FAN: Preguntándole al tucán

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«No digo que haya que tener crítica social constante, pero en los grupos ahora se está aburguesando mucho el rollo, la forma de hablar, de contar las cosas»

Después de dejar atrás el periodo junto a Facto Delafé y las Flores Azules, Marc Barrachina sigue adelante con FAN: Facto y los Amigos del Norte. Chema Domínguez lo entrevista.


Texto: CHEMA DOMÍNGUEZ.


Marc Barrachina ama el ritmo. A partir de ahí todo cobra sentido. Después de una brillantísima etapa junto a Delafé y Las Flores Azules, abre pista con Miss Maiko, Nubla y Roger, esto es, Facto y Los Amigos del Norte (FAN). Ofrecen mucho más que un buen baile. Hay textos irónicos, combativos, atractivas combinaciones musicales (reggae, funk, hip hop, pop y más), una actitud y una imagen creíbles, un muy buen sentido del humor (asunto que se echa muy en falta en general), actitud, y un etcétera de buenas vibraciones que deberán e irán demostrando, sin duda. Con Marc, bailamos y charlamos.

¿En qué momento se origina FAN?
Aparece justo en el momento que desaparece Facto Delafé. Después de lagira del 2009, hicimos 115 conciertos en año y medio, después de tanto trabajo y tanto viaje pa’arriba y pa’bajo la relación se deterioró. Hubo un mes de vacaciones y después del mes pensamos lo que queríamos hacer, y Óscar y Helena decidieron abandonar el proyecto. En principio tenían que salir como tres proyectos pero al final resultó que fue Delafé y Las Flores Azules y yo luego monté FAN, pero la decisión de no seguir fue un poco de Óscar y Helena.

Entiendo que fuiste parte fundacional de Facto Delafé y Las Flores Azules, ¿no?
La banda la montamos Óscar y yo en el 2002 o así. Yo hacía bases, producciones, él escribía y montamos el grupo para pasar el rato en casa de mi madre, luego se sumó Helena y a la larga se quedaron ellos y yo salí.

En el primer disco de FAN destacan los ritmos bailables con los que generáis vuestros temas, ¿cuál es vuestro predilecto?
Es complicado, me gusta mucho una de las revoluciones rítmicas más heavys de los últimos años que es el reggaetón, el dembow y el dance hall, su desarrollo, sobre todos los sonidos: caja, bombo, el bajo tumbao… Es como una evolución de muchas cosas latinas condensadas en una y creo que le queda mucho recorrido. Ahora, se ha desvalorizado un montón, han pasado tantos grupos, tanta morralla que aquí ha llegado como lo malo. Pero gente como El General, que hacía dance hall, música sólida en los 80 y 90; gente como Fulanito, el hijo de Tito Puente, tiene discos que te mueres, como de bachata y salsa superdura, esto va evolucionando. Más: Calle 13, Vico C, toda esta gente sí que daba y da un rollo para bailar y rapear en castellano que entra muy bien. El reggae me encanta, a nivel armónico y vocal tengo mucha preferencia por el «oldie», Sam Cooke, Beach Boys, música muy surf. En nuestro disco hay una amalgama de todo esto y más. De rítmos, personalmente, me quedo con el reggaetón.

¿Has probado el catalán para ver cómo quedaba con esos ritmos?
Tenía claro que quería hacerlo en castellano porque me interesaba que pudiera llegar hasta toda América, que sonara como algo hecho aquí pero con influencias de allí y que fuera mucho más universal. Hacer un poco de «spanglish» me parecía gracioso con lo de ‘El burrito catalán’. El catalán lo veo, pero para otros proyectos, en este me pegaba más el castellano.

Bueno, pues algo como «catalanglish» al fraseo jamaicano…
De hecho, cuando cantamos ‘El burrito’ en directo rapeamos en catalán sobre un cambio nuevo de merengue. De momento, le damos en Barcelona, que lo entienden, a ver qué pasa cuando salgamos. El estribillo dice «No somos Manel ni Antònia Font somos Facto y Los Amigos del Norte y hacemos merengue groso», que es merengue gordo. Podemos rapear más en catalán, pero de momento no es un planteamiento serio.

