The Rolling Stones: El talento no envejece

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«Ver a The Rolling Stones no fue ver a una banda reunida forzosamente sobre un escenario sino que vimos a grandes amantes de la música disfrutar de verdad con ella»

 

Los Rolling Stones tocaron anoche en Madrid, en su esperada única cita española. Quizá fue la última oportunidad de verlos en nuestro país. Allí estuvo, sin perder detalle, Wilma Lorenzo.

 

The Rolling Stones
25 de junio de 2014
Estadio Santiago Bernabéu, Madrid

 

 

Texto: WILMA LORENZO.

 

 

Un concierto de rock and roll. Eso fue lo que vivimos ayer los 54.000 asistentes en el Estadio Santiago Bernabéu (Madrid). Una auténtica demostración de lo que es el rock and roll y quiénes fueron (y son) la inspiración de sonidos, movimientos y actitudes que se repiten e imitan en escenarios de todo el mundo. Ayer los padres de un estilo dejaron claro por qué son historia y nos dejaron formar parte de ella.

Los Stones no pisaron más suelo que el del escenario del Bernabéu. Como si todo lo que no fuera escena no les perteneciera: llegaron a las 21:40 en furgonetas de cristales tintados que les dejaron justo al comienzo de la rampa que a cada paso les convertía en la leyenda que son. Y una vez ahí arriba la elevación fue superior. Pocas veces se pueden escuchar tantos clásicos de la historia del rock en algo más de dos horas de concierto, empezando por ‘Jumpin’ Jack Flash’ y ‘You got me rocking’, con las que el público inmediatamente asimiló que sí, que estaban viendo a The Rolling Stones.

Y ver a The Rolling Stones no fue ver a una banda reunida forzosamente sobre un escenario, sino que vimos a grandes amantes de la música disfrutar de verdad con ella. Las pantallas gigantes se convirtieron en aliadas para observar las expresiones de Ronnie Wood y Keith Richards en cada solo de guitarra; incluso el casi inexpresivo Charlie Watts dejó escapar alguna que otra sonrisa. Y por supuesto de Mick Jagger, que corrió y se recorrió el escenario; bailó y saltó con una energía desbordante; pidió palmas al público y les prestó continua atención. Entrega digna de admiración. Ayer vimos a una banda con el alma intacta y la complicidad por bandera.

Hicieron suyas canciones que ya son nuestras. El repertorio nos regaló casi al comienzo el mítico ‘Angie’ o la elegida por el público, ‘Like a rolling stone’ (versión del tema de Dylan); ‘Honky tonk woman’ sirvió como presentación de la banda; ‘You got the silver’ y ‘Can’t be seen’ interpretadas por Keith Richards funcionaron como respiro para Jagger; e inmediatamente después gozamos de uno de los grandes momentos de la noche con la suma de Mick Taylor a la guitarra. Tres grandes glorias en fila haciendo sonar ‘Midnight rambler’.

Sin grandes adornos ni ostentaciones porque no hacían ninguna falta, Madrid tuvo la suerte de contar con uno de los mejores setlist posibles y el público supo aprovecharlo bien. No hay peros a un concierto que los Stones supieron terminar arriba con ‘Start me up’, ‘Sympathy for the Devil’ o ‘Brown sugar’; para regresar tras los bises a aquella ‘You can’t always get what you want’ (junto con el Joven Coro de la Comunidad de Madrid) que siempre nos recordará al fallecido Brian Jones; y hacer vivir un momento único a los asistentes con ‘(I can’t get no) Satisfaction’ como broche de oro.

The Rolling Stones podrían permitirse el lujo de ofrecer otro tipo de concierto. Muchas bandas con menos recorrido han cambiado, se han hecho mayores y se lo hemos perdonado. Los Stones no tienen nada que demostrar, ya lo han demostrado todo. Sin embargo no pueden evitarlo. Porque el talento nunca envejece.

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