Jeff Tweedy: Cincuenta años en diez canciones (de Wilco)

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El 25 de agosto de 1967 llegó al mundo Jeff Tweedy en Belleville, Illinois. Desde 1995 es el carismático líder de los estadounidenses Wilco. Para celebrar su cincuenta cumpleaños, Fernando Ballesteros elige diez de sus mejores composiciones al frente de la banda.

 

Selección y texto: FERNANDO BALLESTEROS.

 

Jeff Tweedy, uno de los nombres más importantes del rock de las últimas décadas, cumple cincuenta años. Más de la mitad de esa vida la ha dedicado a crear grandes canciones. Por eso, seleccionar diez de las que ha firmado es una tarea ardua. Por supuesto, para aligerar el proceso de selección nos olvidamos de sus comienzos con los seminales Uncle Tupelo o sus aventuras paralelas con Golden Smog, Loose Fur, Tweedy o Minus 5, que darían para otra lista.

Si usted viene de otro planeta por lo que no ha escuchado aún a Wilco y tiene curiosidad por saber como suena el invento, empiece por aquí. Si al acabar no ha sentido nada, no insista, el rock, ese invento que tanto nos gusta a muchos por aquí en la Tierra, no es lo suyo.

 

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1. ‘Misunderstood’ (“Being there”, Reprise, 1996).

“AM” había sido una continuación del camino recorrido por Uncle Tupelo. El debut de Wilco bien podría haber sido una obra de su anterior grupo sin la aportación de Jay Farrar. En “Being there”, sin embargo, la historia ya empieza a tener una entidad jpropia y Wilco anuncian algunas de las cosas que están por venir. Se trata de un ambicioso disco doble en el que hay espacio para todo, raíces, sonidos más potentes y algún guiño a caminos experimentales. En este último apartado son reveladores los seis minutos de ‘Misunderstood’ un título en el que ya anidaba su intención de darle la vuelta a todo. Sí a aquello lo iban a llamar alt-country iba a ser alternativo de verdad.

 

 

2. ‘I got you (At the end of the century)’ (“Being there”, Reprise, 1996).

‘Outtasite (Outta mind)’ o ‘Monday’ son canciones del segundo asalto de Wilco que añadían robustos riffs más allá del folk, para mirar a algunos de los clásicos del rock y con mecha más que suficiente para quemar escenarios. ‘I got you’ forma parte de ese lote. Poderosa, con aroma stoniano y una inmediatez pop que en su letra piensa en el futuro cuando aún no se ha terminado de vivir el presente, con Jeff cantando: “Ya te tengo y aún creo que eres todo lo que siempre he necesitado”.

 

 

3. ‘ELT’ (“Summerteeth”, Warner, 1999).

“Summerteeth” es aún —y miren que han pasado cosas en el mundo de Wilco desde entonces— uno de los mejores trabajos de la banda y, sin duda, el más pop en el más glorioso y redondo sentido de la palabra. Hay de todo en el elepé y ‘Vía Chicago’ o ‘She’s a jar’ por poner solo dos ejemplos, podrían estar en esta lista. Pero nos vamos a quedar mejor con algunos de esos títulos que acercan a Tweedy a la categoría de compositor de pop perfecto. Dianas de poco más de tres minutos con vocación de hit como ésta.

 

 

4. ‘A shot in the arm’ (“Summerteeth”, Warner, 1999).

Un tema espléndido, que abunda en las virtudes más pegadizas de la banda tal y como acredita su glorioso estribillo. Una canción que crece y crece en intensidad hasta obligarte a corear “maybe all I need is a shot in the arm” con la vena del cuello hinchada aunque estés tranquilamente en el salón de tu casa. Y aquí, como en tantos otros momentos mientras estuvo en el grupo y por supuesto, en el resto del album, hay que hacer una mención especial para el papel que jugaba la gran pericia como arreglista y multiinstrumentista de Jay Bennet.

 

 

5. ‘I am triying to break your heart’ (“Yankee Hotel Foxtrot”, Nonesuch, 2002).

