Las Odio: «Nuestras canciones incitan a bailar, pero también a leer y a pensar»

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«Nos han colado el discurso de “está en mi mano ganar” o “está en mi mano el éxito”, cuando es mentira»

Las Odio acaban de publicar su tercer álbum de estudio, “Presente perfecto”, un disco con el que inciden en los males de este tiempo pero incitándonos a bailar. Sara Morales habla con Paula, letrista y voz de la banda.

 

Texto: SARA MORALES.
Fotos: CARMEN MORAGO.

 

Tras Futuras esposas (2017) y Autoficción (2019), vuelven Las Odio con su nueva entrega autoproducida, Presente perfecto. Un trabajo con el que continúan mirando a los problemas y las preocupaciones de nuestro tiempo, incidiendo en asuntos como la autoexigencia, la precariedad y la decepción, pero con ciertos aires de optimismo para invitarnos, no solo a la pista de baile, sino también a la reflexión y a la acción.
Durante estos años, la banda ha sufrido cambios. Alicia, la batería, se marchó a Eterna Joventut y en su lugar ha entrado a formar parte del proyecto Amanda. Pero Las Odio siguen siendo Las Odio, ese grupo de mujeres activistas que han convertido la música en su canal, la ironía y el ingenio en su lenguaje, y ese power garaje pop que practican en la fórmula perfecta para poner sobre la mesa los males de todos. Hablamos con Paula, letrista y cantante de la banda, que, como siempre, trae mucho que contar.

 

¿Qué tal Paula, cómo estáis viviendo el nacimiento de este tercer disco?
La verdad que muy contentas y con mucha ilusión de volver a la música. Aunque en realidad nunca lo hemos dejado, sí es verdad que desde nuestro último disco han pasado casi cinco años. Ha pasado una pandemia de por medio y, aunque hemos seguido juntándonos todo este tiempo, hemos tenido cambios internos en el grupo al cambiar de batería, hemos tenido que coger de nuevo el ritmo de directo… Todas esas cosillas.

Aún así, a pesar del tiempo transcurrido, habéis dado en la diana regresando justo ahora con este trabajo. Habéis clavado el ánimo y el trasfondo de este presente que tenemos con estas seis nuevas canciones.
Nos hemos querido adaptar un poco al ritmo de los tiempos y a cómo la atención de todo cada vez es más fugaz. ¿Por qué vamos a contarlo en más canciones, si en seis se entiende perfectamente? Y sí, desgraciadamente recoge la idea de los tiempos que corren, por lo menos esa era nuestra intención con estos temas; nos encantaría poder cantar sobre cosas más bonitas, pero esto es lo que hay.

No creo que sea negativo ser analista de la realidad y cantar sobre ello a modo combativo. De amor ya se ha hablado y se sigue hablando demasiado, ¿no?
Para mí es muy importante que consigamos reflejar lo que reflejamos porque, muchas veces, lo que ocurre con esta vida tan atomizada que llevamos, es que uno puede llegar a pensar que las cosas que te ocurren te ocurren solo a ti. Pero en el momento en que los problemas del día a día —los que tenemos todos y son estructurales— se ponen sobre la mesa, y que nosotras nos lanzamos a convertir en canciones, se genera un encuentro y eso es justo lo que pretendemos. Un encuentro para que la gente sepa que no está sola, para que la gente pueda bailar las desgracias acompañada y darse cuenta de que no es su problema, sino que es el problema o la preocupación de todo el mundo.

Importantísimo. Aún así, imagino que evitando caer en el tópico de “mal de muchos consuelo de tontos”…
Más bien: mal de muchos consuelo de todos. Esto sí nos interesa. Porque saber que lo que te ocurre a ti le ocurre a más gente es el primer paso para organizarte y tomar medidas, romper con la impotencia y activarte.

Presente perfecto es el nombre de esta tercera entrega y, en parámetros lingüísticos, se utiliza para hablar de acciones que todavía no han terminado. ¿Van los tiros un poco por ahí, por esa acción en común que no acaba nunca?
Efectivamente. Sin querer llegar a caer en la filosofía del carpe diem, ya que es un poco problemática por la falta de reflexión, sí queremos hablar de tomar conciencia del momento presente, porque es el único que está en nuestra manos para intervenir y para disfrutar, las dos cosas.

