Enrique Morente: Cantando por Picasso

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En su nuevo disco, Pablo de Málaga, el gran Morente presta su voz a textos en los que el pintor plasmó recuerdos de vida en su ciudad natal. Un trabajo con colaboraciones de Niño Josele, Pepe Habichuela, Josemi Carmona, de sus hijas Estrella y Soleá, de Floren (Los Planetas), Maxi (Primavera Sound) y de la Orquesta Chekara de Tetuán en el que se reproduce el caos con percusiones y saetas entonadas por La Polopera, y se mezcla bajo eléctrico con laúdes y bandurrias.


Texto: IGOR CUBILLO.


Una verdad de Perogrullo: aunque haya dedicado trabajos a Antonio Chacón, haya cantado al Sacromonte y a La Alhambra, y haya sido respaldado al toque por Sabicas, Enrique Morente es un innovador. Si no existiera, habría que inventarlo. Otra perogrullada: Morente es un grande de la música española. Así, como suena, y a pesar de que un conocido me preguntó días antes de entrevistar al cantaor granadino: “¿Enrique Morente? ¿Quién es? ¿El padre de Estrella Morente?”. Inaceptable, sí, pero nada extraño en un país en el que la cultura no se tiene en cuenta en los colegios, ni en las redacciones de los periódicos. Todo el arte esparcido por Morente a lo largo de 41 años y 21 discos ha pasado desapercibido para muchísimos. Y eso que no es un ermitaño que haya vivido recluido en la gruta del purismo jondo; él ha fundido el flamenco, su pasión, su vida, con numerosos sonidos e inquietudes. Incluido el rock. Y ni por esas.

Igual alguno le descubre ahora, ya sexagenario, gracias a la edición de Pablo de Málaga, un disco en el que presta su voz a textos en los que Picasso plasmó recuerdos de vida en su ciudad natal. El trabajo llegará a las tiendas el 10 de junio, ilustrado con varios grabados inéditos del genial pintor malagueño y con colaboraciones de Niño Josele, de Pepe Habichuela, de Josemi Carmona y de sus hijas Estrella y Soleá. Pero también de Floren (Los Planetas) a la guitarra, de Maxi (Primavera Sound) concibiendo arreglos electrónicos y de la Orquesta Chekara de Tetuán. Lo previsible vuelve a ser ajeno a un trabajo en el que se reproduce el caos con percusiones y saetas entonadas por La Polopera, y se mezcla bajo eléctrico con laúdes y bandurrias.

La puesta de largo oficial ante sus seguidores será el próximo 14 de junio, en un concierto gratuito en el frontón Jai-Alai de Gernika, la localidad vizcaína que arrasó la Legión Cóndor el 26 de abril de 1937, barrabasada que inspiró el “Guernica”, quizá la obra más recordada de Pablo Ruiz Picasso.

 

La primera pregunta parece obligada. ¿Por qué dedicas un álbum a Pablo Picasso?
Viene de un encargo que me hicieron a raíz de la inauguración de su museo en Málaga. Muchas veces estos trabajos te tienen que empujar a hacerlos. Y principalísimamente viene de la deuda anterior que tenía con Picasso por la emoción que me produjo ver los bocetos del “Guernica” en el Caserón del Buen Retiro, en Madrid. Esa mujer con expresión desesperada y tremenda, con la boca abierta, me emocionó muchísimo, me recordó a las abuelas de Irak, a las abuelas de cualquier posguerra, que son las que cuidan de los niños después de los genocidios que el ser humano sigue cometiendo contra la población indefensa. Después volví a ver el cuadro grande y me llamó muchísimo más la atención.

 

¿Pretendes ir más allá del mero entretenimiento?
Claro. Esencialmente está el denunciar las atrocidades que todavía el ser humano comete, que todavía siguen existiendo “gernikas” y que tenemos que continuar luchando para que algún día el ser humano se de cuenta de que no puede continuar cometiendo genocidios.

¿Un CD puede ayudar a lograrlo?
Queremos, esa es la ilusión, pero muchas veces nos damos cuenta de que estamos en el terreno de la utopía.

 

Alguien imaginaría un estreno en Málaga. ¿Por qué el primer concierto ante tus seguidores será en Gernika?
Claro, el título del disco es Pablo de Málaga, pero resulta que Pablo de Málaga, por encargo de la República, pintó un cuadro que es universal que se llama “Guernica”. Y el tema principal del disco se llama “Gernika”, bueno, “Guern-Irak”. Entonces no hay un sitio más idóneo para presentar este trabajo que la ciudad de Gernika. Claro que querían que se presentara en Málaga, y en Madrid, y se hará en su momento, pero a mí, por el sentimiento con que está hecho y porque lo protagoniza el tema sobre Gernika, me parece idóneo que se presente en la ciudad donde algún día debe habitar ese cuadro.

 

¿Crees que el “Guernica” tiene que exhibirse en Gernika, como llevan años reclamando las instituciones vascas?
Sí. Ha estado en el Metropolitan (Museum) de Nueva York, después en el Caserón del Buen Retiro y en el Reina Sofía, y seguramente un montón de alcaldes de España se van a cabrear conmigo, pero digo lo que pienso y no creo que haya un sitio más idóneo para ese cuadro. Primero que esté en Gernika, y después ya me traigo yo una máquina, hacemos unas fotocopias y las ponemos por todos los sitios que quieran.

