Formas de cantarle al miedo

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“Quizá, como dicen, sea terapeútico hablar de aquello que más nos atemoriza, y escribirlo y cantarlo sea la mejor manera de enfrentarse a ello”

 

M Clan, Leiva, Mikel Erentxun, Egon Soda… son muchos los músicos que se atreven a cantar sobre aquello que les atemoriza en sus canciones. Arancha Moreno recoge diez ejemplos.


Selección y texto: ARANCHA MORENO.

 

“Para quien tiene miedo, todo son ruidos”, decía Sófocles. En este caso, los ruidos son canciones, pequeños fantasmas que se cuelan entre estribillos y estrofas y que acaban siendo coreados por cientos (o miles) de personas. Quizá, como dicen, sea terapeútico hablar de aquello que más nos atemoriza, y escribirlo y cantarlo sea la mejor manera de asumirlo y enfrentarnos a ello. O quizá no, y solo sirva para tener más presente ese momento de debilidad, quién sabe. Son muchas, muchísimas, las canciones impulsadas por ese sentimiento, que no es amor ni desamor, sino inquietud y reflejo de nuestra fragilidad. Algunos dicen vivir ‘Sin miedo a nada’, como escribió Álex Ubago, y otros se lo colocan como apellido artístico, como Luis Brea y El Miedo. Pero la mayoría lo lanza como un grito de auxilio con el que todos podemos empatizar en algún momento. Aquí van algunos ejemplos de ello.


1. ‘Miedo’, de M Clan (“Sopa fría”, Warner, 2004).

Entre aquellos que hacen terapia de choque con sus propios fantasmas están M Clan. “Miedo”, una de las mejores baladas rock de su discografía, no fue fácil de gestar. Según cuenta Carlos Tarque, cuando viajaron a Nashville a grabar su próximo disco, lo hicieron con una música de Carlos Raya que les gustaba mucho, pero a la que no le encontraban letra. Se la habían pedido a Quique González, quien cuenta que le dieron apenas un día para escribirla y tampoco él acabó de dar con la tecla. Fue a las puertas del estudio estadounidense, en el jardín, donde Tarque y Raya encontraron la clave para acompañar el lirismo de la melodía. La llave era una palabra corta y muy intensa: miedo. Con ella dieron forma a uno de esos estribillos que la gente canta, curiosamente, sin temor: “Miedo/ de volver a los infiernos/ miedo a que me tengas miedo/ a tenerte que olvidar”. Una canción desgarradora sobre el miedo a la pérdida y a la desesperación que grabaron en directo en 2014 en el Circo Price de Madrid, con la colaboración de Raya y Enrique Bunbury.

 

2. ‘Lucha de gigantes’, de Nacha Pop (“El momento”, Polydor, 1997).

El miedo no es siempre sinónimo de bloqueo o de parálisis. No lo es, al menos, en ‘Lucha de gigantes’, una de las canciones por las que siempre recordaremos a Antonio Vega. La escribió cuando aún formaba parte de Nacha Pop y la incluyó en el disco “El momento”, el último álbum de estudio que publicó junto a su primo Nacho García Vega bajo la producción de Carlos Narea. Años después, Antonio la tocó en directo en el disco “Básico” (EMI, 2002), acústica y mucho más desnuda, sostenida principalmente por las guitarras. Ahí, la magia de la letra lanza dos versos que se clavan como puñales: “Me da miedo la enormidad / donde nadie oye mi voz” y “Deja que pasemos / sin miedo”. Siempre se dijo que hablaba de su propia guerra con las adicciones, pero en esos versos parece asomarse también a la muerte. No fue la única composición en la que mencionó el miedo… o la falta él. En ‘Háblame a los ojos’ (“No me iré mañana”, EMI, 1991) escribe “No le tengo miedo al tiempo que se va”, sobre la fugacidad de la vida, y en ‘Estaciones’ (“De un lugar perdido”, EMI, 2001) confiesa que vive sin más plan que disfrutar del presente: “Y por esto vivo el día, día simple, día claro, vivo al menos sin temores, sin el miedo de gozar”. Dos detalles de la búsqueda de la luz y las ganas de vivir en un músico al que siempre se tachó, injustamente, de triste y solitario.

