Revólver: Tras la caída, otra vez en la carretera

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“No son tiempos para pensar que de lo que se trata es de llenar la bolsa, son tiempos muy complicados, son tiempos para conformarse con que uno pueda llenar la nevera”

Una caída al salir a un escenario torció los planes de Carlos Goñi: su disco en directo se retrasaba, se suspendían conciertos… Pero, recuperado, regresa a los directos: la semana próxima (el día 12) con cita importante en su casa, en Valencia. Aquí nos habla de sus próximos pasos.

 

 

Texto: JUAN PUCHADES.
FOTOS: JAVIER BRAGADO.

 

 

Todo estaba listo para que en mayo saliera el nuevo disco de Revólver, el directo “Enjoy”, en el que se presenta en formato de trío eléctrico y desplegando un sonido compacto e intenso, pero en el primer concierto de la nueva gira, un mal paso acabó con los planes. Carlos Goñi se cayó desde el escenario, la gira no llegó a arrancar. Su discográfica decidió aplazar el lanzamiento del álbum hasta finales de agosto, se suspendieron los conciertos más inmediatos y tuvo que pasar por el quirófano y rehabilitación. Pero el fin de semana pasado, la gira, por fin, comenzó. La semana próxima, la segunda cita es fundamental: Revólver toca en su casa, en Valencia, en la explanada de Viveros, en la Feria de Julio. Cita grande y complicada en tiempos de carestía.

¿Se te ha hecho muy cuesta arriba todo lo pasado?
Me encantaría ser un héroe y decir que ha sido superfácil y que no me dio ningún problema y que fue maravilloso. Pero no, no ha sido así. Ha sido extremadamente doloroso, me ha costado mucho, pero me lo he currado y he conseguido casi el cien por cien de extensión en el brazo. Lo cual es una cosa rara.

¿La rotura fue en el radio?
Sí, en la cúpula radial.

¿Y la caída cómo fue?
Fue en un concierto en Nambroca, prácticamente en el mismo Toledo. Ya estábamos encima del escenario, nos anunciaron, íbamos a salir, y yo pisé donde no había escenario, y me fui al suelo.

¿Fueron muchos metros de caída?
No, un metro con setenta, más o menos. Pero no es lo mismo caerte y ver que te estás cayendo y colocar el cuerpo de una manera natural que caerte al vacío y no saber nada. Eso fue bastante jodido, para qué voy a decirte otra cosa.

Creo que te han operado, ¿no? Y habrás pasado por rehabilitación.
Sí, me operaron, pero luego la rehabilitación me la he hecho yo solo.

¡Qué dices!
Sí, sí.

Pero, tú estás loco.
No, no estoy loco, cada fisioterapeuta es de un planeta, cada uno tiene su manera de hacer las cosas y yo, respetando a todos, preferí hacerme yo la primera parte, que era muy sencilla, tanto como decir que cada centímetro que consigas vas a conseguirlo a base de que te duela, no hay otra manera de hacerlo. Y sí, esa primera parte la hice yo, hasta que la semana pasada necesité ayuda porque había un músculo al que no conseguía acceder bien, el fisioterapeuta me mandó solo tres sesiones y me dijo “felicidades, el resto lo has hecho tú”. Así que solo he hecho tres sesiones para desentumecer un poco, porque tenía cierta parte de contractura. Pero esto era muy fácil, era estirar el brazo hasta donde podía, encima de una mesa, que al principio no era nada, era como estar echando un pulso, pero con la axila al borde de la mesa, y poco a poco, cada día, ir consiguiendo que los nudillos llegaran a tocar la mesa. Así me lo he hecho, prefería hacerlo así, porque unos te decían que habían recuperado el treinta y cinco por ciento nada más, otros que el setenta… Incluso, cuando me operaron, me dijeron que era improbable que recuperase el cien por cien, que lo normal es conseguir un ochenta y cinco y que el otro quince por ciento que te falta no lo necesitas ni de coña para hacer vida normal. Tuve la suerte de tener un cirujano buenísimo, que fue muy valiente, porque la operación que me hicieron fue un poco distinta, porque me dijeron que esto iba a durar unos tres meses y yo me lo he ventilado en mes y medio.

¡Ya te veo!
Pero es que cuando desperté de la operación yo no tenía el brazo inmovilizado. Llevaba solo una venda, el médico me dijo “la rehabilitación empieza ahora”, mientras me estaba despertando de la anestesia: “¿No querías tres meses? Pues venga, esto es lo que hay”.

