Rockola, Discos. 7 de mayo de 2010

Autor:

«Sharon Jones & The Dap Kings han sabido aunar sonido «vintage» y artesanal con las inquietudes sonoras del público del siglo XXI. No es revivalismo artificial. Es música con alma, música auténtica, viva. De nueve sobre diez»

Sharon Jones & The Dap-Kings
«I learned the hard way»

DAPTONE/NUEVOS MEDIOS

Portentosa, enérgica, apabullante, ponderosa, vigorosa, rotunda… Se me acaban los adjetivos para definir a Sharon Jones, la vocalista norteamericana de 53 años que se ha convertido en la gran estrella del neosoul que mira a la tradición de los sesenta, que observa el sonido Motown, que se recrea en los discos de Stax y Atlantic, en el funk, en Curtis Mayfield… Lo mejor de lo mejor.

«I learned the hard way» es su cuarto disco para el sello Daptone, una pequeña empresa discográfica que ha sabido arroparla con The Dap-Kings, una más que solvente formación de ocho músicos mayoritariamente blancos liderados por el bajista Bosco Mann, compositor de la mitad de los temas de este álbum. En él, Sharon Jones y su cautivadora voz atrapan al oyente desde los primeros compases de ‘The game gets old’, la canción que abre el disco. El recuerdo de las divas del soul sureño planea de forma suave durante toda la audición. Los ampulosos arreglos de cuerda confieren una gran elegancia a todo el conjunto sonoro de este LP (sí, también disponible en edición de vinilo) por lo que se hace difícil elegir los temas más destacados de este disco. Pese a todo, nos inclinamos por ‘Mama don’t like my man’, lamento con aires de blues, de apariencia sencilla, que nos retrotrae, directamente, a Sam Cooke; ‘I learned the hard way’ porque es fibrada y resume en tres minutos y cuarenta y siete segundos la filosofía y las intenciones de ese disco; ‘The reason’, un musculoso instrumental ideal para que los Dap-Kings se suelten la melena y la emotiva ‘Window shopping’.

Sharon Jones & The Dap Kings han sabido aunar sonido «vintage» y artesanal con las inquietudes sonoras del público del siglo XXI. No es revivalismo artificial. Es música con alma, música auténtica, viva. De nueve sobre diez.
ÀLEX ORÓ.



Napoleón Solo
“Napoleón Solo en la ópera”

EL VOLCÁN MÚSICA

Entre tanta repetición y copia-de-la-copia, uno babea con discos como el debut de Napoleón Solo. El proyecto comandado por el taciturno Alonso Díaz no reinventa el pop, pero sí lo revitaliza. El batería Eric Jiménez, que casi podría ser el padre de los miembros del grupo, no dudó en echarles el guante cuando sólo había bosquejos de canciones. Javier Liñán, capo de El Volcán, los fichó de inmediato después de contemplar su directo en Granada, donde llevan varios años sonando como un secreto a voces.

Resumo la clave de esta historia: Alonso (24 años) es músico de carrera, alterna escuchas de Verdi y At The Drive-In, y disipó su adolescencia encerrado en su habitación, en un pueblecito de Jaén, sin parar de tocar y componer. Cuando Fino Oyonarte tomó las riendas de la producción, se encontró con una criba de medio centenar de temas impresionantes. Más que a la ópera –nada que ver con la de Los Planetas, ni siquiera con la de sus admirados Queen–, esto se asemeja al encantamiento del circo. Y lo digo porque el oyente encontrará sorpresas, se reirá. Y, en ocasiones, hasta fruncirá el ceño de pura estupefacción. Requiebros, riffs pegadizos, solos inesperados, pasajes de vientos y metales, falsetes, rapeos y agudos histriónicos. Napoleón Solo hacen psicodelia sin apoyarse en los clásicos. Recuperan el moog y el mellotron como cacharrería de coloración. Muy cucos: acuden al corazón de la melodía y, a partir de ahí, modelan a su gusto.

¿Títulos recomendables? Todos.
EDUARDO TÉBAR.



Angelique Kidjo
«Oÿö»

NAÏVE

Angelique Kidjo es probablemente la cantante viva que mejor y con más soltura entra y sale de la música africana. Realmente no es que entre y salga de nada sino que consigue traspasar su desbordante personalidad a todo lo que se proponga. Ya dedicó no hace mucho discos casi específicos a la música norteamericana, a la caribeña y a la brasileña. Pues bien, en “Oÿö” se recorre tangencialmente todos estos ejes, incluido por supuesto el africano, sin plantearse ninguna mezcla premeditada. Y es esa naturalidad la que delata a la inmensa artista que es.

