The Pains of Being Pure at Heart: Los frescos del barrio

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The-Pains-of-Being-Pure-18-11-09

«No nos sentimos condicionados por el éxito obtenido, vamos a continuar haciendo lo mismo. La única diferencia es que cuando grabemos el nuevo álbum aprovecharemos para explorar algunas ideas que no tuvimos tiempo de desarrollar en el primero»

Un solo disco le ha bastado al cuarteto de Brooklyn para plantarse en todos los festivales del planeta, erigirse en abanderado del revival shoegazer y volver a poner de moda el rock indie de los noventa. ¿Alguien da más?


Texto: EDUARDO GUILLOT.


Ni ellos se lo esperaban. Cuando Kip Berman (voz y guitarra), Alex Naidus (bajo), Peggy Wang (teclados) y Kurt Feldman (batería) pusieron en marcha The Pains of Being Pure at Heart, solo pretendían divertirse y emular a sus bandas favoritas. Meses después, tras la aparición de su primer álbum (de título homónimo), se han convertido en una de las grandes esperanzas de la escena independiente mundial. «Estamos realmente sorprendidos por la acogida que ha tenido el disco», admite Berman por teléfono. «La verdad es que no teníamos grandes expectativas y ha sido algo arrollador, a la gente le ha gustado mucho». Lo que tampoco tiene es una explicación razonable para el fenómeno: «Supongo que es cuestión de buena suerte (risas). Hay montones de bandas estupendas que no logran la oportunidad de llegar al público o que consiguen buenas críticas y, aún así, son ignoradas por la gente, así que me imagino que hemos sido muy afortunados».

Probablemente tenga razón, ya que practican un género tradicionalmente británico (el shoegazing) al que no hacen aportaciones dignas de mención, más allá de la confección de unas melodías prácticamente perfectas. «Es cierto que nos han influido muchos grupos ingleses y escoceses, pero también hemos crecido escuchando a Sonic Youth, Nirvana o The Smashing Pumpkins. Creo que la influencia geográfica ha sido equitativa».

Sus referentes son tan evidentes (The Vaselines, The Jesus & Mary Chain, The Pastels, My Bloody Valentine), que hasta podrían ser considerados un grupo revivalista, en la estela de The Raveonettes. «Bueno, tenemos unos modelos realmente fantásticos, y lo único que pretendemos es hacer música suficientemente buena y excitante. Todo el mundo se mira en otros, nuestro objetivo es escribir las mejores canciones que podamos. No creo que seamos una banda revivalista, pero es imposible renegar de la música que has escuchado mientras crecías. Hoy en día es muy difícil hacer algo completamente original».

Ellos están disfrutando de un momento dulce que les llevó a participar en la última edición del Primavera Sound y que ahora les trae nuevamente a España como cabezas de cartel del festival itinerante Greenspace. El éxito, sin embargo, no se les ha subido a la cabeza, y siguen siendo el mismo grupo de amigos veinteañeros de cuando empezaron: «Estamos viviendo un sueño. Pusimos el grupo en marcha hace unos tres años, con el único fin de pasarlo bien, sin saber lo que podía ocurrir. Ahora estamos tocando por todo el mundo y conociendo músicos a los que siempre hemos admirado. Es increíble, pero sabemos que tendremos que trabajar duro en el futuro».

Ese futuro se concreta, de momento, en un EP recién aparecido y titulado «Higher than the stars». «En los conciertos de esta gira tocaremos las cuatro canciones nuevas que incluye», asegura un Berman sin miedo a la presión. «No nos sentimos condicionados por el éxito obtenido, vamos a continuar haciendo lo mismo. La única diferencia es que cuando grabemos el nuevo álbum aprovecharemos para explorar algunas ideas que no tuvimos tiempo de desarrollar en el primero. Ya tenemos algunas canciones y estamos muy emocionados».

Puede que en un mundo como el actual, tan saturado de propuestas musicales de todo tipo, sea necesario ponerse un nombre extravagante para conseguir llamar la atención (que se lo digan a los gallegos Triángulo de Amor Bizarro), pero The Pains of Being Pure at Heart se llevan la palma en lo que respecta a singularidad nominal, con la excepción, quizá, del grupo de Austin I Love You But I’ve Chosen Darkness, que también se las trae. «Nuestro nombre lo sacamos de un libro. Nos gustó y lo adoptamos, no hay otra explicación. No somos emo, ni nada parecido», aclara Berman entre carcajadas. «Mucha gente nos ha dicho que no fue una buena elección, pero la mayoría nos llama simplemente The Pains. ¡Y me encantan I Love You But I’ve Chosen Darkness! De todas formas, creo que Owen Ashworth nos gana a ambos, porque su proyecto se llama Casiotone For The Painfully Alone. Y no te olvides de… And You Will Know Us By The Trail Of Dead, que tampoco se quedan cortos». El caso es que, con nombre raro o no, los de Brooklyn han demostrado que el indie rock de los noventa no estaba tan muerto y enterrado como se pensaba: «No hay mas que ver el cartel de los festivales: Sólo estuvimos un día en el Primavera Sound, y nuestro concierto coincidió con el de My Bloody Valentine, por lo que nos los perdimos. Y The Vaselines actuaron durante la jornada previa, así que tampoco pudimos verlos, pero aprovechamos para saludar a buenos amigos, como Crystal Stilts o Vivian Girls. ¡Y Jarvis Cocker tocó en nuestro escenario!» Comprobado: Fans antes que músicos.


Puedes escuchar a The Pains of Being Pure at Heart en su Myspace.

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