La cara oculta del rock: Bruce Springsteen, nacido para despistar

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“Si la canción no fue bien comprendida, los únicos que no la comprendieron fueron los republicanos. No es que a esas personas no les hayan enseñado a pensar, es que no les han enseñado a pensar lo bastante a fondo. Quiero decir que ‘Born in the U.S.A.’ no es ambigua. Solo tienes que escuchar la letra”

¿Es ‘Born in the U.S.A.’ un himno patriótico? Este tema mostraba el lado político de Bruce Springsteen y explicaba las razones por las cuales el Boss se sentía orgulloso de haber nacido en los Estados Unidos de América. Al menos eso era lo que vieron algunas personas que fueron incapaces de leer entre líneas el auténtico mensaje de esta canción.

 

 

Una sección de HÉCTOR SÁNCHEZ.
 

 

“El futuro de Estados Unidos reside en miles de sueños dentro de vuestros corazones, reside en el mensaje de esperanza que transmiten las canciones que tantos jóvenes estadounidenses admiran: las canciones del artista de Nueva Jersey, Bruce Springsteen. Y mi trabajo consiste en ayudaros a que esos sueños se hagan realidad”. El 19 de septiembre de 1984, este mensaje tan esperanzador fue pronunciado por Ronald Reagan. El presidente se encontraba inmerso en plena campaña electoral para ser reelegido. El escenario donde Reagan soltó este mitin fue Hammonton, en Nueva Jersey, con la estatua de la Libertad al fondo. El hecho de encontrarse en el estado natal de Springsteen bastó al presidente para apropiarse de la figura del cantante e introducirlo en su discurso para así meterse en el bolsillo un buen puñado de votos jóvenes. ¿Quién mejor que Bruce Springsteen podía trasmitir los valores de los Estados Unidos? El Boss era un orgulloso patriota, como había demostrado al gritar bien alto ‘Born in the U.S.A.’

Los asesores de Reagan no fueron los únicos que interpretaron de esta manera la canción de Springsteen. En agosto de 1984, el columnista George F. Will publicó el siguiente artículo después de asistir a un concierto de la E Street Band: “No tengo ni idea de cuáles son las ideas políticas de Springsteen, si es que tiene, pero en sus conciertos ondean las banderas mientras él canta canciones sobre tiempos difíciles. No es ningún quejica, y el recitado de fábricas cerradas y otros problemas siempre parece interrumpido por una afirmación especial y alegre: ‘Born in the U.S.A.’”. ¿Alegre? Will, como muchos otros, se quedó con la forma y no con el contenido. Claro, que la portada del álbum homónimo, editado en junio de 1984, también podía confundir a más de uno. La prestigiosa fotógrafa Annie Leibovitz fue la encargada de tomar una instantánea destinada a convertirse en un icono: el trasero de Springsteen embutido en unos pantalones vaqueros Levi’s 501, en cuyo bolsillo derecho asoma una gorra de béisbol, delante de una enorme bandera estadounidense. Sobre la inclusión de sus nalgas en la cubierta, el cantante explicó el porqué: “Las fotos de mi trasero eran mejores que las de mi cara”. Entre la portada y la canción, más de uno vio lo que quiso ver y oyó lo que quiso oír.

Pero el auténtico significado de ‘Born in the U.S.A.’ no era el discurso patriótico que pretendían reivindicar los republicanos, sino todo lo contrario. Para Bruce, el protagonista de la canción “quiere desenmascarar esa Norteamérica mítica que era la imagen de la Norteamérica de Reagan. Él quiere encontrar algo auténtico y conectar con ello. Está buscando un hogar en su país”. Este protagonista tuvo la mala suerte de nacer en los Estados Unidos en uno de sus peores momentos: la guerra de Vietnam. Después de haber participado en esta contienda, en la que su hermano también luchó hasta que murió en ella, regresa a su hogar para recuperar su trabajo en la refinería, pero no lo consigue. Perder el trabajo y perder a un hermano es su recompensa por haber nacido en los Estados Unidos.

El propio Springsteen también pudo haber sufrido una suerte parecida, ya que alcanzó la mayoría de edad durante el conflicto de Vietnam; así que tenía las mismas papeletas para curtirse con una guitarra de la mano como para hacerlo con un rifle. Sin embargo, quien no se libró de esta guerra y fue llamado a filas fue Bart Haynes, el batería del primer grupo de Bruce, The Castiles, que acabó convirtiéndose en otra víctima de Vietnam.

El interés del Boss por relatar la guerra que se le atragantó a los Estados Unidos vino después de leer el libro de Ron Kovic “Nacido el cuatro de julio”, una obra autobiográfica en la que el autor, que fue herido en Vietnam y quedó paralítico, relata cómo su país abandonó a los veteranos de guerra cuando regresaron a casa. Otra influencia fue su amistad con Bobby Muller, el fundador de los Veteranos de Vietnam de América, una organización para la que Bruce realizó un concierto benéfico en agosto de 1981. Al mismo tiempo, el director y guionista Paul Schrader le envió el guión de una película para que Springsteen compusiera su banda sonora. El largometraje se llamó “Light of day”; Bruce se encargó de una canción homónima (en España, la película fue “Rock star”), aunque su título original era “Born in the U.S.A.”. June Skinner Sawyers en su libro “Bruce Springsteen. Más duro que los demás” (Robinbook) destaca a la canción ‘Vietnam’ del jamaicano Jimmy Cliff como otra influencia más. De todos estos referentes nació uno de los temas más conocidos de la trayectoria del Boss.

