Operación Rescate: La Colitis Vasilona

Autor:

La Colitis Vasilona
«La Colitis Vasilona»
Columbia, 1979

 

Texto: LUIS LAPUENTE.

 

En el caso altamente improbable de que V. Vale y Andrea Juno se dedicaran a completar una versión española de sus aclamadísimos «Incredible strange music» –dos libros descacharrantes que presentan a los músicos más raros y estrafalarios del planeta–, seguro que incluirían en sus páginas el único LP de La Colitis Vasilona, uno de los grandes discos malditos de la época inmediatamente anterior a la eclosión de la nueva ola y la movida madrileña.

La Colitis Vasilona nacieron en 1978, en el madrileño barrio de Aluche, de las cenizas del dúo Mierda (en realidad, las siglas de un partido inexistente y perfectamente inútil, el Movimiento Independiente Extraordinariamente Revolucionario, Democrático y Antifascista), liderados por el guitarrista y cantante Chema Lapuente –ex compañero de fatigas de Jesús Sola, luego en Johnny Comomollo y Los Gángsters del Ritmo, y hermano del aquí firmante– y por el cantante y guitarrista Francisco Rodríguez Morga, alias Pax “Body” Morgan, un personaje singular a medio camino entre Jonathan Richman, Aquiles Talón y Tony Leblanc. Actuaban disfrazados de superhéroes de pacotilla, como en la foto del álbum, e incluso acudieron así en una ocasión a los estudios de la Cadena Ser en la Gran Vía, donde un camionero, al verles, no tuvo más remedio que pedirles ayuda para empujar su vehículo averiado.

Los chicos de «Mondo Brutto» los reivindicaron como héroes subterráneos del llamado rock tuno, pero entonces (1979) no lograron hacerse un hueco en un mercado que sí aceptaría de buen grado tres años después las ocurrencias dislocadas de Siniestro Total. Sin embargo, al margen de su imagen y del recuerdo de su excéntrica puesta en escena, hay poderosas razones para rescatar hoy –y recomendar su reedición digital– esta genuina colección de pop marciano, en cuya gestación participaron además el pianista Rafael Ferro –que se ganaba la vida con Julio Iglesias–, el baterista Pepe Sánchez y el dinámico Manolo de la Calva. Por ejemplo, la divertidísima ‘Sumen de la cubai’, diálogo en caló de Carabanchel entre dos chorizos de poca monta, o las absolutamente deliciosas y surreales ‘La casa del mar’ y ‘El coche azul’, que habría firmado sin problemas el Jaume Sisa de ‘Qualsevol nit pot sortir el sol’. O la historia, a ritmo de boogie, de un caballo muy raro, que deserta de la Legión y se independiza de su amo (‘El caballo de Melchor’). O, en fin, la memorable ‘Soy currante’, tan punk y tan gamberra como cualquiera de los Undertones: “Me grita de madrugada / el reloj despertador. / Mi mujer es gorda y fea, / mi vecino es un mamón. / El café está muy caliente, / no funciona el ascensor, / son las seis de la mañana / y para colmo, aún me dura el resacón. / Trabajar en la ciudad. / Vida de familia, ¡qué felicidad!”.

A principios de los ochenta, y después de haber aparecido con Burning y otros grupos en el recopilatorio «Vuelve el rock», La Colitis Vasilona cambiaron de imagen y de nombre (Los Hermanos Brothers), y publicaron un par de singles con piezas remezcladas del álbum original, pero tampoco consiguieron enganchar con el público ni los medios. Luego, Paco Rodríguez Morga –hoy, taxista en Fuenlabrada– fundó Ferrocandiles Morgan, otra locura que terminó como el rosario de la aurora, mientras Chema Lapuente registraba dos álbumes de ska/funk/pop en el sello RTVE Música al frente de Los Hombrestones, y terminaba especializándose en el periodismo divulgativo de informática y nuevas tecnologías.

[Este texto se publicó originalmente en EFE EME 21, de septiembre de 2000]


Anterior entrega de Operación Rescate: Julio Bustamante.

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