 

¿Dónde encontraste esos trece textos?
Me los facilitó el comentarista y poeta Rafael Inglada, que trabaja en la Casa Museo de Pablo Picasso en Málaga, y es una persona que sabe muchísimo de él. Le pedí documentación para hacer este trabajo y entre otras cosas me mandó poemas escritos con una mentalidad muy anticonvencional, muy cubista. Creo que Picasso no es un pintor surrealista, pero sí es cubista.

 

Y sin pretensiones.
Claro, no tiene pretensiones de ser el Picasso de las letras. Seguramente cuando empezaba a pintar tampoco sabía que iba a ser el Picasso de la pintura, pero escribía con mucha gracia, con mucha libertad y con muchísimo talento, naturalmente.

 

¿Con la pluma era tan genial como con los pinceles en la mano?
No, es un genial pintor al que le gustaba escribir.

¿Qué te seduce de su obra?
El gracejo de sus expresiones, los recuerdos como malagueño y la facilidad para pasar de un tema a otro en el término de unas cuatro sílabas.

Dices que la lectura de esos textos te recuerdan la luz, los aromas y los sabores de la ciudad. ¿Reconoces esa Málaga que describe Picasso?
Claro. Te puede estar hablando de los farolillos de papel encendidos de una feria y de la jarra de agua puesta en un puesto de higos chumbos, que son de allí. Y los boquerones.

 

Pero la ciudad ha cambiado mucho.
Claro que la ciudad ha cambiado, pero donde candela hubo, siempre rescoldo quedó.

 

SORPRESAS MUSICALES Y EMPRESARIALES

Al margen del apartado lírico, también quieres sorprender con la música.
Desde luego, como músico, mi parte creativa consiste en musicar estos poemas y darles una credibilidad como género flamenco, o como flamenco.

 

Lo que no es incompatible con la experimentación, ni con dar recitales junto a un disc jockey.
No, sabe Dios la que montaré luego en directo. Si yo necesito una batería para expresar un tema o agitar el disco, la voy a utilizar. Y si necesito una guitarra sola flamenca antigua, la voy a poner.

 

La batería y las guitarras eléctricas suenan en Omega, el disco junto a Lagartija Nick que acabas de reeditar remasterizado y por su cuenta. Has comprado el master y te has convertido en empresario.
Claro, nos vamos pasando al capitalismo, ja, ja. Es un disco que pretendo que algún día llegue al extranjero, porque ha estado desamparado y las personas que tienen costumbre de comprar discos siempre me han preguntado dónde podían comprarlo. Por eso he tomado la decisión de comprar yo el disco e intentar distribuirlo.

 

Pablo de Málaga también es una autoproducción. ¿Te has peleado con la industria?
La industria discográfica atraviesa una metamorfosis, un momento de cambio gigantesco que no se sabe bien ni dónde acabará, y en medio de este maremagno nos coge a las personas que nos dedicamos a hacer música. Concretamente, a los músicos con intención de creatividad y conceptual nos tiene un poco cogidos por los mismísimos orificios de la nariz. Y hay que seguir, hay que adaptarse a los tiempos y lograr que continúe la creación.

¿Pablo de Málaga es un disco tan arriesgado como Omega?
En cierta forma sí, tiene sus momentos de atrevimiento, como en aquel momento los podía tener Omega.

¿Dónde está el límite de Enrique Morente?
No me planteo límites, siempre que las cosas se hagan desde el cante flamenco, que es lo que yo hago, lo que soy. El momento, la obra, la inspiración, es lo que me dice lo que tengo que hacer, o dónde está el límite o la dirección.

 

¿Es inútil buscar etiquetas para tu música?
Claro, porque el próximo año puedo hacer un disco nada más que cantando a la Virgen de la Angustia y a San Pedro, y entonces habré roto otra vez con todos los Enrique Morente anteriores.

 

Tus últimos discos temáticos los has dedicado a artistas y a espacios andaluces, a Lorca, a La Alhambra y a Pablo Picasso. ¿Cuestión de paisanaje, o piensas que realmente hay una mayor sensibilidad artística en tu tierra?
No, yo he cantado a autores de diversa época, a poetas andaluces como Neruda y Federico García Lorca, pero también a San Juan de la Cruz, a León Felipe, y a autores mexicanos. No me gustan los chovinismos, aprovecho para decirlo. En el fondo soy del planeta tierra, no me gusta ser un andaluz narciso enamorado de la tierra.

 

Las presentaciones del nuevo disco en Madrid y Gernika las patrocina la BBK (Bilbao Bizkaia Kutxa), una entidad financiera vasca. ¿El patrocinio es la única manera de sacar hoy en día adelante ciertos proyectos?
Si no hay una entidad bancaria o cultural, un patrocinador o un amigo al que le haya tocado la lotería o algo así, desgraciadamente hoy no puedes hacer cine, música ni teatro. Casi ni puedes pintar, porque para comprar unos pinceles y unos cuantos colores tienes que coger un taxi, y normalmente el de la tienda te fía los pinceles, pero el taxista no te conoce.

Vuelven los tiempos del mecenazgo.
Sí, nos vemos ahí detrás de los ricos para que nos apoyen y nos ayuden, porque para eso también pagamos los ciudadanos tantísimos impuestos.

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