Se ha escrito mucho, aquí mismo tamibén lo hemos hecho” de “Yankee Hotel Foxtrot” un trabajo revolucionario y complicado desde antes de aparecer en el mercado. Pues bien, ‘I am trying to break your heart’ era la mejor manera de abrir un disco con todos aquellos condicionantes. Si el album estaba llamado, desde antes de su publicación, a poner patas arriba el rock de comienzos de este siglo, había que poner lo más rápido posible las cartas boca arriba y sobre la mesa. Sin trampa ni cartón, Wilco despliegan aquí todo el arsenal con el que iban a sorprender a propios y exraños. Un recargado collage sonoro en el que todo termina estando en su sitio.

 

 

6. ‘Jesus, etc’ (“Yankee Hotel Foxtrot”, Nonesuch, 2002).

 

Pero en “YHF” había mucho más que ruptura con el pasado. El clasicismo de “Jesus, etc” era uno de los momentos que, a pesar de la reacción de la compañía con despido incluido, no era tan fiero el león ni tan anticomercial el disco como lo pintaban. La canción es, de hecho, lo más parecido a un hit que tienen los de Tweedy y su belleza es tanta que, a pesar de que me he resistido hasta el último momento, he tenido que terminar incluyéndola en la lista. Era de justicia.

 

 

7. ‘Theologians’ (“A ghost is born”, Nonesuch, 2004).

 

La papeleta que tenían Wilco en “A ghost is born” era complicada. Dos años después de “Yankee Hotel Foxtrot” el mundo esperaba otra vuelta de tuerca y los de Chicago no decepcionaron. No era un disco fácil, los casi once minutos de “Spiders” o el zumbido interminable tras los tres minutos de “Less than you think” lo dejan claro. Y sin embargo, cuando deciden ir al grano, lo bordan. Por ejemplo en “Theologians” una canción que parece prometerlo todo en los primeros segundos y que en apenas un minuto ya ha cumplido. El piano toma el protagonismo para construir una de las cumbres más emocionantes del disco. Los teólogos no sabrán nada acera de su alma pero el oyente tiene la sensación de que cada vez está más cerca de la esencia de Tweedy. No se puede transmitir más en menos tiempo.

 

 

8. ‘Hummingbird’ (“A ghost is born”, Nonesuch, 2004).

Pese a los problemas de salud de Jeff en aquella época y a que la gestación del album estuvo muy lejos de ser una balsa de aceite, el tormento cede paso a la aparente felicidad en tres minutos de perfección melódica en los que Tweedy tira de alguna de las prendas de Lennon y se presenta con sus mejores galas de grandísimo escritor de canciones. Regusto beatle para una canción sublime.

 

 

9. ‘Impossible germany’ (“Sky blue sky”, Nonesuch, 2007).

En “Sky blue sky”, Tweedy y los suyos hacen recapitulación de méritos pasados y presentes. En el disco, vendido por algunos con la coletilla de “vuelta al pasado” destaca “Impossible Germany” temazo marca de la casa en el que todo va bien, hasta que aparece el factor diferecial que le hace ir aún mejor: uno de los solos de guitarra más bonitos y emocionantes que he escuchado en mi vida. Las seis cuerdas de Nels Cline hablan, se comunican y nos conducen al éxtasis. Por si había alguna duda, el virtuoso de la guitarra había encontrado su sitio al servicio de la máquina de Jeff.

 

10. ‘Born alone’ (“The whole love”, dBpm, 2011).

Tras la tibia acogida de “Wilco (the album)”, su siguiente disco, “The whole love”, trata de poner las cosas en su sitio. En la crítica comenzaba a flotar la sensación de que las sorpresas se habían acabado al menos por el momento. Y lo cierto es que no era así del todo. En cualquier caso, supone un paso adelante respecto a su predecesor con buenas canciones, inquietudes experimentales como las de “Art of almost” y esta debilidad personal, un tema que tira de ti con su rotundo ritmo y una melodía casi adictiva.

 

 

No hay nada aquí de sus dos últimos discos, obras que ganarían por k.o. a muchos de los trabajos de sus compañeros, pero que palidecen ante el gran periodo de la banda. ¿Significa eso que hemos de abandonar toda esperanza de cara al futuro? Les diré una cosa: Peter Perrett, el que fuera líder de los Only Ones, ha publicado uno de los discos de este 2017 tras décadas alejado del negocio. Comprenderán que cuando hablamos de Jeff Tweedy lo que tenemos que pensar es que el día menos pensado nos volverá a cambiar los esquemas con otra de sus obras maestras. Desde luego, talento le sobra.

 

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