¿Has estado tocando la guitarra?
He estado haciendo de todo. En lugar de estar con el fisioterapeuta una hora y regresar a tu casa, yo lo que hacía era estar la mañana entera, y luego, cada hora del día, le dedicaba diez minutos al brazo. A eso hay que sumarle que tenía una microrotura de un hueso de la muñeca y me quedé al borde del destroce absoluto en la rodilla. Pero en la rodilla, al final, lo que tenía era un esguince de ligamento interno, que también requería rehabilitación… ¡Bah! Menos mal que con el rollo de hacer deporte de una forma normal todos los días, en el cuello no me hice nada, pero lo raro fue que no me estampara la cabeza contra el suelo, porque de alguna manera la cabeza tiró para arriba y no llegué a tocar el suelo. Pero lo acojonante es que no tenga ni una triste lesión en el cuello, con el movimiento tan brusco de que la cabeza no tocó el suelo. Vamos, que estoy contento, es una de esas batallitas que gana uno solo y que son para estar feliz.

Supongo que lo que más te preocupaba era si volverías a tocar como siempre.
No, eso sabía que sí, porque cada uno es como es, y yo para algunas cosas tengo una fuerza de voluntad importante, y eso no me preocupaba. El codo se me rompió, pero cuando iba para el hospital, lo que de verdad se me rompió fue el alma, porque la prueba de sonido había sonado de la hostia, porque la gente pasaba por el escenario y nos decía: es increíble cómo sonáis siendo solo tres. Estábamos felices, porque además era el primer concierto de la gira, había venido gente de toda España, había venido mucha más gente, como dos o tres veces más de la prevista por los organizadores. En fin, había una comunión de aquellas de pensar que iba a ser una gran noche y nunca pensé que acabara de esa manera. Y lo que me rompió el corazón fue que la gente se quedó muy triste, mucho. Ya te digo que había venido mucha gente de fuera. Me quedé hecho polvo, y durante unos cuantos días, eso no se me iba de la cabeza. Y qué quieres que te diga, el disco tenía que haber salido el 28 de mayo y lo mucho o poco que se podía hacer en verano, se lo ha llevado por delante.

Sales estos días a tocar en directo, ¿la gira va a ser como el disco, en trío?
Absolutamente, sí.

Con el trío regresas a tus primeros tiempos, a tu primer grupo, Garage.
Sí, pero ahora tocando un poquito mejor [risas]. Ahora estoy con la banda de mi vida. ¿Has escuchado el disco, te lo han enviado?

Sí, claro, no he visto el deuvedé, pero sí que he escuchado el disco.
Yo estoy muy contento con este disco, con el sonido que hemos conseguido. Luego con él pasará lo que tenga que pasar, pero eso no está en mis manos, yo lo único que podía hacer era poner toda la pasión, como siempre pongo en todo lo que hago.

Es un sonido más rudo, más básico y más intenso.
Mira, un disco que a mí me impresionó mucho  a nivel de cómo hacer ciertas cosas, es un directo que sacaron hace unos cuatro años los ZZ Top que se llama “Live from Texas” [2008], hay ciertas cosas de sonido que me gustaron mucho, como el plano de la guitarra, que es casi transparente pero está a un volumen animal. Hemos intentado aprender todo lo posible sobre cómo estaba producido ese disco y de cómo era un trabajo de banda, de trío. Aquí de lo que se trataba es de que tres sonásemos como uno solo. Y creo que lo hemos conseguido, apartándome, además, del concepto Ramones, que no me interesaba para nada. Siempre he pensado que la fórmula de trío es la más difícil de conseguir, pero cuando lo consigues, si es que lo consigues bien, nada suena como eso.

Es la formación clásica del rock.
Sí, hay muchas bandas estadounidenses que me gustaba cómo sonaban a trío. Si te pones a pensarlo, el noventa y nueve por ciento de las grandes bandas… tenían un cantante, de acuerdo, pero lo que sonaba era una guitarra, un bajo y una batería. Solo eso. Todos: desde Led Zeppelin hasta los Who, pasando por Queen, por donde quieras. Es comulgar con una idea y dar una única sentencia y que sea esa la que le llegue al público. Y eso es un poco lo que hemos hecho.