Y en este presente continuo, ¿qué tenéis inacabado Las Odio y, a su vez, que dais por concluido, tras estos siete años de carrera desde vuestro primer álbum, Futuras esposas?
Pues mira, así de manera inminente, inacabado tenemos un fanzine que queremos tener listo para la presentación del disco. Y ya estamos pensando que, antes que otro nuevo disco, queremos hacer un fanzine más. Somos personas muy activas e inquietas y siempre estamos tramando cosas; de hecho, nosotras nos conocemos del activismo, de montar cosas juntas, nos ha gustado siempre. También estamos preparándonos para los conciertos de este disco y la nueva compañía que llega, pues Ágata acaba de parir y no ha podido ensayar las canciones nuevas, claro. Está con su bebé.

 

«No creo que el del feminismo sea un discurso superado, pero por nuestra parte podemos aportar otras cosas, queremos ampliar el abanico de temas»

 

Anda! Enhorabuena! Empieza a ampliarse la familia de Las Odio, Paula. Qué buena noticia!
Sí, estamos muy contentas, la verdad. Y ahí vamos, trabajando para que Ágata pueda estar tranquila y, al mismo tiempo, que esto no afecte al grupo; así que en estos conciertos, sustituyendo a Ágata, nos va a acompañar Aroa, que tocaba la batería en Shego. Y esta es otra cosa que tenemos en proceso: cómo encajar la maternidad en el rock [risas].

Se consigue, doy fe de que se consigue [risas].
Claro que sí! Y así es como debe ser. Nosotras la apoyamos al máximo y también trabajamos para no quedarnos atrás, pues hay ciertas cosas que cambian, claro. Ella ahora no puede estar al ritmo que la rutina del grupo requiere y hay que cuidarla para que no se sienta fuera.

Este es otro de los grandes aprendizajes de la vida, desde luego. Y volviendo a lo que Las Odio sí dais por concluido, o vamos a decir conseguido, a lo largo de estos años de carrera… ¿qué dirías?
Creo que en directo somos infinitamente mejores, hemos mejorado mucho a base de ensayar y de dar conciertos. El tema de los nervios antes de salir a tocar, aunque seguimos poniéndonos nerviosas, ha mejorado mucho también, ya no es algo que sintamos que nos supere porque, al final, hemos aprendido a controlarlo y a disfrutarlo.

La experiencia es un grado, está claro.
Absolutamente, y además sales con la seguridad de que suena mejor que nunca, y eso es una maravilla. También hemos hecho que nuestro discurso se adapte a los tiempos, porque el discurso enfocado al feminismo con el que sacamos Futuras esposas ya no es el de ahora, ya no estamos en ese momento social. Ahora existen muchas más voces hablando sobre feminismo y nosotras no queremos sumar por no turrar, no por otra cosa. No creo que sea un discurso superado, también te lo digo, pero creo que por nuestra parte podemos aportar otras cosas y no quedarnos en bucle en el feminismo, aunque sea un tema tangencial que atraviesa toda nuestra obra y que siempre está presente; sin embargo, en este disco ya no está en primer plano, pues queremos ampliar el abanico de temas. Ahora hay mucha gente haciendo mucho ruido en el feminismo y ese espacio de reivindicación les corresponde a otras necesidades, a otras minorías, para que también sea lo más diverso posible. Ahora hay muchas más tías en los escenarios grandes —porque en los pequeños siempre las ha habido—, es como que ya nos han dado el pase a los grandes espacios; sin embargo, ¿qué tipo de tías hay? Pues un perfil muy concreto: tías blancas, muy normativas, muy fotogénicas desde una perspectiva muy normativa de lo que es fotogenia… En definitiva, un enfoque que a nosotras nos parece insuficiente y, en ese sentido, lo que sentimos es que tenemos que dar un pequeño paso atrás para que sea más diverso.

Desde luego los temas que abordáis en este nuevo disco también son importantes y transversales. Nos afectan a todos, como la autoexigencia, la precariedad, esa pérdida de fe en el progreso y en el futuro porque el panorama es bastante desalentador… El feminismo ahora, afortunadamente, ya tiene muchos focos abiertos y fuegos encendidos que lo abordan y lo reivindican, aunque nunca sea suficiente.
Efectivamente. Y también es verdad que parte del feminismo tiene un discurso que es muy asimilable por el capitalismo, y creemos que hay que cuestionar cosas fuertes del capitalismo que nos están ocurriendo y que no son tan cómodas de digerir. Queremos hacer música bailable también para eso, para que llegue a mucha gente. Y aunque es verdad que el feminismo nos afecta a todos por igual, sí que es cierto que con los temas que abordamos en estas nuevas canciones nos dirigimos a un perfil de público más abierto o, por lo menos, esa es nuestra idea.

