Rockola, Discos. 13 de noviembre de 2009

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CD DE LA SEMANA: «Live at the Meadowlands», de Frank Sinatra.
«Pletórico, sintiéndose leyenda, y con la orquesta a cargo de su pianista de confianza, Bill Miller, Sinatra pasa revista a una veintena de sus piezas habituales, dejando constancia de que la edad no era impedimento para alcanzar interpretaciones fantásticas»

Sinatra-13-11-09Frank Sinatra
«Live at the Meadowlands»

CONCORD/UNIVERSAL

Tras su compra del catálogo Reprise hace unos meses, Universal se ha puesto manos a la obra en la tarea de reeditar todo el material que Frank Sinatra grabara bajo ese sello, que él mismo creó a comienzos de los sesenta. Y para que no todo sean “repescas”, de la mano de esta multinacional, con el sello Concord, ha llegado también al mercado un directo del cantante completamente inédito, una grabación de cuando «La Voz» era ya el «Viejo Ojos Azules», y se dedicaba a pasear sus grandes éxitos por medio mundo con una «troupe» de colaboradores de lo más singular.

Aunque existen ya diversos conciertos de los ochenta editados en audio y vídeo, ninguno es tan especial como este «Live at the Meadowlands». Aquel 14 de marzo de 1986, Frankie reunió en su ciudad natal, Nueva Jersey, a miles de espectadores entre los que destacaban una gran cantidad de jóvenes. Y si el jefe del Rat Pack era conocido por darlo todo en el escenario, aquella noche legendaria se esmeró más de lo habitual. Pura magia, cuentan las crónicas.

Acompañado de un libreto de 24 páginas, con notas a cargo del antiguo socio de Sinatra, Hank Cattane, y con material gráfico inédito, el disco permite advertir el entusiasmo con el que ese público recibe cada uno de los temas, así como la energía con la que el cantante se los ofrece. Pletórico, sintiéndose leyenda, y con la orquesta a cargo de su pianista de confianza, Bill Miller, Sinatra pasa revista a una veintena de sus piezas habituales, dejando constancia de que la edad no era impedimento para alcanzar interpretaciones fantásticas. Es capaz de hacer vibrar al auditorio con ‘I’ve Got You Under My Skin’, ‘You Make Me Feel So Young’, ‘New York, New York’ o ‘Mack the Knife’, del mismo modo que alcanza un intimismo emocionante con ‘Moonlight in Vermont’, ‘It Was A Very Good Year’, ‘Bewitched’ o “One For My Baby.

Pero para ser justos con esa misma leyenda, hay que reconocer que ese entusiasmo de Sinatra en esta actuación no está igualado por la calidad de su voz. En ocasiones tiembla, se queda corta e incluso tropieza a la hora «swingear» con la orquesta (para muestra, ese ‘Mack the knife’ con un final que no está a la altura de lo escuchado hasta ahora). Quizás fuera un mal día, quizás la emoción. Porque el Sinatra de los ochenta no estaba en absoluto acabado. De hecho, entre los conciertos de 1985 y 1986 se cuentan los mejores de Sinatra en aquella época. Ya se había acomodado a aquellos escenarios tipo cuadrilátero, ubicados en el centro de grandes estadios con treinta, cincuenta, setenta mil espectadores, y ofrecía verdaderos espectáculos. Aunque está claro que este Sinatra no es el del directo con Count Basie en el 66. ¿Y a quién no le pesan veinte años?

Este nuevo directo no desmerece en absoluto por esa baja forma de la voz de Frank. Se deja escuchar de manera agradable, casi entrañable, especialmente si se llega a conectar con ese ambiente de tributo por parte de sus vecinos, y tiene ese gusto que desprenden las obras que se disfrutan con la conciencia de ser un pedazo de historia musical que merece la pena recordar.
JAVIER MÁRQUEZ SÁNCHEZ.



Peret-13-11-09Peret
«De los cobardes nunca se ha escrito nada»

UNIVERSAL

Quienes esperen encontrarse en «De los cobardes nunca se ha escrito nada» al Peret de las rumbas alegres, se van a llevar un gran chasco, pues en esta ocasión el padre de la rumba catalana ha decidido recoger canciones que le influyeron en sus primeros tiempos, aparte de alguna curiosidad como ‘Apaga o candil’ (tema popular gallego, que interpreta en ese idioma y que conoció por un programa televisivo), la nueva relectura de ‘El muerto vivo’, gancho comercial del álbum (la canción se revitalizó tras emplearla Sabina y Serrat en sus conciertos conjuntos; aquí incluida en dos versiones: una junto a Marina, de Ojos de Brujo, y otra de cierre, solo con la voz de Peret), o en la revisitación de ‘Un tiempo para todo’, tema propio de 1995 cuyo rescate, dada la edad de su compositor, está plenamente justificado: «Con mentiras y lisonja, tan solo por presumir, malgasté el tiempo, y ahora él me ha malgastado a mí. Podemos recuperar aquel paraguas perdido. El tiempo perdido no, por poco que haya llovido».