 

3. ‘La recuperación’, de Egon Soda ( “Dadnos precipicios”, Warner, 2015).

‘La recuperación’ fue la carta de presentación de “Dadnos precipicios”, el tercer disco de los barceloneses Egon Soda. Ricky Falkner lo dejaba claro y lo reiteraba en varios momentos: “El miedo es el valor de los demás/ tu miedo es el valor de los demás”. Una recuperación que, según el vocalista, podía aplicarse a la situación social y política y a la batalla que uno libra consigo mismo. Sin embargo, su actitud no parece derrotista, porque empujan “como arietes de una tempestad”. En otro de los temas, ‘La manada’, “el miedo sale a abrazarte de madrugada”; pero la reacción es la misma: “Dadnos precicipios / y os daremos alas”. Ante los temores o los problemas, se crecen, se enfrentan.

 

4. ‘Miedo’, de Leiva (“Diciembre”, Sony, 2012).

En una lista como esta no podía faltar uno de los músicos más aprensivos del rock: Leiva. Él mismo ha confesado en multitud de ocasiones que se considera, literalmente, paranoico con las enfermedades. De ahí algunos de los títulos de sus trabajos, como “Monstruos” (Sony, 2016) o el antiguo “Aviones” (Sony, 2009) de su etapa con Pereza, que acabó llamándose así como terapia de choque por su pánico a volar. Sin embargo, donde más claro lo suelta es en la canción ‘Miedo’, incluida en su debut en solitario, “Diciembre”. Ahí confiesa que le tiene miedo a alguien, pero le pide, por favor, que esa persona no le tenga miedo. De tanto airear miedos, monstruos y aprensiones, una vez le preguntaron en El Mundo a quién le tenía más temor, y reconoció que cuando era pequeño le aterrorizaba Bob, uno de los malos de Twin Peaks. Entre sus múltiples temores está quedarse sin una historia que contar, pero de momento está lejos de ello: le van brotando canciones con bastante ligereza.

 

5. ‘El equilibrio es imposible’, de Piratas (“Ultrasónica”, Warner, 2001).

En muchos de sus textos, Piratas dejaban entrever la sensación de estar al borde del acantilado, cierta sensación permanente de abismo, seguramente producida por la escasa repercusión que tuvieron con sus primeros discos. Iván Ferreiro ha reconocido en más de una ocasión que en aquellos tiempos solían pensar que cada disco que hacían iba a ser el último. Quizá por eso había tanta huida en sus canciones, pero nunca se detenían a cambiar de estrategia, porque creían en lo que hacían. Es en su penúltimo álbum de estudio, “Ultrasónica”, donde encontramos una referencia clara a la sensación que nos ocupa. Es, quizá, el verso más escalofriante de ‘El equilibrio es imposible’: “Es horrible el miedo incontenible”. Un texto intenso, algo atormentado, plagado de dudas y de desconfianza. La canción que firmó Iván Ferreiro junto a Fon Román ha seguido sonando en la etapa en solitario del vigués, que la grabó en directo en el disco “Confesiones de un artista de mierda” (Warner, 2011) junto al líder de Love of Lesbian, Santi Balmes.

 

6. El miedo’, de Niños Mutantes (“Náufragos”, Ernie Records, 2012).

“El miedo, el miedo/ primero paraliza/ congela tu sonrisa/ y te hunde los pies en cemento”. Así empieza ‘El miedo’, uno de los sencillos incluidos en “Náufragos”, de Niños Mutantes. Una letra sobre el bloqueo que provoca ese sentimiento y cómo quien lo siente se esclaviza a su merced, sin poder evitarlo. Pero la música le resta cierto terror al asunto, le otorga casi celebración a este vaivén humano del que es incapaz de controlar su vida. Una melodía casi alegre que forma parte de uno de sus discos más luminosos, según afirman los granadinos. Su miedo, según han dicho alguna vez, es no estar a la altura musicalmente.

