El prince, de Tito Ramírez

Autor:

DISCOS

«Con un espíritu lúdico y festivo, suena como la perfecta mezcla entre James Brown y Pérez Prado»

 

Tito Ramírez
El prince
El VOLCÁN, 2023

 

Texto: XAVIER VALIÑO.

 

Allá por 2016 se desató la locura musical con la recuperación de otro nuevo Sixto Rodríguez, en este caso un artista de los sesenta llamado Tito Ramírez, del que se editaba un single perdido con “Be my girl” y “Lonely man” que se agotó inmediatamente, que hoy se cotiza por cantidades elevadas y que se pincha asiduamente en clubes de Londres, por ejemplo.

En 2019 se editó su primer disco, The kink of the mambo, y ya ahí Ramírez estaba dando conciertos, desmontando aquella bonita historia. Escondido tras un antifaz con el que intenta que sea la música la que ocupe el primer plano, y no su personalidad, lo cierto es que hay algo más que un parecido físico con el vocalista y guitarrista de Los Granadians del Espacio Exterior, que responde al nombre de Peter Boogie Parker, alter ego musical del artista Pedro Poyatos, autor de pinturas y murales de aire retro.

Lo cierto es que la historia y su disfraz le sientan de maravilla, porque sus canciones son lo que cuenta y bien podrían haber surgido en otra época. Su segundo álbum es un festín de ritmos latinos, afroamericanos y anglosajones, como mambo, boogaloo, cha cha chá, rhythm and blues, rock and roll, psicodelia, garaje… Interpretadas en spanglish (inglés y español), sus canciones hablan del amor, el sexo, las calles y la vida nocturna. Tratada esa mezcla con toda dignidad y, al mismo tiempo, con un espíritu lúdico y festivo, El prince suena como la perfecta mezcla entre James Brown y Pérez Prado.

Anterior crítica de discos: Plastic eternity, de Mudhoney.

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