Twelve Dolls: Alter egos, interferencias y muñecas rusas

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«Nada más terminar comprobé que el resultado de lo que había escrito, para la gente de habla inglesa, era entre mediocre y fatal. Esa fue una de las razones para pasar al castellano. Nosotros nos desnudamos al cantar en castellano, y aún así nos sentimos cómodos»

Los valencianos Twelve Dolls dejan el inglés atrás en una segunda entrega que se puede descargar gratis desde su web. Antes de iniciar la gira de presentación del disco, conversan con Carlos Pérez de Ziriza.


Texto: CARLOS PÉREZ DE ZIRIZA.


Luchando por sobreponerse al mal fario que parece aquejar a casi todos los proyectos que se cuecen a largo plazo en la escena rock valenciana, los Twelve Dolls vuelven a liarse la manta a la cabeza para presentar «Graso», su segundo álbum, editado por Coffy Entertainment y disponible de forma gratuita en su web. Y nunca mejor dicho lo de la manta, porque a finales del mes de noviembre vuelven a irse hasta Rusia para presentarlo con cuatro fechas en Moscú, una de ellas en un sitio tan pintoresco como el Hard Rock Café. La principal novedad, aparte de una diversidad estilística que nada tiene que ver ya con aquel aroma post Strokes de sus inicios, es el recurrente paso del inglés al castellano. Eugenio Viñas, voz y letrista de un núcleo central que se completa con Guillem Salvador (guitarra) y Pau Paredes (batería), ambos presentes en la charla, y las incorporaciones de Alejandro Ferrer (bajo) y Alejandro Visiedo (guitarra), no puede ser más sincero: “Pasé tres meses currando las letras con un músico inglés para el primer disco, hace dos años. Nada más terminar comprobé que el resultado de lo que había escrito, para la gente de habla inglesa con la que pude hablar, era entre mediocre y fatal. Esa fue una de las razones para pasar al castellano. Si yo escribiera como un gilipollas, ya estaría descubierto. Igual que si fuera un fan de las esdrújulas. Nosotros nos desnudamos al cantar en castellano, y aún así nos sentimos cómodos”.

La experiencia del primer álbum, “How to hide anything” (Arindelle, 2008), no pudo ser más nefasta para la banda a nivel promocional: “Arindelle, filial de Subterfuge y sello de nuestro primer disco, era como si tú y yo decidimos que esta misma tarde vamos a montar un sello: es decir, a nivel profesional, cero. De hecho, si era por ellos, no teníamos ni conciertos”. La lección les sirvió para perseverar y no complicarse demasiado la vida con falsas expectativas de cara a su secuela. Han vuelto a contar con Hans Krüger (Delorean) en labores de producción, pero ahora una editora local se encarga de la promoción de un disco disponible en la red desde el mismo día de su edición, el 4 de octubre. “El disco es el resultado de nuestra evolución como grupo, desde los tiempos en que estaba Papu [ahora en Polock] hasta ahora, cuando ya estamos plenamente liberados  para sonar como queremos trabajando los cinco de una manera ecuánime, lo que genera una almagama de influencias”. Así que pocos traqueteos strokianos ni acerados riffs de la escuela de Aina o The Unfinished Sympathy (compartieron gira hace dos años con Half Foot Outside) encontrarán aquí. Lo que prima en «Graso» es un eclecticismo sorprendente, desde el contagioso rock bailable de última hornada de “Verde eléctrico”, “Marcha atrás” o “Pánico” hasta instrumentales con arrojo, algunos de un intimismo insospechado (‘Viene a quedarse’) y otros cercanos a registros hard rock (‘Mockba’). Síntomas inequívocos de la voluntad de Twelve Dolls por no encasillarse.

Twelve Dolls actúan el 5 de noviembre en Wah Wah (Valencia), el 6 en Zeppelin (Castellón), 13 en Murcia (12 y Medio), 19 en Alicante (Stereo), 20 en Albacete (Pussy Wagon) y 4 de diciembre en Madrid (Taboo). Los días 25, 26 y 27 de noviembre actúan en Moscú (Sqwat Cafe, Bilingua Club, Hard Rock Café y Krisis Zhanra, respectivamente).


Desde aquí puedes acceder a la web Twelve Dolls y descargarte gratis su nuevo disco.

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