¿El trío te obliga a entender de otra manera tus propias canciones, a llevarlas a otros lugares?
Sí, pero al público me parece que le va a llegar más. Hay una cosa que nos ha servido para mucho: mientras que el resto de músicos de rock de este país están empezando ahora a hacer acústicos, nosotros los hacemos desde hace dieciséis años y hemos hecho giras con guitarra, bajo y percusión, no sé cuántas. Y eso es una escuela tremenda, porque coger cualquier canción y ponerla con el bajo, la acústica y el cajón, y que suene muy bien, te lo tienes que currar y, claro, con todos mis respetos, en ese sentido llevamos un poco de ventaja, con lo cual hemos aprendido mucho de cómo hacer eso. Y a la hora de hacerlo en eléctrico, con guitarra, bajo y batería, no nos ha resultado sencillo, pero sí relativamente sencillo, pero por lo menos teníamos mucho camino andado.

¿Y como guitarrista y cantante se te complica mucho el trabajo?
No, todo lo contrario, eso es lo que yo pensaba en un principio. En la gira de “Mestizo”, que aquel disco eran todo guitarras, se me puso que en directo solo iba a ir yo con la guitarra, y ahí aprendí a hacer una cosa que requiere su tiempo: yo ensayaba con toda la banda, y luego, cuando acababa el ensayo, me quedaba dos o tres horas yo solo mecanizando todas mis partes de guitarra para poder hacer con una guitarra los arreglos que fueran, mientras con la voz cantaba algo que no tenía que ver con eso. Eso es un trabajo extra que una vez lo has aprendido, ya no tiene más. Me sirvió para mucho en su momento y ahora, para este álbum, ya me lo sabía, lo tenía hecho. Tocar solo, cuando has hecho conciertos tocando tú solo, te da recursos de utilización de la guitarra un poco diferentes, porque al final acabas convirtiendo cada cuerda en un solo instrumento, en lugar de tocar un instrumento que tiene seis cuerdas. Al final me he dado cuenta de que cuando más liberada tengo la cabeza es cuando toco yo solo, cuando estamos guitarra, bajo y batería, porque puedo hacer lo que quiera, poner los acordes donde quiera y no molesto a nadie.

Estuviste rodando hace unos meses con este formato con el proyecto de Comité, ¿te sirvió de rodaje?
Sí, lo de Comité fue imprescindible para que me diese valor para hacer esto, ¡porque aquello era echarle mucho valor! Y nos gustó tanto cómo salió y nos quedamos tan felices de cómo sonaba que en cuanto vi que aquello funcionaba, dije “vamos a coger los temas de Revólver, que como mínimo nos tienen que sonar mucho mejor que esto”, por la propia construcción de las canciones.

De aquellos directos tocando los temas de Comité Cisne no has dejado testimonio, ni un disco, aunque sea para fans.
No, hubo un single y hay grabados seis temas, que en algún momento mezclaré y editaré. Y tampoco descarto la posibilidad de que un día me descuelgue y diga “vamos a hacer otra actuación y esta la vamos a grabar y la vamos a editar”, es muy probable que ocurra eso, pero no sé cuándo. Pero aunque lo de Comité era muy pequeñito, a mí me ha servido para mucho, y para muchos de los que estuvieron en el concierto de Republicca [sala de Valencia], fue importante escuchar de nuevo esas canciones.

Con “Enjoy”, haces lo mismo, ahora repasando el cancionero de Revólver.
Sí, pero es que resultaba necesario hacer eso. De alguna manera tenía que limpiarme antes de empezar de nuevo porque “Argán” [su último disco, de 2011] me embebió por completo, me tragó para adentro, necesitaba empezar de nuevo otra vez, y que fuera de esta forma.

Además, tú has publicado varios discos en directo, pero ninguno eléctrico.
Eso es absolutamente cierto, y me tuve que poner muy pesado, pero este es el momento en el que lo quería hacer. Sí, porque entiendo que nunca he tenido una banda que sonase como esta. He tocado con músicos maravillosos y si tuviera que hacer una gira con un tipo solo, seguramente la haría con Julio Tejera o con Cuco Pérez, porque estos dos señores tienen un talento descomunal, pero son como entes libres, y tienes que liberarles de cualquier obligado dentro de una canción, y entonces sacarás lo mejor de ellos. Mientras que, por ejemplo, a nivel de que sepas que va a ser exactamente como tiene que ser y que nunca te vas a quedar vendido encima de un escenario, y mira que he tocado con músicos maravillosos, creo que nunca he conseguido ese grado de complicidad que tengo con Manuel Bagüés y Julián Nemesio, me parece que hemos llegado a un punto de entendimiento que, hostia, a mí me ha costado treinta años de conseguir.

