Las grandes B.S.O.: “Cómo entrenar a tu dragón” (2010), música de John Powell

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“La música es sincera, frecuentemente conmovedora, y simplemente deliciosa”

 

Fernando Fernández analiza la banda sonora de “Cómo entrenar a tu dragón”, el undécimo trabajo de animación que musicó John Powell, pero el primero que firmó solo, logrando una música “sincera, conmovedora y deliciosa”.

 

“Cómo entrenar a tu dragón” (“How to Train Your Dragon”)
Música de John Powell, año 2010

 

Una sección de FERNANDO FERNÁNDEZ.

 

La animación es uno de los géneros que aglutina más bandas sonoras brillantes de la época moderna. El género no solo ofrece oportunidades muy originales a través de sus historias y personajes, también permite desarrollar todos los elementos clásicos de la música perfectamente: grandes temas y melodías, la fuerza y sonido de la gran orquesta y muchos otros elementos. Lo que ocurre es que con cierta frecuencia (especialmente Disney) incluyen elementos que acercan las películas animadas más exitosas al estilo de los musicales de Broadway, lo cual hace que sean las canciones, y no la música, la que llame la atención. Sin embargo, en los últimos años, se ha producido un interesante desarrollo de títulos que incluyen temas más “adultos”, y que han favorecido la introducción de tramas más complejas e interesantes para toda la familia. En ese terreno infantil se encontraba Dreamworks, el estudio creado por Katzenberg, Geffen y Spielberg. Después de producir comedias animadas llenas de referencias culturales durante años, y no apuntando particularmente alto, Dreamworks Animation sorprendió a casi todo el mundo en 2010 con “Cómo entrenar a tu dragón”, una película que nos ofrecía las aventuras del joven vikingo Hipo y su amigo lanza-fuegos. Una cinta encantadora, basada en las novelas de Cressida Cowell, que atraía a gente de todas las edades y fue un gran éxito crítico y comercial, con una secuela igual de espectacular y entretenida en el 2014.

 

 

Esta fue la undécima partitura de John Powell para una película de animación, pero sorprendentemente la primera que escribió en solitario para Dreamworks, que hasta ese momento había sido el dominio exclusivo de Hans Zimmer y su equipo (no en vano era el responsable musical del nuevo estudio y amigo personal de Katzenberg). Fue la primera cinta de DreamWorks Animation con una partitura musical compuesta exclusivamente por John Powell, ya que anteriormente colaboró con otros compositores en “Antz (Hormigaz)” (1998), “La ruta hacia el Dorado” (2000), “Chicken Run: Evasión en la granja” 2000), “Shrek” (2001) y “Kung Fu Panda” (2008). Su música ha resultado ser uno de sus esfuerzos más populares hasta la fecha, consiguiéndole incluso una nominación al Oscar (algo que es toda una hazaña para una película como esta que no es de Disney). Pero una vez disfrutándola es muy fácil ver por qué.

La partitura está anclada en torno a varios temas principales, la mayoría aparecen en la primera pieza musical al inicio de la película, cuando se nos presenta la aldea vikinga y todos sus protagonistas. Pero el elemento clave es el maravilloso tema principal cargado de un sentido de la aventura realmente brillante. Si bien no recuerda exactamente a Erich Wolfgang Korngold (considerado el creador de este tipo de música) en términos de estilo, sí tiene la misma sensación fantástica y de espíritu libre que los maravillosos resultados de películas de aventura de la Edad de Oro del cine, aunque conserva una identidad muy moderna en la grabación y la interpretación. Ese tema constituye la base de muchos de los momentos más emocionantes de la partitura, aunque para muchos aficionados sea aún más atractivo el tema secundario utilizado para representar el vuelo (en múltiples acepciones y ejemplos), siguiendo una vez más las mejores tradiciones de la música cinematográfica. No simplemente el espectacular ‘Test Drive’, con ese primer vuelo de los protagonistas, con esa mezcla de majestuosidad y acción. Cuando Powell lo salpica con una pizca de melodía más romántica, como la maravillosa ‘Romantic Flight’ se convierte con poco esfuerzo en una música encantadora, dulce y hermosa, haciendo que disfrutemos de cada una de sus apariciones. Según Chris Sanders y Dean DeBlois (los directores), estaban presentes cuando la orquesta tocó dicha pieza (‘Romatic Flight’) por primera vez. Y al finalizar, la orquesta estalló en aplausos para el trabajo del compositor.

 

 

Otro de los elementos más destacados de la partitura es cómo consigue incluir la cantidad justa de música de sabor escocés, con las gaitas apareciendo de manera sorprendente en ‘Downed Dragon’. Por supuesto que su utilización podría ser curiosa y su sonido esta muy “hollywoodizado” en una película sobre vikingos, pero Powell se inspiró simplemente en el hecho de que gran parte del elenco de voces de la película era escocesa. Lo más curioso es que en este contexto el estilo ciertamente funciona muy bien en la película, especialmente cuando convierte ese aire escocés en una especie de jiga o danza folklorica-maníaco-celta, esta funciona de manera brillante.

 

 

“Cómo entrenar a tu dragón” es una de esas bandas sonoras tan alegres, llenas de tanto calor y deleite que es imposible que no entretenga incluso a los más desagradecidos oyentes. La música y su presentación en disco fluyen tan bien que permiten a Powell el contar su propia historia a través de su música, abarca una amplia gama de estilos y emociones, pero nunca se siente el más mínimo detalle de desconexión. La música es sincera, frecuentemente conmovedora, y simplemente deliciosa. John Powell ha escrito muchas bandas sonoras de gran calidad, especialmente en animación, y es muy fácil ver por qué es uno de los compositores mejor considerados de esta generación. Sin lugar a dudas, esta banda sonora y su album son absolutamente maravillosos, probablemente su mejor trabajo para animación.

Anterior entrega de Las grandes B.S.O.: “El Planeta de los simios” (1968), música de Jerry Goldsmith.

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