 

7. ‘Incendios de nieve’, de Love of Lesbian (“1999 (o cómo generar incendios de nieve con una lupa enfocando a la luna)”, Music Bus, 2009).

Una de las catorce canciones de su sexto álbum, de título casi interminable, es ‘Incendios de nieve’. El tema plantea una escena a lo “Romeo y Julieta”, cambiando la escalada por la imagen de un tipo tirándole piedras a la ventana de la chica de madrugada. En el texto parece haber vencido el temor: “El miedo al fin cayó, al fin cedió”, y así lo transmite la música, una auténtica celebración incluida en este disco publicado en 2009. Según contó Love of Lesbian en el diario 20 minutos, “‘Incendios de nieve’ era una imagen contradictoria, como otras que tenemos en otros discos. Nos gusta por poética e imaginativa y evocadora. La frase enfoca a la luna, con una lupa. Habla del color de la luna”.

 

8. ‘Detalle del miedo’, de Mikel Erentxun (“Detalle del miedo”, Warner, 2010).

‘Detalle del miedo': así se llamó el disco que Mikel Erentxun publicó en 2010 junto a Las Malas Influencias. Llevaba el nombre de una de sus canciones, una composición intimista, a piano y voz, en la que encontramos a un Mikel desnudo, que parece hablarle al oído al oyente. Lo hace con una desnudez musical y letrística: “A punto de alcanzar el final / siento que solo soy / un detalle del miedo / en medio de una calle nevada”. El título, según explicó Erentxun a Efe Eme en 2o11, le gustaba porque tenía varias lecturas: “Me venía muy bien porque me sugiere cosas, es un título muy cinematográfico, sugiere imágenes e ideas y una de ellas es eso; el miedo al riesgo, porque este es un disco que arriesga mucho. La gente que me rodea y ha rodeado el disco está asustada porque ya se han convencido, es un disco que lleva su tiempo pero te acaba seduciendo”. Un disco escrito desde el riesgo, porque sabía que era una colección de canciones que pedían varias escuchas para apreciar bien sus matices.

 

9. ‘Miedo’, de Jorge Marazu (“La colección de relojes”, 2012)

Fue una de las mejores canciones del debut de Jorge Marazu, “La colección de relojes”. La letra empieza reflexionando sobre la fugacidad de la juventud, con cierta añoranza y calma, pero en un par de estrofas, esa sensación de que se pierde algo, es miedo a borbotones: “Miedo a reconocer que no me porto bien, /miedo a vivir, miedo a sufrir, miedo a perder”. Miedo a uno mismo y miedo a lo que sienta la otra persona. El sentimiento es tan incontrolable que se filtra por cada ranura de la letra hasta hacerse con todo. Dos años antes, Sergio Dalma la incluyó en su disco “Trece” (Universal, 2010).

 

10. ‘Humo’, de Jarabe de Palo ( “50 palos”, Tronco Records, 2017).

Todos tenemos algún miedo, pero Pau Donés ha decidido vivir sin él. Empezó a hacerlo, según contó en El Mundo, a raíz del suicidio de su madre: “Fue una enseñanza estupenda porque me convertí en un Juan sin miedo y en un tío muy vitalista”, confesó. Aquejado de un cáncer de colón desde 2015, combate la enfermedad sin dejar de escribir canciones y dar conciertos, peleando contra todo lo que venga. Así lo hace también en una de sus últimas canciones, ‘Humo’, en la que deja clara su postura ante las adversidades: “A nada le tengo miedo”. Aunque empiece de cero, y el tiempo sea incierto, es un canto a vivir al día.

 

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