¿Entonces, os habéis planteado la escena internacional?
Tenemos un par de contactos en México y en Miami pero, bueno, no es fácil porque hay mucha burocracia de por medio. Puedes ir a tocar pero en unas condiciones que están bien para hacer un viajecito pero no para hacer directo como quisiéramos. Vamos a esperar un poco. Tocaremos allí haciendo intercambio con gente que venga a tocar aquí y luego vayamos nosotros intercambiando teloneo, en unas condiciones normales. El objetivo es abrir público.

‘El burrito catalán’ es el primer single, muy atrevido y valiente, por cierto, ¿qué significa?
No había mucho quorum en que fuera ‘El burrito’ pero también era un poco para desmarcarme de Facto Delafé. Era como «vamos a salir con algo super marciano».

Y ya en el clip queda muy clara esa idea, por si había dudas.
Justamente era eso, el single sin el vídeo no se entendía. Tenemos un top 100 de todas las rajadas de la peña. Hay algunas muy buenas. Estamos preparando un blog para colgarlas, es divertido. Era un poco ir a saco. El clip queríamos que fuera un croma, algo muy loco. La gente que ha hecho el clip entendió muy bien y participó activamente de la idea. Lo del burrito catalán es en contraposición al torito español. El burro catalán es una raza autóctona que existe, y como todos somos un poco tozudos y a veces simplones, pues era sentirse burrito, «yo soy tu burrito, yo te sigo».

Por estas «rajadas» que comentas, ¿os inquieta la reacción del público?
No, no hace falta decir nada, es que lo lees, y sean comentarios malos o buenos, la gente se lo toma en serio. Quiere decir que la gente lo escucha y crea como una especie de controversia que nos hace gracia porque están superpensadas, tipo «pero esto qué es», «¿pero esto va en serio?», «es el Melendi con Georgie Dann», unas movidas que ni se nos habían ocurrido. Luego otras como «Esto es como un tema de Mark Ronson», y Mark Ronson [DJ y productor de «Rehab», entre otras] es un pepino de productor. Así que la gente también sabe de lo que habla. Hay disparidad de opiniones y la gente cruza información. Nadie sabe qué es, y simplemente es un tema.

Perseguís el baile como primer objetivo pero no descuidáis las letras, de hecho hay mucha crítica social.
Los temas como ‘Playa Coogee’ o ‘Me suda un pie’ dan pista y letra. Yo ahora hablo por mí, no me mojo ni por un lado ni por otro porque en España todo va por barrios. O eres de derechas o eres de izquierdas, o estás aquí o estás ahí. Y yo no, no me parece muy sano. A nivel cultural siempre estamos igual, dándonos hostias y al final unos cogen lo de otros, unos dicen que no son de ningún partido pero luego no dejan entrar a perroflautas en la mani porque les ensucian, todo acaba siendo un poco elitista y, no sé, demasiado sectario. No me parece nada bueno el momento que se hace negocio con alguna cosa o divide a la gente en vez de unirla. El que está en el poder pierde las elecciones, no las gana el otro. Da igual el signo político. Llega la derecha, los tres primeros años igual hacen algo bien y luego la cagan; llegan los de izquierda, al principio lo pueden hacer bien y luego la cagan, las elecciones se pierden, no se ganan. Ahora el PP ha arrasado porque los otros lo han hecho como el culo, y dentro de ocho años va a ser lo mismo, los de la derecha se van a poner las botas y van a reventar el país y luego van a volver los de la izquierda. Aquí hay una especia de bipartidismo como en Estados Unidos, con republicanos y demócratas, y cada vez más. No tiene sentido nada porque ya todo es el gran capital, las grandes corporaciones y aquí no sale ni cristo, están cogidos por los huevos. Y con la crisis esta poco puedes hacer, a no ser una acción directa que quiere decir reventar el sistema, lo cual es muy complicado.

