Sacando a la luz los documentos privados de los músicos

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“Los tres libros tienen en común la cuidada presentación y selección de las fotografías que acompañan a los textos. Son de lectura ágil y amena, ideal para compartir con la escucha de los discos de los autores”

 

La colección “Mis documentos”, de Chelsea Editorial, propone recoger materiales inéditos (visuales y escritos) los que conformar una suerte de libros de recuerdos de músicos españoles. Àlex Oró analiza los tres primeros.

 

 

Texto: ÀLEX ORÓ

 

 

“Club 45. 90 canciones de la Era Pop para mods y jettsetters” (2010), un libro en el que Álex Cooper recopilaba algunos de sus singles favoritos, fue la primera propuesta editorial del inquieto músico leonés bajo el paraguas de Ediciones Chelsea, su propia editorial. Tres años después, Ediciones Chelsea amplia su campo de acción con la colección “Mis documentos”, en la que el objetivo es que músicos de la escena alternativa española de los últimos veinte años nos revelen sus recuerdos a través de los archivos que duermen en el disco duro de sus ordenadores.

Esta nueva colección se estrena con un triple lanzamiento. Los tres primeros volúmenes están dedicados a Fernando Pardo, guitarrista de Sex Museum y Los Coronas; Joaquín Felipe Spada, miembro de Los Canguros, Los Fresones Rebeldes, Les Très Bien Ensemble y Cola Jet Set y el propio Álex Cooper.

La reconocida incontinencia verbal de Fernando Pardo se pone de manifiesto en “Los chicos eléctricos”, el volumen con un mayor nombre de páginas (cien, en lugar de las ochenta que serán el estándar de la colección). Pardo repasa su trayectoria personal, desde sus inicios como skater pionero, su vinculación a la escena mod madrileña de principios de los ochenta y la génesis de Sex Museum y Los Coronas. El guitarrista también nos habla, a través de textos aparecidos anteriormente en diversas publicaciones, de sus discos favoritos y sus lugares preferidos para tapear. Su pasión por el Atlético de Madrid y la crónica de la gira australiana de Los Coronas ocupan también un lugar destacado en “Los chicos eléctricos”. Los textos de Pardo rezuman coherencia, compromiso con el rock and roll y esa independencia artística que han convertido al guitarrista en uno de los músicos más reputados de la escena alternativa española y europea.

En las páginas de “¿Eso dije? ¡Dios mío!” descubrimos las pasiones de Joaquín Felipe Spada, un músico que afirma que en algunas ocasiones ha sido “vil, soberbio, sectario, machista, homófobo y rencoroso” y ha defendido sus posturas de manera vehemente pero a la vez simpática e inteligente como demuestra la carta que envío al director de una revista musical en respuesta a una crítica de un disco de Los Fresones Rebeldes. Spada también recuerda su militancia en Los Canguros (cuyas grabaciones reseñamos hace pocas semanas en EFE EME) y en la escena mod, a la que abandonó años después llevándose lo mejor de este movimiento. La admiración por la música de los años sesenta, uno de los pilares de su trayectoria posterior en Los Fresones Rebeldes y Cola Jet Set. Felipe nos explica también cómo es su colección de discos, recetas y el origen de sus bandas pero mención aparte merece un documento que confieso que me ha dejado anonadado: la nota de queja a su comunidad de vecinos por un escape de agua que llena de porquería la taza de su WC. Un ejemplo de buenas maneras y educación que no dudaré en un copiar en caso de que deba afrontar una situación similar.

El tercer volumen de la colección, “Reflejos en el retrovisor”, está dedicado al promotor de la iniciativa, Álex Cooper. Es el libro más fiel a la idea inicial de la colección, es decir, recopilar textos (no necesariamente inéditos) y fotos que definan y resuman una trayectoria artística pero que no supongan necesariamente un ejercicio autobiográfico ni un streaptease íntimo ante el lector. Por eso, Alejandro Díez Garín abre fuego con un breve texto dedicado a The Knack escrito en 2012. Le siguen listas de discos favoritos de power pop americano, la elección del “concierto de su vida” (el elegido es uno en que su primera banda, Ópera Prima, teloneó a Loquillo y Trogloditas), los recuerdos de la gira alemana de Cooper, recuerdos de sus experiencias leridanas en el Walrus Weekend, textos dedicados a Velvet Crush, Paul Weller, Elvis Costello e incluso el manifiesto que hizo público en 2003 en el que renunciaba a editar más discos en formato elepé. Hilvanando y procesando toda la información que ofrece Álex Cooper mirando siempre hacia atrás, el lector puede hacerse una idea de cómo ha construido una trayectoria artística basada en la honestidad y en intentar dar siempre pasos adelante.

Los tres volúmenes de “Mis documentos” tienen en común la cuidada presentación y selección de las fotografías que acompañan a los textos. Son de lectura ágil y amena, ideal para compartir con la escucha de los discos de los autores. Ediciones Chelsea ya trabaja en una segunda entrega de esta colección, que propone una nueva y original forma de acercarse a los creadores musicales de este país.

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