“Maniobra de resurrección”, de 091

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DISCOS

“Su deseado regreso ha logrado recuperar y catalogar como se merece una discografía única que andaba perdida, y de paso demostrar que el éxito tiene varias medidas”

 

091-28-10-16

 

091
“Maniobra de resurreción. En directo”
WRNER

 

Texto: CHEMA DOMÍNGUEZ.

 

«Una vez puesto el sello, nadie vuelve sobre sus pasos», dice el Libro de la Sabiduría. También es cierto que en el Evangelio se habla de reencarnación. En cualquier caso, una de las mejores noticias de este año ha sido y es el regreso de 091. No debe haber sido una tarea fácil, regresar del abismo nunca lo es, quiero pensar que un repertorio tan brillante como el de los Cero y un público fiel, tremendamente fiel y entusiasta, como el que siempre siguió a la banda granadina, han tenido mucho que ver. «Maniobra de resurrección» es el acertado título de su gira y de igual modo encabeza la fantástica grabación realizada en la Plaza de Toros de Granada el 14 de mayo, cuatro días antes de cumplirse veinte años de su primer adiós en el Anfiteatro de Maracena (Granada), el cual se editó bajo el nombre de «Último concierto» (1996).

«Maniobra de resurrección» abre con un claro guiño hacia aquella despedida, al empezar exactamente igual, bajo el influjo de ese vino seco y ardiente que bautiza el instrumental ‘Palo cortao’. Inmediatamente, llegan ‘Zapatos de piel de caimán’ y ‘El lado oscuro de las cosas’, que es tanto como hablar de «Tormentas imaginarias» (1993) y «El baile de la desesperación» (1991), tal vez sus mejores discos, sin menoscabo de «Doce canciones sin piedad» (1989) y «Todo lo que vendrá después» (1995).
La cuidada publicación de «Maniobra de resurrección» cuenta con tres ediciones, doble cedé más deuvedé, doble vinilo que incluye los dos cedés con el deuvedé, y la digital solamente con el audio e inexplicablemente sin libreto (una vez más me pregunto si tanto cuesta añadirlo).

Pablo Sánchez, responsable de la grabación, mezcla y masterización, merece ser aplaudido: ha logrado la mejor dimensión posible para un repertorio sublime, poniendo a cada instrumento en su mejor plano, dando aire a los valiosísimos textos sin perder la fuerza del rock desplegado por 091 en sus conciertos. No parece que hayan pasado dos décadas.

Con pasado y en forma
José Antonio García sigue mostrándose como un espléndido líder sobre las tablas y ante el micrófono; Tacho González continúa haciendo caminar a la banda con paso firme desde la batería, y José Ignacio Lapido, eléctrica, coros y compositor incuestionable, sigue estando de nuestro lado. Los tres son el núcleo inalterable de 091 desde su formación. Echando la vista atrás, Tacho y José Ignacio ya andaban juntos en Al-Dar, donde encontramos la primera composición de Lapido, ‘Intoxicación’, como cara B del single «Somos nuevos» (1981), mientras José Antonio adquiría notoriedad con TNT en los primeros años ochenta. Una vez superado aquel periodo cámbrico, unen sus nervios y lograron publicar el ansiado primer single, ‘Fuego en mi oficina’ (1983), que también incluía ‘Llamadas anónimas’. Antonio Arias al bajo, posterior fundador de Lagartija Nick, completaba la formación original de la banda. La independiente DRO fue la encargada de publicarlo, al igual que ahora edita «Maniobra de resurrección», si bien DRO ha pasado a ser propiedad de Warner.

Víctor Lapido, eléctrica y coros, y Jacinto Ríos, bajo y coros, forman parte indisoluble de 091 desde la grabación de «Tormentas imaginarias», dando así forma definitiva y espléndida a la formación granadina. Y así continua siendo en «Maniobra de resurrección».

Su deseado regreso ha logrado recuperar y catalogar como se merece una discografía única que andaba perdida, y de paso demostrar que el éxito tiene varias medidas. Jamás llegaron a estar entre los diez discos más vendidos (ni creo que entre los cincuenta o más), sin embargo «Maniobra de resurrección» logró ir directo al número siete en la primera semana que estuvo disponible, hace justo un mes. La mecha prendida por ‘Qué fue del siglo XX’, ‘La canción del espantapájaros’, ‘La Torre de la Vela’, ‘La noche que la luna salió tarde’, ‘En el laberinto’, ‘Otros como yo’, o la más remota ‘Esperar la lluvia’ llega hasta hoy en plena forma, dándole a 091 y a su público un año de gloria bien merecida.

Las composiciones de Lapido
José Ignacio Lapido ha sabido (y sabe) dotar a sus canciones de un alma celeste, además de la corpórea y rockera. Supo dar al grupo una singularidad y una trascendencia al alcance de muy pocos compositores, y no cuesta nada afirmarlo a nivel mundial. Su evolución poética es demoledora, desde un espíritu punk y rock, queriendo prender fuego a su oficina, o liberando ‘El deseo de ser piel roja’ (1984), pasó al desamparo del ‘Cementerio de automóviles’ (1984). Después llegaron perspectivas más confiadas, afirmando que «el amor se esconde en la calle» y «está debajo de las piedras». Pero desde el cinéfilo título de «Doce canciones sin piedad», Lapido se asoma a su interior más intenso, lúcido y desesperanzado, aquel donde se encuentran espejos que no devuelven las miradas, estatuas que no responden y caminos equivocados. Justo ahí, abajo del todo y confundido, es donde se puede volver a fundar la esperanza. M Clan, Amaral, Carlos Goñi, Miguel Ríos, Manolo García, los reaparecidos Hermanos Dalton o los ya desaparecidos Piratas, entre otros muchos, admiran y se han dejado influir por Lapido, que sigue dando joyas en solitario.

Aunque el desenlace de este regreso está programado, será el próximo 17 de diciembre en el Palacio de los Deportes de Granada bajo el título de «Maniobra final», según informaba la edición digital de «Granada Hoy» el propio Lapido deja la puerta entreabierta cuando indica que no se puede «negar radicalmente un futuro que no está escrito». Por lo menos, nos deben una grabación inédita.
Pase lo que pase, regálense el placer de escuchar «Maniobra de resurrección».

 

 

Anterior crítica de discos: “Casa”, de Iván Ferreiro.

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