Rockola, Discos. 18 de junio de 2010

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«Este debut contiene píldoras de energía concentrada. Con el rock and roll setentero por bandera, Andersson no reduce la velocidad en apenas ningún momento, por lo que se trata de un trabajo que sólo funcionará en sintonía con estados de anímo eufóricos»

Imperial State Electric
«Imperial State Electric»

PSYCHOUT RECORDS

Tras la disolución de los Hellacopters, su hiperactivo líder no ha perdido el tiempo y ya está aquí con su nuevo proyecto, esta vez en solitario. Imperial State Electric es la banda de un solo hombre, en la que el propio Nicke Andersson se hace cargo de prácticamente todos los instrumentos, firmando también cada una de las canciones.

Bautizado homónimamente, este debut contiene píldoras de energía concentrada. Con el rock and roll setentero por bandera, Andersson no reduce la velocidad en apenas ningún momento, por lo que se trata de un trabajo que sólo funcionará en sintonía con estados de anímo eufóricos. Ningún problema, entendido como compendio de detonaciones rockeras estamos ante un álbum perfecto. La producción es limpia, comercial, ciertamente «vintage», pero lo mejor son las vibraciones que desprendne tan electrizantes canciones. ¿Cómo lo hacen los suecos para clavar estribillos tan perfectos y medidos? ¡¿Es la herencia perversa de Abba?!

‘A holiday from my vacation’ es la tarjeta de presentación ideal para dar inicio al disco, engancha y conduce a ‘Lord knows I know that it ain’t right’, la mejor banda sonora para las noches de verano. A partir de esas dos locomotoras todos los vagones siguen los mismos raíles, dejando espacio a influencias británicas (‘Resign’, ¡atentos beatlemanicos!) aunque la sonoridad es norteamericana en gran media, abarcando incluso un poco de rock californiano (‘I’ll let you down’) pero cediendo ante los Kiss más clásicos, por poner un buen ejemplo.

Cierto, esta pequeña locomotora se mueve a la misma velocidad de forma continua, no se pisa el freno aunque cada canción mantenga su propia dinámica. Pero somos jóvenes, ¿no?
JUANJO ORDÁS.



Vinicius Cantuaria
«Samba carioca»

NAÏVE

Vinicius Cantuaria mantiene una impecable trayectoria como gran renovador de la bossa nova, llevando el lenguaje de Gilberto, Jobim y Vinicius (el otro, el de Moraes) a unos derroteros vanguardistas probablemente inesperados para el género, tratándose de algo tan clásico y sacrosanto en términos de expresión y sonido. Pero sus «electronics» son siempre sutiles, aportan una dimensión espacial y atmosférica a sus canciones y de la bossa nova no traicionan jamás ni la letra grande ni la pequeña. No es ninguna novedad; el de Manaos lo lleva haciendo así ya muchos años.

En este «Samba carioca» congrega nuevamente a muchos de sus más próximos y habituales colaboradores, como Arto Lindsay, Bill Frisell o Brad Mehldau, por citar a los «peces gordos». Pero en su banda cuenta con talentos tan buenos como Joao Donato y Marcos Valle al piano, Paulo Braga a la batería o Luiz Alves en el contrabajo.

El álbum se abre con ‘Praia grande’, toda una declaración de principios (con esos balsámicos finales largos a lo Cantuaria). En ‘Julinha de botas’ se aproxima al viejo «choro», con un sonido ciertamente criollo. Hay un par de piezas en el álbum en este sentido. ‘Orla’ es una bellísima canción cuya longitud revela haber sido producto de una fructífera improvisación con todos los músicos. Y los adictos a Jobim encontrarán una muy buena versión de ‘Inutil paisagem’, tan atmosférica que alcanza gravedad cero. Maravillosa. Da igual si se trata o no del mejor trabajo de Cantuaria. Lo importante es que sigue hechizando como siempre. Por activa y por pasiva.
GERNOT DUDDA.



The Depreciation Guild
«Spirit youth»

KANINE RECORDS

Lo que son las cosas. Casi nadie hizo caso de «In her gentle jaws», debut autoeditado en 2007 por los neoyorquinos The Depreciation Guild. Pero seguramente no va a pasar lo mismo con su nuevo álbum, «Spirit youth». ¿El motivo? Entre un disco y otro, Kurt Feldman, líder de la banda –que completan los gemelos Christoph y Anton Hochheim–, se ha hecho famoso con el que, en principio, era su «otro» grupo, The Pains of Being Pure at Heart. Lo curioso del caso es que ambas formaciones comparten influencias –de hecho, Christoph también toca en The Pains–, centradas en el fuzz de The Jesus & Mary Chain y la evanescencia melódica de The Field Mice, pero mientras The Pains optan por la efervescencia guitarrera y la acción directa, The Depreciation Guild apuestan por un enfoque más cercano al dream pop y el shoegazing de baja intensidad. Electrónica y guitarras de cualidades hipnóticas que, en ocasiones, pueden remitir a los noventa (‘Dream about me’), y que, como ocurre con el proyecto paralelo que les ha dado fama, proponen un correcto ejercicio de estilo que las circunstancias ambientales pueden convertir en «hype».
EDUARDO GUILLOT.



