Operación rescate: Topo

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«Este primer álbum de los madrileños, obligatoriamente, debe ser archivado junto al de Asfalto pues es su continuación natural: Jiménez era el principal compositor de aquellos»

Topo
«Topo»
CHAPA/ZAFIRO, 1979

 

Texto: JUAN PUCHADES.

 

Es 1977 y Asfalto acaba de grabar su primer LP: antes de ponerlo en la calle, el grupo se resquebraja en dos con la salida del bajista, vocalista y ¡fundador! José Luis Jiménez y del guitarrista Lele Laina (lo que deja en el anecdotario actuaciones televisivas en playback, nada difíciles de localizar hoy en Youtube, en las que en ‘Capitán Trueno’ suena la voz de Jiménez mientras es otro quien simula cantarla). Ambos, inmediatamente, se ponen manos a la obra y crean una nueva banda, con la suma del teclista Víctor Ruiz y del batería Terry Barrios. Así nace Topo, que a comienzos de 1979 debuta con disco de título homónimo y portada luciendo el logo que sería emblema, el que reproduce una placa de metro.

Aquel primer álbum de los madrileños, obligatoriamente, debe ser archivado junto al de Asfalto pues es su continuación natural: Jiménez era el principal compositor de aquellos (‘Capitán Trueno’ o ‘Rocinante’ son canciones de su autoría que fueron firmadas, con el buenrollismo habitual en las iniciáticas experiencias discográficas, por todos los miembros de la banda), algo que se aprecia perfectamente en algún tema de Topo tan redondo como ‘Mis amigos dónde estarán’, que vendría a ser como la continuación juvenil de las memorias infantiles de ‘Días de escuela’.

Topo facturaba un rock levemente más robusto que el de la formación precedente, aunque siempre con esa predilección por los pasajes instrumentales propios del rock progresivo, los meticulosos arreglos vocales heredados de los Beatles (tres de ellos cantaban y todos colaboraban en los coros) y unas aceradas letras que sirvieron para definir el rock urbano –término que luego, con lo puta y traicionera que es la historia, daría cobijo a grupos que, estéticamente, no tienen nada que ver con la filosofía de los verdaderos inventores del género–, bañadas de un cierto costumbrismo que oteaba el pasado generacional por el retrovisor (‘Mis amigos dónde estarán’), que retrataban la acidez del presente (‘El periódico’, ‘Qué es esta vida’), se impregnaban de ideología izquierdista cuando esta todavía existía (‘Abélica’) e incluso se atrevían con una cierta mirada de «anticipación» como la que ofrecían en ‘La catedral’ o, sobre todo, en la apocalíptica ‘Vallecas 1996’, donde presentaban un futuro desolador, aunque no tan distante en algunos versos de la realidad cuando arribó tal fecha: «La televisión funciona siempre / y nos proyecta un mundo ideal, / nos hace olvidar la verdad de las calles». Una canción que fue el primer éxito del grupo y un himno en sus conciertos.

El disco, más allá de los temas más populares y vigorosos, esconde una pieza deliciosa, acústica, que mostraba tanto la otra cara del grupo como la variedad de registros en los que Jiménez (solo o con Laina) se movía (¡y se mueve, que sigue escribiendo canciones!): ‘Qué es esta vida’, una lúcida reflexión sobre la apurada existencia cotidiana: «No hay tiempo de estar en un bosque cercano / y contemplar a una ardilla esconder / una nuez en un árbol doblado […] No hay tiempo de decir a tu mejor amiga / que anoche, en la cama, soñaste con ella».

Casi que hay que comentarlo en un susurro, pero el productor de esta fértil obra fue Teddy Bautista, quien entendió lo que requería Topo y realizó un trabajo perfecto y de mucho nivel para el momento. Pero no se lo digas a nadie, no sea que el disco acabe más olvidado de lo que ya lo está o, directamente, estigmatizado para los restos, ¡y eso que es un clásico inexcusable del rock español!

En su siguiente álbum, Topo cambiaron levemente de registro (fue muy comentado en su momento, pero, en realidad, no fue para tanto), más tarde les produjo Miguel Ríos, se separaron, se volvieron a reunir, Jiménez y Laina (cual hijos pródigos) protagonizaron incluso algunos «comebacks» pilotando reapariciones de la formación original de Asfalto, Barrios y Ruiz murieron, y el grupo siguió guadianescamente hasta que, este mismo año, han regresado con otra obra plagada de buenas canciones; a su aire, como siempre desde hace más de tres décadas.

 

Anterior entrega de Operación rescate: Paolo Conte.

 

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