Por lo demás, esta cuidada producción incluye desde el ‘Rascayú’ de Bonet de San Pedro y sus aires de jazz vocal a la española, a samba rumbera en la espléndida ‘La chabola’ (interpretada con La Mari, de Chambao), a tango en la estremecedora ‘Por qué la quise tanto’, copla en ‘María de la O’, zambra en ‘La otra casa’ (con otra invitada, Maribel, de D’Callaos) o música italiana previa al advenimiento del pop en la rumbera «Amore amore». Vamos, un Peret variado que se impone como intérprete con una voz envidiable, de aquellas que, en ocasiones, de tan tan imponente, tan sobrecogedora pone los pelos de punta. Pero esto, para quienes seguimos al de Mataró desde hace años y en sus diferentes etapas, no nos sorprende. Aparte, lo de aproximarse a versiones ajenas ha sido habitual en la carrera de Peret y en la rumba catalana. Así que todo bien.

Junto al CD se entrega un DVD que es pura golosina: Una larga entrevista con el maestro realizada por el experto José Manuel Gómez y redondeada por decenas de actuaciones históricas recuperadas de los archivos de TVE que nos muestran a un Peret, esencialmente en los 60 y primeros años 70, pleno de facultades, desarrollando las posibilidades de ese genial invento personal que es la rumba catalana y haciendo gala de un carisma y un ingenio que matan al más vivo o resucitan al más muerto, como se prefiera. El material es tan bueno, tan ameno, tan electrizante que se queda corto y entran ganas de ver enteros algunos de los programas monográficos de los que se nos ofrecen canciones sueltas. Puestos a poner peros, se echan en falta más imágenes de los últimos años 70 y de su vuelta a comienzos de los 90 (¿dónde está la ceremonia de clausura de las olimpiadas de Barcelona 92?) hasta aquí, pero, seguramente, entre estas, abundará el playback; y es que la moderna televisión es así.
JUAN PUCHADES.



Sting-13-11-09Sting
«If on a winter’s night…»

DEUTSCHE GRAMMOPHON/UNIVERSAL

Si este invierno Bob Dylan es Ebenezer Scrooge, Sting debe ser entonces el Espíritu de las Navidades Pasadas. Que nadie se espere un complaciente disco de villancicos en línea con las intentonas “holiday” de tantos y tantos intérpretes del último siglo. “If on a winter’s night…” es un profundo y documentadísimo trabajo de la Deutsche Grammophon con un Sting místico, sí, pero bastante más oscuro y triste de lo habitual, rindiendo homenaje a los dos márgenes del invierno: al festival de la Natividad y su larga cadena de simbología mágica, punto álgido de la celebración invernal desde el primer milenio de nuestra era; y a los ecos ancestrales del solsticio pagano, que todavía hoy reverbera con tantos cuentos de espíritus y fantasmas.

Así que mucho ojo, porque tras estas aparentes nanas y frágiles canciones de cuna hay mucho terror explícito corriendo en un plano paralelo. Para Sting la espiritualidad es algo mucho más celta y medieval. Como en la terrible imaginería de ‘Gabriel’s message’ –originalmente un villancico tradicional vasco–, o tras las fuerzas oscuras de la escocesa ‘Balulalow’, con música de Peter Warlock y letra tradicional. Incluso, Sting también se atreve a adentrarse por este lado oscuro del bosque en las propias ‘The hounds of winter’ y ‘Lullaby for an anxious child’, esta última con ayudita de su fiel guitarrista Dominic Miller.

La idea del “álbum-invernal-no-estrictamente-navideño” no es nueva. Sin ir más lejos, hace tan sólo justamente un año, Loreena McKennitt ofrecía su fabuloso “A midwinter night’s dream”. Y metáfora de tal presencia es la genial interpretación que hace aquí Mary Macmaster de ‘Christmas at sea’, esa canción tradicional de Newcastle que el padre de la arpista le cantaba de pequeña, y que interpreta en este CD con maravillosa licencia céltica de ese canto de trabajo femenino de la isla de Skye llamado ‘Thograinn thograinn’.