The Yellow Melodies
«New identities»

DISCOS IMPRESCINDIBLES

The Yellow Melodies lo anunciaron hace unos meses con la publicación de un singgle de vinilo para el sello Clifford Records. No renunciaban a sus raíces power pop ni a las melodías aceleradas pero apostaban por dar a las composiciones de Rafa Skam un envoltorio más consistente y también, porqué no, psicodélico. «New identities» huele a Love, a Beatles, a los ampulosos arreglos psych-pop de los mejores productores de los sesenta y al indie de los noventa. La jugada ha salido redonda. Este disco es de largo el más conseguido de la banda murciana.

Esta nueva entrega del grupo liderado por Skam se abre con ‘New identities’, una canción que habla sobre la búsqueda de uno mismo dejando atrás una vida que no complace nada al protagonista. ‘The chanpionship cup’ es una briosa y épica composición sobre victorias deportivas, ‘No more parties’ nos devuelve a los Yellow Melodies más vitaminados mientras que ‘So well togeether’, en cambio, es un canto a la amistad juvenil y a la algarabía nocturna. Cada una de las canciones de este disco esconde su pequeño secreto que merece la pena descubrir. Como vale la pena dedicar unas líneas a la versión que Skam y los suyos hacen de ‘It’s only love’, una de las más bellos temas de amor del tándem, Lennon-McCartney, y a la que someten a un baño lisérgico que nos hace olvidar que estuvo incluido en el LP «Help» y nos lo sitúa en la etapa «Revolver» de Tlos Beatles.

Con «New identities», Yellow Melodies han abierto un interesante camino que deben explorar y madurar en futuros trabajos.
ÀLEX ORÓ.



Fernando Rubio
«Tides»

Perdición

¡Albricias! Interesante propuesta discográfica la de Fernando Rubio, que viene desde Murcia con un gran trabajo lleno de rhythm’n’blues, blues, rock americano e incluso funky. «Tides», como así se llama este álbum viene presentándose por toda la geografía española en festivales junto a su banda, The Mistakes. Fernando Rubio, uno de los compositores y guitarras más solicitados del sonido patrio (ha tocado con Adrià Puntí, Rubia, Ferroblues o Adiós Amigo, y seguirá haciéndolo), ha encontrado por fin tiempo para un proyecto en solitario.

«Tides», con textos en inglés, comienza con ‘Back on the move’, una gran canción cargada de guitarras funky que junto al Hammond le dan toda la personalidad soul que necesita. ‘I’ll make you feel my love’, el siguiente corte, continúa con un cierto ritmo funky pero algo más difuminado que ya mezcla con el rock de manera gradual para dar paso a la tercera composición, la que da título al disco, ‘Tides’, totalmente americana, puede recordar a Tom Petty, preciosa melodía con slides. El reggae viene con ‘Tears falling’, donde debemos prestar atención a la sección de viento compuesta por Antonio López (trompeta) y Pepe García (trombón) y unos coros excelentes susurrando el título.

Otro de los grandes temas es ‘I’ll do it again’, el más rockero del disco junto con ‘Bad stuff’, si hablamos de etiquetas, contundentes creaciónes bien llevadas que contienen, entre otras virguerías de las seis cuerdas, geniales solos de guitarra que terminan por fundirse con la voz de Fernando y los coros. La única diferencia que encontraremos, es que ‘Bad stuff’ es el tema instrumental del disco, dejando todo el protagonismo a las potentes guitarras que discurren a lo largo de la canción y que bien podían haber firmado NRBQ. ‘The sun shines’, muy dylaniana y ‘Please don’t spoil my day’ son los ritmos más luminosos y pop, y los que van cerrando este gran álbum, seguidos de ‘What I’ve got’, la sensual ‘Driving me mad’ y para finalizar, ‘Could it be you?’, acelerada y versátil que sirve como puerta de salida hasta finalizar con ‘Malaventura’, curiosamente la única con título en castellano y con un virtuoso sonido fronterizo.

Gran trabajo de Fernando Rubio y sus chicos que, esperemos, no pase desapercibido entre los oídos sibaritas de entendidos y crítica musical. Fuera etiquetas y fuera esnobismos con complejos.
CHARLY HERNÁNDEZ.


Anterior entrega de Rockola.

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