En “Oÿö” los gustos de la Kidjo son tan amplios como selectos. Con Roy Hargrove a la trompeta se hace el santanero ‘Samba pa ti’, cantado en su propio idioma natal. Luego se pasa al afro-beat en ‘Cold sweat’, de la mano de la sección de metal de la Antibalas Orchestra. Canta a dúo con John Legend el ‘Move on up’ de Curtis Mayfield y con Dianne Reeves el ‘Baby I love you’ de Aretha Franklin. No los necesita, pero ahí están. Ya sin acompañantes, se hace el ‘I got dreams to remember’ de Otis Redding. Leído hasta aquí, cualquiera podría pensar que sólo se alimenta de soul, pero también hay ramificaciones hacia el jazz clásico (‘Petite fleur’), las bandas sonoras de consistente poso (‘Memorias de Africa’), Bollywood (‘Dil main chuppa ke pyar ka’) o incluso Brasil, contando de nuevo para ello con Vinicius Cantuaria como colaborador cualificado (‘Afia’). Pero el mayor reguero de emoción se lo deja en los números que le hacen recordar su infancia en Benin y que apelan a esa noble convicción de su orgullo panafricano.
GERNOT DUDDA.



Amigos Imaginarios
«Muñecas Rusas»

ROCK INDIANA

En este lustro Santi Campos ha abierto una vía que nadie sabe hasta donde le va a llevar. Corredor de fondo hasta la fecha, en 2006 con la creación de (Los) Amigos Imaginarios su música ha adquirido rebordes sabios y marcha de crucero tras los dos lps que anteceden a este ‘Muñecas Rusas’. Se conoce muy bien ya la banda y las canciones llegan cada vez más al límite de la emoción.

Acaso Santi haya perdido voz, pero lo suple gastando el corazón en cada palabra, es más fiable que los pulmones. Sí, cuanto más rota, más registros. Así, en ‘Cleopatra, reina de África’, una hermosa desesperación de sensaciones físicas perdidas, se rompen presencias a las que nunca antes Santi había llegado: un poquito de Tom Waits, un poquito de Leonard Cohen, un piano solo. Y una letra que se adelgaza y que da otra vuelta al nervio directo de la emoción. Una nueva vuelta en cada disco.

Y si ésta es la que abre, la que cierra, ‘Canción del frío’, también tiene un empaque maestro, pero en sentido contrario. Es épica, densa y pesada como el mercurio. Y entre medio –una banda engrasada para moldear la fisonomía de cada canción– ‘El hombre menguante’ respira y sonríe, ‘El refugio interior’ a ritmo de swing, volcada hacia el interior y la que da título al disco, limpia y esencial. Y cuanto más esencial más honda.     Se alía una banda perfectamente engrasada y un inmenso cariño por las canciones.

Es curioso. Cada escucha del disco separa más cada estrofa del magma de la primera impresión, cada una es un planeta propio, un mundo aparte. Amigos Imaginarios se vuelca en darle a cada una el toque que la señala como diferente. Santi habla del desamor como nunca ha hablado. Pero el desamor son muchos desamores.
CÉSAR PRIETO.



Zoé
“01-10”

EMI
Son la banda de rock alternativo en castellano del momento y llegan desde México. Zoé tiene ya una profusa trayectoria a sus espaldas pero su desembarco en España se produce ahora, con este recopilatorio bautizado “01-10”, que referencia los diez años de grabaciones que recoge. Otra opción bien podría haber sido reeditar “Reptilectric”, su magnífico disco de 2008, pero hablamos de un compilado de muy buen nivel, por lo que no hay objeciones. No es la primera vez que alguno de sus discos llega a nuestras tiendas, pero sí la primera en que la promoción hace justicia al material que se trabaja.

Para los que jamás les hayan escuchado, se trata de un grupo de melodías pop, embutidas en rock vanguardista aunque conservando el esqueleto de canción. Y, desde luego, son irresistibles. Aquí podrás encontrar algunas de sus canciones más representativas (‘Dead’, ‘Love’), siempre en castellano –no os dejéis engañar por los títulos–, más un puñado de duetos siempre interesantes como la genial ‘Nada’, mano a mano con un formidable Enrique Bunbury, o la hermosa ‘Poli’, esta vez junto a Anni B. Sweet, la cual demuestra que cantando en castellano es encantadora.

Sin duda, una banda a tener muy en cuenta, en ellos confluyen un sentido moderno del rock, una intención renovadora y una orientación comercial perfectamente conjugadas.
JUANJO ORDÁS.



Susana Cáncer
“El baile de los días”

LA ECLÉCTICA MADRILEÑA

Susana Cáncer busca la luz después de trabajar en la lobreguez durante las dos últimas décadas. Puso candor al piano del Corcobado bolerista en Cría Cuervos –forma parte de la banda actual del “chatarrero”–, acompañó a réprobos como el escritor y periodista José Luis Moreno Ruiz, Germán Coppini y a figuras comprometidas con la vanguardia como Justo Bagüeste, Nacho Laguna o Ana D. La horda retrata de antemano a la autora de “El baile de los días”, que va ya por su tercer disco en solitario. Sin hacer ruido, pero regalando canciones de una exquisitez incontestable.

