Damon Albarn: Diez canciones para celebrar su 50 cumpleaños

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Los ídolos de los 90 cambian de década. Entre ellos, Damon Albarn, que este viernes cumple 50 años. Óscar García Blesa repasa su trayectoria en diez canciones con sus distintos proyectos, desde Blur a Gorillaz o The Good, The Bad & The Queen.

 

Texto: ÓSCAR GARCÍA BLESA.

En 2001 viajé hasta Frankfurt a los Premios MTV con Iván Ferreiro y Piratas. Paseando entre bambalinas chocamos la mano a Dave Gahan, nos hicimos fotos con Jimmy Page, fuimos al baño con Fran Healy de Travis y de lejos observamos como un forzudo germano prohibía el paso a nuestra fiesta privada a Pedro Almodóvar. Aunque lo mejor sucedió de madrugada. Cruzamos la puerta y escuchamos música junto al alborozo propio de un encuentro improvisado. Damon Albarn amenizaba el lobby del hotel al piano con canciones de siempre. Bebía cerveza y el crooner trasnochado aceptaba peticiones disfrutando de la efímera fiesta como una estrella de rock retirada. Albarn siempre me cayó mucho mejor que cualquier miembro de la familia Gallagher y aquella noche en Frankfurt sencillamente lo confirmó.

 

 

Podríamos decir sin exagerar que Damon Albarn es uno de los músicos más valientes de los últimos treinta años. En la Inglaterra de principios de los 90, mientras todos asistían anestesiados al debate de barra de bar entre los bocazas de los hermanos Gallagher, este muchacho delgaducho y con cara de chico bueno aprovechaba todo el revuelo brit pop para empezar a construir una carrera musical repleta de momentos memorables.

Cuando uno analiza la extensa obra grabada de Damon Albarn, por encima de modas y géneros siempre aparece su increíble respeto por la música, tratando de escribir en cada momento canciones e ideas que conecten directamente con las emociones de la gente. Bien con Blur o Gorillaz, a través de The Good, The Bad & The Queen, escribiendo óperas o en sus experimentos world con Malí Music, ha mostrado siempre gran respeto por el principal motor de este negocio de emociones musicales: el público y las canciones. Albarn ha escrito muchas y muy buenas. Podrían ser otras, pero estas diez canciones recogen buenos momentos de su universo.

 

1. ‘Girls and boys’ (“Parklife”, Blur 1994).
La joya de la corona, el hedonismo británico de los noventa en forma de canción. Divertida, sexy, moderna, casi futurista. La linea de bajo de Girls and boys te lleva en volandas hasta la pista de baile y, durante algo menos de cinco minutos, Girls and boys es capaz de hacerte sentir como el mismísimo puto amo del local. Gloriosa.

 

 

2. ‘Clint Eastwood’ (“Demon days”, Gorillaz 2005).
Una vez terminada la etapa Blur de cuatro miembros y entre “13” y “Think tank”, Albarn aparece con una propuesta que cogió a medio planeta por sorpresa. La banda virtual Gorillaz y la maravillosa ‘Clint Eastwood’, un invento de loops, hip-hop, grooves y bossa nova desconcertante y maravilla al mismo tiempo. Por méritos propios se convierte en una de las más sólidas canciones de la primera década del siglo XXI, un acercamiento osado al universo hip hop donde su talento triunfa en su cruzada por derribar estereotipos de género y estilo.

 

 

3. ‘Song 2’ ( Blur,  1997).
Resulta paradójico que la canción más Grunge del género Grunge nazca bien lejos de Seattle. Dos minutos de rabia y energía que te noquean con un puñetazo directamente en la cara antes de que puedas devolver el golpe.

 

 

4. ‘Parklife’ (“Parklife”, Blur, 1994).
Quizá la canción más celebrada de Blur. Un karaoke infeccioso y endemoniadamente adictivo que sirvió de banda sonora a toda una generación. Es una canción casi perfecta, todo funciona y ese estribillo marca de la casa se clava en la memoria y uno no puede hacer otra cosa que cantar a voz en grito eso de ‘…all the people, so many people…’.

 

 

5. ‘Everyday robots’ (“Everyday robots”, Damon Albarn, 2014).
La canción titular de su primer disco pop en solitario es un ejercicio tranquilo de nostalgia musical, un tema de corte contemplativo donde Albarn exorcizaba de forma casi confesional su aterrizaje forzado a la madurez.

 

 

6. ‘Beetlebum’ (“Blur”, Blur 1997).
En 1997 Blur se cansa del mediático conflicto que les enfrenta a Oasis y encierran la etiqueta Britpop en el ático. Beetlebum esta más cerca de Pavement que de los hermanos Gallagher, es ligeramente melancólica y su melodía contenida funciona como una bandera blanca en episodios de guerra.

 

 

7. ‘The universal’ (“The great escape”, Blur, 1995).
Acostumbrados a temas moderadamente vacíos, en ‘The Universal’ Albarn conecta directamente con la audiencia en, quizás, la canción más hermosa y desgarradora de su repertorio. El grandioso arreglo orquestal al final de la canción ocupa uno de los mejores momentos del pop británico de los 90.

 

 

8. ‘Tender’ (“13”, Blur, 1999).
La canción que abría el álbum “13” con su corito gospel y sus más de siete minutos es lo más romántico que Albarn había escrito hasta la fecha, una canción pequeñita en espíritu a pesar de su duración

 

 

9. ‘Kingdoom of Doom’ (The Good, The Bad & The Queen, “The Good, The Bad & The Queen”, 2007).
Cuando Albarn descubre con felicidad a través de Gorillaz que la música puede liderar un proyecto por encima de su propia fama, en 2007 aparece el supergrupo The good, the bad & the queen (con miembros de The Clash y The Verve), un ejercicio coral donde por encima de todo están las canciones.  ‘Kingdoom of doom’, con ese aire de música cowboy espacial, es enorme.

 

 

10. ‘For tomorrow’ (“Modern life is rubish”, Blur, 1993).
‘For tomorrow’ en parte era la respuesta inglesa al desembarco musical que desde los Estados Unidos estaba capitaneando el movimiento grunge. Más sólida que su primer éxito (‘There’s no other way’), ejemplifica de manera sintética los valores del movimiento que dilapidaría el efímero reinado del Grunge. Tan inglés como Ray Davies y cosmopolita como el mismísimo Bowie, escribe un estribillo fabuloso y marca el camino a seguir con un estilo inconfundible.

 

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