Ciertamente, a la credibilidad de Sting le sientan de maravilla estos ejercicios de redención creativa. Ahora sólo tiene que atajar la gran ventaja que le lleva Mark Knopfler en este sentido y lograr también conjugar algún día este don con trabajos más ambiciosos desde un punto de vista comercial.
GERNOT DUDDA.



Muguruza-13-11-09Jabier Muguruza
«Taxirik ez»

RESISTENCIA

La nueva entrega discográfica que suma diez de la trayectoria de este singular cantautor vasco vuelve a tocarnos la fibra sensible. Y es que parece mentira que un vehículo expresivo como la lengua vasca –ininteligible para todos aquellos de otras latitudes que la escuchamos sin preparación– puede convertirse en algo dulce a la escucha cuando se trata de trasmitir la voz y la sonoridad calmada y relajante de alguien como Jabier Muguruza.

Empezar diciendo que este «Taxirik ez» debería considerarse como un eslabón continuista a sus anteriores álbumes puestos en circulación. Estas recientes canciones despachadas por el irunés continúan, como siempre, desprendiendo ese aroma sonoro apacible al que nos tiene acostumbrados, habiéndose inclinado una vez más por un soporte formal sencillo y minimal por lo que se refiere a los envoltorios instrumentales y los arreglos vocales escogidos. A saber, el magnífico y envolvente trabajo de acompañamiento del guitarrista acústico Angel Unzu y de la vocalista Mireia Ozterinjáuregi (habituales suyos, en las puestas en escena en vivo) o de otros músicos no menos sobresalientes como Txema Garcés (bajo), David Gómez (percusiones), Roberto Yaben (guitarra eléctrica), Mikel Aspiroz (piano) o Maite Aseginolaza (arreglos), capaces de crear sublimes atmósferas sonoras para la voz y el acordeón del mayor de la saga artística de los Muguruza.

En conjunto, escuchamos en plenitud de facultades al comunicador musical sugestivo y evocador de siempre, capaz de golpear nuestras entrañas y alcanzarnos de nuevo en lo más hondo del sentimiento gracias, como ya viene siendo costumbre, a otra colección de composiciones espléndidas, seña de identidad en este cantautor inigualable. Para unas canciones cuidadas hasta la saciedad como las suyas, vuelve a compartir espacio y textos con grandes poetas de su tierra y lengua como Bernardo Atxaga, Gerardo Markuleta, José Luis Padrón, Iñaki Irazu, Iban Zaldúa o Harkaitz Cano, aunque presentando en esta ocasión la novedad de incluir –por vez primera en disco, creo– unos hermosos versos en catalán de Maria-Mercè Marçal, poetisa y escritora barcelonesa aunque lleidatana de adopción, tristemente desaparecida antes de hora.

‘Problemak’, ‘Arbola zaharra bezala’, ‘Ezjakintasunak’ o ‘Clementine’ –mi preferida de la colección–, destacan de entre un puñado de canciones de belleza suprema y para escuchas incansables, que nos brindan de nuevo la oportunidad de gozar de ese valor artístico añadido que invariablemente nos obsequia con su arte el bueno de Jabier.
JAVIER DE CASTRO.



Dylan-13-11-09Bob Dylan
«Christmas in the heart»

COLUMBIA/SONY MUSIC

¿Tenía Bob Dylan necesidad de publicar un disco de villancicos? ¿Teníamos sus seguidores necesidad de escucharlo cantando villancicos? No, para nada. Sin embargo, lo que parecía un rumor propio de la era internet, finalmente se confirmó como noticia verídica y tomó cuerpo de CD. Así que, con el invento en el reproductor, no queda más remedio que resignarse a la evidencia: Dylan o bien es un provocador o está como un cabra o realmente se divierte buceando en viejos cancioneros y le pareció simpático tener su propio álbum de canciones navideñas.

Sea como sea, finalmente queda un disco curioso para sus seguidores, solo para ellos –bueno, y para los coleccionistas, que los hay, y muchos, de grabaciones de este género–, que nos muestra a Dylan y a su grupo habitual, más el Lobo David Hidalgo, intentando llevar hacia su sonido áspero de los últimos tiempos estas tonadas nacidas con sobrecarga de edulcorante. Así, por aquí desfilan ecos de blues, sonidos de la frontera, pinceladas de jazz e incluso horribles coros femeninos que nos remiten a las décadas de los 40 y 50 del siglo pasado, y es que Dylan ha tratado de buscar una sonoridad clásica, a su aire pero sin obviar los patrones esenciales que asociamos con estas canciones (muchas de ellas han traspasado fronteras, bien en inglés, bien adaptadas a cualquier idioma) y él ejerce por momentos de crooner con buen gusto, sobrado de aptitudes, por momentos de divertido cantante todo terreno e incluso parece el doblador de Papa Pitufo en el tema que abre el álbum (‘Here Comes Santa Claus’). Con la voz que tiene ahora mismo –macerada por el tiempo y sabia como pocas–, si un día le da por aproximarse a estándares del jazz y el blues, se nos van a caer los pantalones.