Gabacha, abisal, nocturna y humeante. Muy lejos de malditismos de cliché, aunque doblemente demoledora en sus reposados cantos de sirena. Su voz susurrada y su universo poético, tan propenso a la metáfora marítima, fluyen hasta acariciar las profundidades del alma. ¿Evolución? Poca respecto a su predecesor. Susana se mantiene en ese cabaret ingrávido de confección jazzística, mediterránea y heterodoxa. Ahora, quizá, más arrabalera. Valses, habaneras, pianos de orquestinas. Pierde protagonismo la cacharrería de Bagüeste en beneficio de una instrumentación añeja. Por fin se atreve a frasear en francés y brinda un homenaje directo a Serge Gainsbourg (‘La javanaise’). Gonzalo Lasheras continúa pespuntando la profusión de ambientes como mano derecha. En su día hubo quien observó en ella a una nueva Cristina Lliso. Es hora de reivindicar a Susana Cáncer con nombre propio. Y bailar las penurias, como los galos. Aprendamos de ella.
EDUARDO TÉBAR.


Varios
«Pop a la catalana. Jazz, Bossa & Groovy Sounds from Catalunya (1963-1971)»

VADIM MUSIC/DISCMEDI

Durante los sesenta, las dos principales discográficas catalanas, Edigsa y Concèntric, no sólo editaron discos de cantautores de influencia francesa. Sus directivos querían que la música popular fuera un arma para recuperar la lengua catalana, prohibida y perseguida por la dictadura franquista. Para ello, ficharon artistas que fueran capaces de interpretar éxitos internacionales cantados en lengua catalana. El catálogo era amplio. Había crooners, chicos y chicas ye-yé, conjuntos, interpretes de canción ligera… Una vez finiquitada la década, la mayoría de estos artistas cayeron en el más absoluto olvido. El público husmeaba ya los estertores del franquismo, se volcó en los cantautores y dio la espalda a un género musical, el pop, que se consideraba demasiado inocente para el momento histórico que se vivía. «Pop a la catalana. Jazz, Bossa & Groovy Sounds from Catalunya (1963-1971)», recopila 18 de las mejores grabaciones del pop catalán de los sesenta, unas grabaciones que se hacían con los mejores medios disponibles en la época y que no habían sido nunca reeditadas. Edigsa y Concèntric no escatimaban en el presupuesto y contrataban a los mejores arreglistas (Francesc Burull. Joan Albert Amargós…), excepcionales letristas (Ramon Folch i Camarasa…) y a los mejores músicos de sesión. El resultado fue un ramillete de discos deficitarios en lo económico ya que sus ventas fueron mínimas, pero con un gran encanto sonoro.

Así, encontramos a Eurogrup, uno de los conjuntos con mejor imagen del pop catalán, que interpreta una poderosa y bailable versión de ‘Out of my life, woman’, de Allen Touissant que titula ‘Què passa amb els duros?’, a chicas ye-yé como Nuri, que se atreve con el ‘She is a woman’ de The Beatles o incluso aspirantes a ser Tom Jones como Lleó Segarra que ataca el ‘It’s not inusual’ con mucho desparpajo. Incluso Guillermina Motta, miembro de Els Setze Jutges, tuvo sus “momentos pop” que se ven reflejados en una versión de ‘Cap a futbol’, un tema de Delfí Abella (otro de los “jutges”), que recibe un tratamiento absolutamente groove. Otro de los temas destacadísimos de este disco es ‘El cinemascop’, una versión de Claude Nougaro que canta Llorenç Torres que sobresale por sus arreglos y sus cambios de ritmo. El disco se completa con temas de pop infantil, ‘Cançó del telèfon’, pop “para sonreir” como el de ‘El meu trastet’ (Santi Sans), versiones de clásicos norteamericanos como ‘Lluna blava’ (‘Blue Moon’), a cargo del cantante de color Joe Martin, bossa nova (‘Desafinat’, por Grau Carol) o el soul latino de Tony Vilaplana y su adaptación de ‘Yeh! Yeh’, un tema que popularizaron Mongo Santamaría y Georgie Fame, entre otros.

Habrán notado que el subtítulo del disco está en inglés. El motivo es que esta recopilación es obra de Òscar Dalmau, popular guionista y presentador de programas de radio y televisión en Cataluña. Dalmau, tiene un alter ego, DJ Phil Musical, que se dedica a recuperar joyas de pop orquestal, lounge o space age pop de los sesenta. Pues bien, Dalmau ha conseguido que «Pop a la catalana. Jazz, Bossa & Groovy Sounds from Catalunya (1963-1971)» sea editado (en CD y vinilo) por el sello francés Vadim Music con el objeto de dar la máxima difusión internacional a unos artistas y unas canciones que no tendrían que haber caído nunca en el olvido.
ÀLEX ORÓ.


Anterior entrega de Rockola.

Artículos relacionados