A pesar del sonido característico de los sintetizadores y la atronadora batería de ‘Born in the U.S.A.’, la canción fue inicialmente concebida para que formara parte del intimista y descorazonador “Nebraska” (1982), el álbum más desnudo de Springsteen, donde el músico de Nueva Jersey solo estaba acompañado de guitarra y armónica. La versión primigenia de este tema se puede escuchar dentro de la caja recopilatoria “Tracks” (1998). La grabación de ‘Born in the U.S.A.’ con la E Street Band fue casi improvisada y se convirtió en una especie de jam session. Así la recordó el bajista Garry Tallent: “La canción ‘Born in the U.S.A. consistía en dos acordes y en una intensidad absoluta. No había arreglos ni plan según el cual íbamos a tocar. Tan solo enchufábamos los instrumentos y nos lanzábamos a por ella”. El batería Max Weinberg describió la grabación como uno de los actos musicales más intensos y emotivos que había realizado. Hasta el teclista Danny Federici estuvo tan entregado en la música que no se enteró de lo que hablaba la canción: “Para mí, ‘Born in the U.S.A.’ era simplemente una explosión musical con metralla volando por todas partes. Si esa canción no te levantaba del asiento, nada lo haría”.

El álbum catapultó a Bruce Springsteen hasta convertirlo en un superventas, pero el precio que tuvo que pagar fue la confusión que sembró su discurso. Así que cuando el Boss escuchó la perorata del presidente Reagan y vio cómo éste se intentaba aprovechar de su imagen, no se lo podía creer. Sobre la confusión de ‘Born in the U.S.A.’, el autor lo tenía claro: “Si la canción no fue bien comprendida, los únicos que no la comprendieron fueron los republicanos”. También se pronunció al hablar de la ambigüedad de la canción: “No es que a esas personas no les hayan enseñado a pensar, es que no les han enseñado a pensar lo bastante a fondo. Quiero decir que ‘Born in the U.S.A.’ no es ambigua. solo tienes que escuchar la letra”.

En lugar de pronunciarse en un comunicado o en una rueda de prensa, Bruce se defendió desde donde mejor lo sabía hacer: el escenario. Ésta fue la respuesta de Springsteen a Reagan pocos días después, en Pittsburgh, en su primer concierto desde que el presidente diera su discurso: “El presidente mencionó mi nombre el otro día y empecé a preguntarme cuál sería su álbum preferido. No creo que sea ‘Nebraska’. Creo que ése no lo debe de haber escuchado”. A continuación tocó ‘Johnny 99’, donde relata lo que un hombre es capaz de hacer después de perder su trabajo.

Ahí no quedó la cosa, la noche siguiente volvió a la carga: “En estos momentos, nos está sucediendo algo realmente peligroso ahí fuera. Poco a poco nos estamos dividiendo en dos Américas distintas. Se está robando a la gente que menos tiene y se da a quienes menos lo necesitan… y así se está rompiendo una promesa. Creo que al principio la idea era que todos nosotros viviésemos aquí como una familia, que los más fuertes ayudasen a los más débiles y los más ricos a los más pobres; ya sabéis, eso del sueño americano. Pienso que no se trataba de que todo el mundo triunfara o de que todo el mundo ganara un millón de dólares, sino de que todo el mundo tuviera la oportunidad de vivir una vida mínimamente decente y digna, y la posibilidad de sentir respeto hacia sí mismo. Y sé que vais a sentir el dolor aquí, donde confluyen los ríos, así que…”. Justo después, Bruce tocó ‘The River’ y la dedicó al sindicato de la siderurgia de Pittsburgh. También donó 10.000 dólares al banco de alimentos.

Gracias al discurso de Ronald Reagan, Bruce Springsteen se volvió más radical. Pero esta ocasión no fue la primera vez en la que mencionaba al presidente. El 5 de noviembre de 1980, la noche después de la victoria electoral de Reagan, Bruce ya había interpretado ‘Badlands’ en una actuación en la Universidad Estatal de Arizona, después de esta introducción: “No sé lo que pensaréis vosotros sobre lo que pasó ayer por la noche, pero yo creo que da bastante miedo”.

Si Springsteen sintió miedo en el 80, cuatro años después pudo volver a experimentar la misma sensación después del resultado de las siguientes elecciones: el presidente ganó en cuarenta y nueve de los cincuenta estados. Aunque Reagan no consiguió meterse al Boss en el bolsillo, sí que lo hizo con la mayoría de los nacidos en los Estados Unidos.

Anterior entrega de La cara oculta del rock: David Bowie, una mirada al extraterrestre.

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