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“Toda la red absoluta y gigante que había de empresarios pequeñitos que contrataban y que se jugaban su dinero en salas de mil o mil doscientos, todos se fueron al garete”

 

¿Con el formato de trío, de paso capeas los malos tiempos reduciendo sueldos?
Sí, pero… cómo decirte, si hubiera sido por una cuestión de sueldos o exclusivamente económica, no hubiera planteado un disco así y me hubiera hecho una gira yo solo, que es una cosa que he hecho siete millones de veces, y que afortunadamente me funciona perfectamente, el hacer teatros yo solo con la guitarra. Así que si hubiera sido solo por una cuestión económica, de decir esto está tan mal que tengo que hacerlo así, en ese caso lo habría hecho yo solo. Entonces no hubiera grabado este disco, habría grabado otra cosa. Es que el tema del trío eléctrico para mí era un reto.

¿El trío te ha hecho recordar aquellos primeros tiempos con Garage?
No, es que no soy mucho de nostalgia. Soy cero nostálgico. No creo que cualquier tiempo pasado fue mejor, aunque, bueno, si te pones a mirar los números, a lo mejor sí lo fue, pero me da lo mismo. Eso me parece un error, es como no vivir, no lo he hecho nunca y no lo voy a hacer ahora. ¿Qué pasa, que hace ocho o quince años tocaba en la plaza de toros de Valencia y la llenaba y ahora tengo que tocar en sitios bastante más pequeños? Bueno, eso no tiene nada que ver.

A ver, tocar en Viveros no es broma…
No, no es ninguna broma.

Y llenarlo va a ser complicado, ¿no?
Muy complicado, de hecho no creo que lo llenemos. No, porque ahora mismo está muy difícil y creo que todo el mundo está pasándolo francamente mal, muy mal. Es una apuesta dura, pero como mínimo es un sitio maravilloso para tocar, es un sitio maravilloso para ver un concierto. Vengan los que vengan que, por lo menos, puedan disfrutar de un concierto fantástico, con excelente sonido y en un sitio donde es verdaderamente agradable ver a quien sea. No son tiempos para pensar que de lo que se trata es de llenar la bolsa, son tiempos muy complicados, son tiempos para conformarse con que uno pueda llenar la nevera.

¿Sientes inquietud profesional, viendo que cada día que pasa estamos un poco peor de lo que estábamos; y en el rock ni te cuento?
No, no la tengo. Pero no la tengo porque entiendo que estos son los tiempos que nos ha tocado vivir, y ya está. Hemos disfrutado de momentos magníficos y ahora estamos padeciendo una crisis descomunal o un que nos han bajado de la nube. Hay mil maneras de decirlo: ministros o políticos incompetentes, de la misma manera que hay un punto en la sociedad civil que es bastante incompetente. Hay incompetencia por todas partes y también hay gente competente que intenta hacer cosas y que a lo mejor no puede por culpa de la incompetencia de otros. No lo sé, lo que sí sé es que esto es lo que hay y que hay que intentar encontrar la salida y que cada uno, mientras no meta la mano en la caja, que intente hacerlo lo mejor que pueda y lo mejor que sepa. Nadie tiene derecho a decirnos que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, si tú te gastabas un dinero, era porque lo generabas. Si pagabas tus letras, no metías la mano en la caja, pagabas tus impuestos, te ibas a cenar y pagabas la cuenta, nadie tiene derecho a decirte nada. Vivían por encima de sus posibilidades los que metían la mano en la caja. ¿Preocupado? Me preocupa que la gente no tenga dinero para llenar la nevera, me preocupa no tener dinero para llenar la nevera yo, no me preocupa lo otro. Yo no tengo barco, con lo cual no me preocupa tener que comprarme un barco más pequeño.