El espíritu revolucionario que lleva implícito vuestra música es evidente. Se nota que el discurso, el mensaje, está preparado a conciencia a pesar de que parezca que sale solo. ¿Es así, no?
Depende de qué canción, pero sí le damos muchísimas vueltas al mensaje; al final, hay que darle mucho trabajo para que parezca que sale solo, que sea sintético, sencillo y bailable. A mí, que hago las letras, me preocupa mucho conseguir la esencia de los temas, conseguir que se entiendan con las palabras más sencillas y más clara posibles, hacer que eso despierte y que la gente a la que le interese o que le dé por pensar en eso se vaya a donde de verdad se abordan esos temas en profundidad: los libros, los periódicos… Al final es como si ejerciéramos de paso intermedio, porque al final una canción es una canción, una canción pop tiene que ser bailable y divertida, no creo que deba haber una gran chapa en una canción pop; pero sí creo que nuestras canciones, además de incitar a bailar, también incitan a leer y a pensar.

¿Os sentís una especie de trampolín o de altavoz de vuestra generación?
No! Ojalá, pero no. Nosotras nos representamos a nosotras mismas, aunque sí es cierto que intentamos conectar con el mayor número de personas posible. Pero es mucha responsabilidad ser o sentirse el altavoz de nadie, no podemos con eso, sería presuntuoso por nuestra parte considerarnos algo así. Aportamos nuestro granito de arena, eso sí; pero es que, además, al no ser nosotras un grupo mayoritario nunca podríamos considerarnos altavoz de nada, aunque también te digo que quizá no seamos un grupo mayoritario porque no somos tan cómodas. Pero eso está asumido y es parte del plan.

Los asuntos que comentábamos antes, sumados a la hiperproductividad, el individuo frente al sistema…, son los que os quitan el sueño. Entiendo que, además de empatizar con ellos, muchos los sufrís en primera persona. ¿Cuánto hay de autobiográfico en las canciones de Las Odio? “Expectativas” es muy de todos nosotros.
Todo. Pero no solo de cosas que vivo yo o me pasan a mí, también de que cosas que he podido sacar de una de nosotras o de varias, una experiencia que he oído contar por ahí… Lo que sí es importante para nosotras es que haya consenso sobre que los temas de las canciones molen; además, como somos bastante diferentes entre nosotras, cuando hay un tema con el que estamos de acuerdo las cuatro nos da cierta seguridad de que ese tema va a conectar bien con la gente. Respecto de “Expectativas”, quise combinar algo muy chorra (como puede ser un regalo) con algo más importante (un trabajo frustrado), pero cuya sensación, por las expectativas, es la misma: la decepción.

También son importantes las expectativas que nos imponemos a nosotros mismos y eso lo abordáis en la ingeniosa “Autoexplotación”. Una canción muy acertada porque, efectivamente, muchas veces la exigencia viene más de dentro que de fuera.
A mí personalmente me cuesta parar, soy la número uno en autoexigencia. Pero también creo que hay algo de clase, como que sientes que no tienes la vida resuelta; de esta manera, cualquier esfuerzo siempre es poco, pero si algo no sale bien o no sale como esperas, por lo menos, que a uno le quede la tranquilidad de haber hecho todo lo que está a su alcance. Así funciona mi cabeza enferma. Por otro lado, esa autoexigencia viene también de la inquietud por la incertidumbre, del estrés que nos entra en el cuerpo de pensar que todo es poco; también porque nos han colado el discurso este de «está en mi mano ganar», «está en mi mano el éxito», «está en mi mano sacar lo mejor de mí», cuando es mentira. En el hecho de conseguir un objetivo intervienen muchos factores, no solo ese, y uno de ellos es el factor de clase. Por mucho que yo me esfuerce en algunas cosas, y por muchas motos que me vendan sobre meritocracia, no las voy a conseguir nunca porque no pertenezco a eso, a esa clase, o a ese estamento. Entonces, claro, para las personas que no tenemos las espaldas cubiertas, lo único que nos queda es el sobreesfuerzo. Pero ojo, que hay otro discurso a la contra muy peligroso también, que es el derrotista: como la meritocracia no existe, para qué nos vamos a esforzar. Y eso es todavía peor, porque, efectivamente, lo único que nos queda ante cualquier cosa es, por lo menos, intentarla, no perder la ilusión y no caer en el pesimismo reaccionario porque es inmovilista.