Al final, queda un disco singular viniendo de quien viene, disfrutable según el tema (hay algunas joyitas, no lo duden), pero al que será difícil regresar si no es con ánimo investigador.
JUAN PUCHADES.



Dinero-13-11-09Dinero
«Dinero»

TRICORNIO PRODUCCIONES

Sí Franz Ferdinand o Bloc Party hubieran aparecido a principios de los noventa mezclando sus premisas bailables con las guitarras grunge de la época, el combinado sería muy similar a la propuesta de Dinero. El trío madrileño utiliza riffs poderosos sobre una base rítmica que no da descanso para cantarle a los últimos coletazos de la noche; quizá a los últimos resquicios de juventud también.

Suenan modernos, bien producidos, llevando el «angst» existencial juvenil a las pistas de baile, con bastante más autenticidad que las dos referencias internacionales citadas anteriormente. Ahí está el desamparo sentimental de ‘UU.AA (Utópicos Anónimos)’ y la incitación a la danza de ‘Trastorno Bipolar’, con un estribillo capaz de hacer hervir a la audiencia.

Tienen todo para reventar el mercado indie y hacerse un hueco entre propuestas masivas, ¿por qué no iba a llegar al gran público una canción tan magnífica como ‘En invierno’? Las melodías golpean la memoria, sus ritmos activan las piernas y sus letras tocan la fibra.
JUANJO ORDÁS.



Jamal-13-11-09Ahmad Jamal
«A quiet time»

DREYFUSS JAZZ/KARONTE

Animado por el batería Kenny Washington –que se lo llevó a un recoleto pero ambientado estudio de Brooklyn–, ésta es la primera vez en mucho tiempo que el legendario pianista de Pittsburgh graba fuera de Francia. La última vez que lo hizo en Nueva York, el desaparecido O.C. Smith todavía pudo dejar su voz en aquellas “Picture perfect” y “Whisperings”. Aparte de Kenny Washington, para estas sesiones de tres días ha contado con James Cammack al contrabajo y Manolo Badrena en las percusiones. Y es precisamente gracias a ese latente punto gravitatorio negroide y latino que llamamos swing –del que goza todo el álbum (¡Manolo pasó por Weather Report, vaya que sí, entre otras grandes hazañas!)–, por lo que Ahmad se ha sentido más liberado en su capacidad exploratoria.

De las once piezas, nueve son propias, recogidas de una larga época que abarca desde 1997 hasta este mismo año. Sin ir más lejos, hay bellísimas florituras melódicas en piezas como ‘Paris after dark’ y ‘Flight to Russia’, esta última con un desparpajo que hará de ella sin duda algo muy recordable en el futuro. Los homenajes se los ha reservado para su viejo amigo, el también pianista Randy Weston (‘Hi fly’), y esa vieja balada estándar de Jack Backer, C. Bard, Dick Gasparre y George Fragos llamada ‘I hear a rhapsody’, que tantos recuerdos le trae de épocas más viajeras, y que él mismo ya había grabado en 1966.

En las notas interiores del álbum, el crítico Eugene Holley Jr. califica a Ahmad Jamal como “el zénit del piano moderno”, y aunque solo sea por la gran influencia que ha despertado en tantos y tantos pianistas (y no tan pianistas, como es el caso de Miles), no es para menos.
GERNOT DUDDA.



Andergraun-13-11-09Varios
«Andergraun Vibrations»

HUNDRERGRUM RECORDS

¿Existe alguna conexión entre la música de rock española y las novelas policíacas? Elemental, los «Andergraun Vibrations». Situémonos: finales de los 60; aquí, lo ye-yé herido de muerte; allí, garaje, psicodelia dura y guitarrazos a lo Hendrix. Hard Rock. Gestación de lo que se llamará música progresiva.