O tener que echarle caldo a un barco.
Eso es, no tengo que llenarle el depósito a un barco. ¿Qué pasa, que de repente tengo que tocar en salas de seiscientas personas y hacerme empresa porque sé que en verano no hay contratación? Pues, afortunadamente, desde el año 86 llevo acostumbrando al público de Revólver a que me pueden ver en una sala de seiscientos pagando o en un sitio de quince mil gratis. Otros compañeros, a lo mejor no tienen esa suerte o no han conseguido que su público comulgue con esa manera de hacer las cosas desde hace muchos años. Pero es que fuera de España, siempre es así, no hay conciertos gratis. Y ojo, que soy de los que en los noventa, en plena bonanza, disfrutó de muchos conciertos gratuitos, como todos, prácticamente. Y lo he de reconocer. Es una cosa que he comentado muchas veces, que la industria musical de este país nació muerta, porque se la cargó el PSOE en el año 82, cuando decidió que un porcentaje, creo que era un un treinta y cinco por ciento de los presupuestos de cultura de cada Ayuntamiento tenían que destinarse a hacer conciertos gratuitos en las plazas de los pueblos. Y toda la red absoluta y gigante que había de empresarios pequeñitos que contrataban y que se jugaban su dinero en salas de mil o mil doscientos, todos se fueron al garete. Que queda bien o mal decirlo, bueno, ya me he acostumbrado a decir las cosas que no debo en los momentos más inoportunos.

El resultado es que ahora no hay empresarios y los empresarios tenéis que ser vosotros mismos. Que desde luego es una fórmula.
Es que no hay otra fórmula en estos momentos. Antes he estado hablando con Eduardo Guillot y me decía una cosa que también comparto: “lo que me preocupa de la autogestión es que si os tenéis que preocupar de cómo sacar los discos, si os tenéis que preocupar de la pasta para grabarlos, os tenéis que preocupar de contratar las salas, ¿cuándo coño vais a tener tiempo de escribir buenas canciones?”. Y llevaba razón. Toda la razón. No lo sé, pero así es como hay que hacerlo por ahora. Que hasta ahora todos estábamos rodeados de cincuenta personas que cada función la hacían dos y ahora resulta que las tienes que hacer tú todas, pues, chico, tendremos menos tiempo para ver los partidos de la NBA. Y ya está, y habrá que trabajar más, y tendrás que decirle a tu novia “cariño, haz estas llamadas y di que tienes un artista muy bueno que soy yo”, porque claro, no vas a llamar tú para decir que eres un artista muy bueno. Siempre necesitas un segundo que diga que un tercero es la hostia.

Y además, en estos momentos hay que sacar tiempo para mantener las redes sociales, que también son espacios promocionales.
Eso es lo que peor llevo de todo.

Pero aunque lo lleves mal, no dejan de ser vehículos de promoción, hay que entenderlas como soportes promocionales.
Sí, es que es así. Pero es lo que peor llevo, el tener que estar con eso. Tampoco lo llevo mal, pero lo llevo peor en el sentido de que soy muy tímido y a veces no sé qué contestar. Tengo la suerte de que tengo un montón de amigos, no me gusta llamarles fans, en Facebook y me tratan con un cariño descomunal, y no me resulta difícil tratar con ellos. Pero hay gente que no conoces de nada y te pide cosas y yo no tengo todo el día para andar contestándole a la gente en Facebook, y hay gente que lleva mucho tiempo y no les ofende que no responda, pero hay otros que acaban de llegar y les ofende.

Y además, como decía Eduardo, hay que hacer canciones.
Eso es, entre todo esto hay que sacar tiempo para hacer canciones.

Oye, ¡y que sean buenas, a ver qué va a pasar!
Claro, que sean buenas [risas].

Hacia octubre del año pasado, cuando ibas a arrancar el proyecto de Comité, me decías que tenías muchas dudas respecto al siguiente disco de estudio, que tenías algunas canciones, pero que estabas atascado, que sabías que querías hablar de la situación en la que andamos metidos. ¿Nueve meses después, sigues con la duda?
No, ya lo he reducido a dos dudas. Pero a nivel de sonido lo tengo claro. Que el disco lo voy a grabar con Julián y con Manuel lo tengo clarísimo. Y ya empieza a sonar, y desde el momento en que un disco me empieza a sonar, es cuestión de semanas.

¿Y te suena a rock?
Me suena a rock, sí. Sí, sí, tengo que aprovechar este punto de comunión que tengo con ellos, ya lo creo.

¿Y las canciones están?
Sí, también hay canciones. Mi plan es grabarlo cuando acabe esta gira que empieza ahora, que salga el año que viene. Ya veremos si lo grabo mientras estamos de gira y sale en septiembre del año próximo.

Estas son las fechas de los próximos conciertos de Revólver:

12-VII Valencia. Jardines de Viveros.
28-VII Pollença. Claustro de Santo Domingo.
03-X Barcelona. Sala Barts.
04-X Madrid. La Riviera.

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