Operación rescate: M Clan

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«Contemplemos «Coliseum» como la explosión final de una banda que antes de reinventarse decide mostrar colmillos y músculo»

 

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M Clan
“Coliseum”
WARNER, 1997

 

Texto: JUANJO ORDÁS.

 

El paso hacia sonidos más comerciales que M Clan dieron con «Usar y tirar» (1999) fue comprensible: se habían arrinconado a sí mismos tocando rock sureño, encontrándose con el beneplácito de la crítica especializada pero también con salas semivacías. Por otra parte, es cierto que el sonido clásico de los primeros M Clan ya estaba mostrado en unos dos primeros discos que no consiguieron trascender más allá de eruditos y medios afines. Como es verdad que «Usar y tirar» inauguró una etapa necesaria, llena de bondades, pero no por ello hay que relegar al olvido a los poderosos «Un buen momento» (1995) y «Coliseum» (1997). Aunque ambos se merecen una «operación rescate», vamos a optar por el segundo, también segundo en la trayectoria de una banda comandada, a día de hoy, por Carlos Tarque y Ricardo Ruipérez, para recordar al cantante y al guitarrista que por mucho que sufrieran durante su grabación ahí quedaron fantásticas canciones.

Hay que entenderles, claro. Cuando M Clan grabaron «Coliseum» era un grupo roto en un territorio tan inhóspito como el invernal Toronto. La formación se estaba recuperando de un accidente de tráfico que les podía haber costado la vida, el entorno era depresivo y quizá empezaban a ser conscientes de que la fórmula sureña se agotaba. Por ello, contemplemos «Coliseum» como la explosión final de una banda que antes de reinventarse decide mostrar colmillos y músculo. Podrían estar rotos, pero los primigénios M Clan consiguieron una inmolación gloriosa antes de consumirse por las llamas: ese Tarque deudor de David Coverdale y que aún así luce personalidad, esas guitarras llenas de alma pero forjadas en hierro, esos estribillos que hacían peripecias para tornarse en favoritos solo después de un puñado de escuchas. «Coliseum» era un bloque rocoso de rock y soul al que el productor Richard Chycki hace lucir y brillar.

Canciones como las potentes ‘Deja que lo muerda’ (demoledor comienzo, con batería y voz mano a mano), ‘Algo más fuerte’ y ‘Maxi ha vuelto’ bien podrían regresar al repertorio, pero tampoco dejemos de lado la sensibilidad de ‘Canción sin retorno’, muy lejano anticipo de la madurez que llegaría a partir de «Memorias de un espantapájaros».

La cita de M Clan con el festival Azkena Rock está a la vuelta de la esquina, se trata del evento más netamente rockero del país y sin duda que las últimas canciones del grupo suenan de maravilla allí (el reciente «Arenas movedizas» es de largo su mejor disco) pero seguro que rescatar un par de números de «Coliseum» aumentarían el voltaje. ¿Os animáis, Carlos y Ricardo?

 

 

 

 

 

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