 

«Hemos dado un poco más de espacio a los sintes y se nota»

 

Está claro que, de todas las opciones, la peor es el ostracismo… Pero desde luego vosotras, por lo menos a nivel sonido, en eso no caéis porque en vuestra fórmula habitual de power garaje pop siempre hay matices nuevos. ¿Estáis cada vez más cerca de la pista de baile y más lejos del punk de vuestros inicios? Aunque “Pesado” es muy punk, en realidad es la única así del lote.
Hemos dado un poco más de espacio a los sintes y se nota; pero ahí vamos, porque tampoco queremos hacer electrónica. El disco anterior (Autoficción, 2019) era más crudo, más sencillo, y en este hemos metido más producción.

El electroclash danza también a sus anchas por estas nuevas canciones y es muy interesante que rescatéis este estilo porque España tuvo una escena así, muy potente hace ya unas décadas, que ha quedado bastante denostada. ¿Cuáles son vuestras referencias del género?
A mí me influyó muchísimo el electroclash, me encantaba. Putilatex, Superputa, L-Kan… Esta música la escuchaba con 18 o 20 años. Al final tiene sentido, porque yo escuchaba mucho hip hop, mucho electroclash… y eso siempre trae muchas influencias, como puede ser el hecho de tratar las letras con humor. Aunque también creo que el electroclash era más petardo que nosotras. Nosotras jugamos con el humor, pero no nos lanzamos tanto a la comedia.

El lenguaje es otra de vuestras señas de identidad, está claro; con esas dosis de sarcasmo e ironía, pero al mismo tiempo de profundidad e intensidad. ¿Es el humor una careta para suavizar el mensaje o la mejor arma para enfrentarse a una realidad que no gusta o incomoda?
El humor es un tema delicado para mí, le doy muchas vueltas al hecho de pillar el tono, porque en cuanto metes humor en tu obra, sea del tipo que sea, de alguna forma parece que te toman menos en serio. Y me ocurre algo raro, porque cuando me siento a escribir las letras me salen graciosas, pero yo las hago en serio [risas]. La retranca es parte de la personalidad inevitable, eso sí lo creo, es parte de mi identidad, pero no me enfrento a una letra pensando en qué chiste voy a hacer o en cómo meter una coña. Y es algo que siempre he pensado mucho, porque me ha dado la sensación de que quizá por ser graciosas o divertidas nos podían tomar menos en serio. También pienso que el encuentro de la gente es más probable en la alegría que en la pena, por eso me interesa seguir manteniendo ciertas dosis de humor, aunque eso suponga sacrificar un poco de seriedad del proyecto en el camino.

La generación millennial suele ser la protagonista de vuestras canciones ¿Qué virtudes y qué defectos podéis atisbar en sí misma? ¿Qué carácter tiene, más allá del contexto y la época que le ha tocado vivir? En “Atrapada” dais bastantes pinceladas.
Aunque la generación millennial, y mi generación, estamos muy “pirulis” con el tema de las redes sociales y la exposición, creo que peor vienen los siguientes, porque ellos sí que no han conocido nada de lo anterior, no han vivido lo que era no tener teléfono móvil o una tele con dos canales. Llegará un momento en que seamos las últimas personas que han pagado con monedas. Nosotros sí sabemos lo que es vivir así, aún tenemos registro de eso, pero llegará un momento en que esa memoria va a desaparecer. Nos enfrentamos a un mundo que no sabemos ni por dónde nos viene, con una evolución tecnológica que no somos capaces de asimilar, como también es muy preocupante la cantidad de información que ingerimos al día. Es abrumador.

El pasado no, porque la nostalgia suele impedir avanzar, y el futuro tampoco porque se presenta desalentador. ¿Qué nos queda?
¡¡Pues el Presente perfecto!! [Risas].
Yo me niego a amargarme, mi camino de ambición es trabajar por un sueldo las menos horas posibles, las que me permitan vivir, para poder disfrutar de mi presente que es lo único que tengo seguro.

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