En este contexto, desfilan discos de los que solo se conoce un ejemplar, militares en pleno franquismo que arman misteriosos sellos discográficos para melenudos y reclutan a otros militares para componer con guitarras fuzz, flexis extraños que aparecen en tiendas de buhoneros, cavernosos estudios en los que los solos de batería y las voces parecen de otros mundos, productores de Marifé de Triana que dedican canciones salvajes al LSD, oscuros bares donde editan misteriosos singles, los Cuatro de la Torre logrando el caos psicodélico… ¿Verdad que parecen escenas de una ucronía delirante? ¿Verdad que de aquí sale una novela buena? Pues todo esto existió rigurosamente.

La prueba palpable se encuentra en esta colección de vinilos –va por el tercer volumen y aparecen también en cd– en que el coleccionismo se convierte en obsesión –glupps, iba a escribir diversión. Simplemente esto: se escoge una compañía voluntariamente oculta en aquella época, una canción y un grupo ultra-raros, de los que apenas queda más constancia que una galleta, y se indaga hasta que se llega a saber de dónde ha salido, qué ha sido del grupo. Lo sorprendente y lo admirable es que las más de las veces se logra contactar con los perpetradores. Solo por atender a las intrigantes pesquisas de cada caso –expuestas en un cuidado libreto– ya resulta necesaria la colección.

Ahhh, sí, la música. Pues cruda, básica. Los nombres se los digo, pero excepto Toti Soler les van a dejar igual: The True, Proumatic, Orquesta Mario Sellés, Los Riscos, Piñonate, Los Goya o The Matches… Las producciones ínfimas, efectos de viento que se consiguen sacando el micro por la ventana, sonidos que quieren parecerse a Deep Purple pero que acaban siendo puro Modern Lovers o Velvet, el incógnito grupo seminal de todo el heavy español de los 80, trallazos blueseros, gritos desgarrados, garaje-psicodelia por la cara, wah-wah a tutiplén en una época en la que nada de esto oficialmente existía. Parte de la historia de esos años –en los que, recordemos, con el mismo calado ya existían Burning– que había desaparecido.

O la verdadera historia, si nos ponemos a mirar, la verdadera historia de los chicos que montaban un grupo y querían tirar para adelante. A ver si en el fondo nos la han contado mal y nos han engañado, a ver si lo de Los Diablos no ha sido más que una tapadera…

Desde luego el disco no está a la venta en los canales habituales, pero por ejemplo en Oldies o Guerssen se encuentra en stock.
CÉSAR PRIETO.



Back-Peru-13-11-09Varios
«Back to Perú vol II»

VAMPISOUL

Mi mojigata tía María Teresa me decía durante mi adolescencia que “todas las mujeres son hijas de Eva”. La pobre trataba de advertirme de lo peligrosas que se suponía podían ser las féminas para un tierno mancebo como yo. Viendo la maciza muchacha que aparece en la portada del segundo volumen de la seria recopilatoria «Back to Perú» me han venido a la cabeza, todavía no se muy bien por qué, las palabras de mi tía. Será, quizás, porque la joven nos ofrece, cual manzana prohibida, una doble ración de pecaminosa música grabada en Perú entre 1964 y 1974, un decenio en el que las bandas del país andino fueron capaces de recorrer todos los paradigmas musicales posibles en esos años desde el pop ye-yé de Kela Gates al funk rabioso de Jean Paul “El Troglodita”.

Así encontramos bandas de surf instrumental como Los Holy’s, Los Comandos, Los Jaguars o Los Siderals, que no dudaban en incorporar arreglos a lo Joe Meek en sus grabaciones. Tampoco faltan combos que se inspiraron en Iron Buttefly, Hendrix, Beatles, Mitch Ryder & Detroit Wheels o en los principales artistas del spul y el funk pero que supieron adornar sus composiciones con trazos de música tradicional peruana. Esa fusión se denominó “Guajira psicodélica”. Grupos como Los Far Fen, Beatiful Days o Los Juniors representaron en algún momento de su carrera a esta corriente. Pero si tuviéramos que destacar a alguno de los grupos que eligió esta senda artística nos quedamos, sin duda, con Los Destellos, una formación que apostó por mezclar la cumbia con el rock en el tema ‘Onstá la yerbita’.

La psicodelia ácida de la Costa Oeste de los Estados Unidos también influyó de manera notable a bandas como Pusher, Pax, Telegraph Ave y Traffic Sound, entre otros.

Tratándose de un lanzamiento de Vampisoul la edición de este doble CD/LP esta cuidadísima y está acompañada de un detallado libreto en el que se explica los pormenores de cada uno de los temas y de los grupos de la escena musical peruana. ¡Atrévanse a comer esta manzana! ¡Las hijas de Eva no suelen equivocarse!
ÀLEX ORÓ.



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