importantes que hacer».

José Luis Cuevas (Organizador del Tanned Tin)
«Tiene 26 años más que yo y uno menos que mi padre. No somos de la misma generación. Su carrera se desarrolló, básicamente, en los 80, cuando yo empezaba a escuchar música. Siendo justo, no le conozco por su música ni como personaje. Eso denota que en un pueblo como Castellón, en el que todos se conocen, nos damos la espalda, por unos motivos u otros. Aquí, nadie aprende de los demás, y todos tropezamos con las mismas piedras».


Desde aquí puedes acceder al Myspace de Morcillo.

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