“Star Wars. Episodio VIII: Los últimos jedis”, de Rian Johnson

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CINE

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“Combina la nostalgia y el recuerdo con inteligentes giros de guión y una capacidad para la ambigüedad, la sorpresa y la tensión cada vez más extraños en las películas de alto presupuesto”

 

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“Star Wars. Episodio VIII: Los últimos jedis”
Rian Johnson, 2017

 

Texto: ELISA HERNÁNDEZ.

 

Probablemente una de las tareas más complejas a las que se puede enfrentar un realizador de Hollywood es la de contentar a los seguidores de la que probablemente es la saga más consolidada de la historia del cine. Respetar un universo existente y familiar (se podría decir que incluso sagrado) para la audiencia al tiempo que mantener la emoción y continuar innovando parece casi imposible. El nuevo filme de “Star Wars” es capaz de combinar la nostalgia y el recuerdo con inteligentes giros de guión y una capacidad para la ambigüedad, la sorpresa y la tensión que resultan cada vez más extraños en las películas de alto presupuesto, que tienden, precisamente por la imperiosa necesidad de recuperar la desmesurada inversión detrás de estas producciones, a ir sobre seguro.

“Los últimos jedis” recoge la acción exactamente donde la dejó la muy inferior “El despertar de la fuerza” (J.J. Abrams, 2015), y allí donde aquella básicamente replicaba la historia y la estructura narrativa de “La guerra de las galaxias” (George Lucas, 1977) sin dejar espacio para la imaginación, aquí se juega precisamente con las referencias (más creativas pero no por ello más sutiles) a “El imperio contraataca” (George Lucas, 1980), generando una serie de expectativas que no solo no son satisfechas, sino que son utilizadas para construir la incertidumbre que tanto se echó en falta en el episodio VII.

Sin embargo, la multiplicidad de tramas y personajes que pueblan la pantalla, sumado a su duración (por encima de las dos horas y media), hace que en definitiva el film como conjunto sea enormemente irregular, ofreciéndonos tramas y momentos fascinantes intercalados con escenas y secuencias que solo podemos definir como “mientras tanto…”. El regreso de Luke Skywalker (Mark Hamill) o la fascinante dinámica que se establece entre Kylo Ren (el trabajo de Adam Driver es sin duda lo mejor de la película) y Rey (Daisy Ridley) ofrecen explosiones de energía y fogosidad que otras tramas son incapaces de igualar, dando la sensación de que funcionan de relleno.

Aunque llevar a cabo predicciones de este tipo no sea más que un ejercicio intelectual y de organización de la ingente cantidad de material del universo Star Wars que nos llega de manera continua (y con el riesgo de hastío cada vez más presente), no parece demasiado arriesgado afirmar que los puntos álgidos de “Los últimos jedi” compensan el resto y que quizás resista mejor el paso del tiempo que “El despertar de la fuerza”.

 

 


Anterior crítica de cine: “Coco”, de Lee Unkrich y Adrián Molina.

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