Si es que te dejan siquiera acercarte al sistema…
Claro, es que tú lo ves de lejos y las hostias te vienen. Lo mejor que puedes hacer es meterte en una montaña y verlo desde arriba, y decir hago lo mínimo para no ser un salvaje, pero tampoco voy a apostar por nadie porque las cosas se corrompen con una velocidad endiablada.

Me viene a la cabeza ‘Hay un hombre en España que lo hace todo’ de Astrud, a ritmo de pasodoble ironiza muy bien la idea absurda de que hay una persona que lo hace todo bien o todo mal, pero increíblemente ese simplismo cala.
Total, la radiografía es perfecta. Lo bueno que tiene Astrud es que ellos intelectualmente también van por libre, realmente la carga intelectual que hay ahí es bestial. No digo que haya que tener crítica social constante, pero en los grupos ahora se está aburguesando mucho el rollo, la forma de hablar, de contar las cosas todo como camperol que es como payés: «todo muy correcto, todo muy bien». No lo veo mal, pero luego fuera de las canciones sí que dicen si al 15M y la hostia y tal. No digo que haya que juntar las cosas, pero hay una confusión que a mí no me cuadra.

Tú que estás ahí, cuéntame la verdad, esto de lo que podríamos llamar «nueva movida catalana», ¿es tan así como parece?
Yo creo que no, soy de Barcelona, llevo tocando desde los 19 años y ahora sí que hay una generación importante de músicos. Porque antes el rock catalán estuvo muy monopolizado por cuatro o cinco grupos que estaban apoyados por el gobierno Puyol;  y los referentes de esa música eran Led Zeppelin y Rolling Stones, de ahí no se salía. El nivel musical era bastante bajo y ahora sí que las nuevas generaciones tienen acceso a mucha variedad musical, la cultura musical es más rica en los propios músicos. Lo que pasa es que desde fuera de Barcelona se ve como la hostia, como que todos somos amigos y tocamos juntos, y en Barcelona se queja mucha gente de que no hay salas para tocar y otras cosas. Pero, claro, sale un grupo como Antònia Font, que son de Baleares, y les va bien porque la propuesta es interesante, los textos están bien, a mí me gustan mucho. Y ahora Manel ha petado y la gente se ha vuelto loca. Aquí, en Madrid, me ha llegado que hasta hay quien se está planteando cantar en catalán, lo cual me parece una puta locura. Las modas son así. No creo que dependa del idioma, sino de la intensidad, porque hay grupos en euskera que tocan fantástico, suenan de puta madre y hacen bolos.

¿Cómo te apoyas en la red, qué opinión te merece todo el cambio que ha suscitado?
A nivel de composición es brutal. Hace un año y medio produje a un chaval de Madrid y no nos vimos el careto hasta que teníamos siete temas hechos. Y el disco de FAN, por ahí ha ido, porque uno trabajaba, a otro le resultaba difícil cuadrar el tiempo… A nivel de composición es una maravilla, y a nivel de conocer cosas igual. Los grupos se alimentan de escuchar otros grupos y otros estilos, y de esta forma el acceso es rápido. Cara al artista, no me importa que se descarguen la música porque luego a nivel de conciertos está bien, te permite ganar tiempo. Una semana antes de que saliera nuestro disco, dando un concierto, la gente ya se sabía las letras. Para las discográficas no está bien, pero poco a poco ya se van situando y van viendo el camino. Y por supuesto habría que regular el tema de las descargas, seguro.

¿De quién te declaras ‘fan’?
De los clásicos del rock steady, del rhytm’n’blues, de Sam Cooke, de Altonellis, de Tego Calderón, El General… De toda esta gente que lo empezó a petar, del rollo medio sound system, de la música que tiene groove, que tiene soul… Música sin complejos, que suene gordo y que puedas bailar.

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