Operación Rescate: «Amigos entrañables en la oscuridad», de Joe Borsani

Autor:

Operación Rescate: Joe Borsani

Joe Borsani
Amigos entrañables en la oscuridad
BARSA PROMOCIONES, 1996

 

Texto: JUAN PUCHADES.

 

Joe Borsani fue todo un personaje: en los años 70, en Argentina, alcanzó el éxito pop liderando a Los Tíos Queridos (los de «Voy a pintar las paredes con tu nombre»); tuvo la fortuna de compartir existencia durante algunos años con la hermosa Rubi; ya en España, y teñido de rubio platino, se apuntó a la Nueva Ola con los inclasificables Sissi; fue director teatral, productor musical, compositor, director artístico de la sala madrileña Rock-Ola, incluso ejerció de periodista y tuvo la humorada de autoparodiarse con Joe y Las Tías Queridas.

Un tipo extravagante, un completo todo terreno que daba la sensación de que jamás volvería a grabar –lo cual no parecía preocuparle mucho a nadie–, cuando en 1996 se descolgó con este hechizante Amigos entrañables en la oscuridad, una estupenda y rara obra de sutil pop acústico. Otro cambio de rumbo más de un ser con tanta gracia como sensibilidad musical.

El título del álbum corresponde al de la primera canción, un extenso recitado compuesto íntegramente por nombres de actores del cine español; comenzando con Imperio Argentina, acabando con María Luisa San José y pasando por Andrés Pajares, Jorge Sanz, Juan Diego, Paco Rabal o Lina Morgan, y así hasta completar 140 nombres con los que rendía su particular homenaje al cine. Todo ello sobre una exquisita base sonora de la que, al final del disco, se ofrece la versión instrumental.

A partir de ahí, Amigos entrañables en la oscuridad se transforma en un delicado e imaginativo disco de corte acústico que reúne una inolvidable colección de canciones con dejes de bolero y resonancias brasileñas, bañadas de tristeza, soledad y melancolía, casi con el único acompañamiento de guitarra acústica y algo de percusión, apoyadas en la voz próxima y verídica, a ratos casi frágil, de un Borsani que poco tiene que ver con lo que ha ofrecido en su obra anterior. Es un experimento que entrega cortes –musicados por Borsani y con letras de su hermano Carlos, Leopoldo Alas, Germán Coppini y Armando Llamas– tan deliciosos como «Tristezas del jardín», «Colgados», «Nubes de verano», «Simplemente vivir» o «A golpearse la cabeza en las paredes», además de una inexcusable relectura del «Layetana abajo», del atípico Joan Batista Humet (fallecido en 2008). La sencillez y la fuerza de esas canciones tremendas y sensibles, son la clave que conforma la magia de esta obra, distinta y condenadamente irresistible, aliento de melancólicos urbanitas con, pese al desparrame de tristeza, esperanza por la vida. Un disco que en algunos de sus pasajes más desnudos parece tan sincero y real que pone un nudo en la garganta.

Joe Borsani encontró en esta obra la clave exacta de dónde podía ubicarse musicalmente en la madurez de su carrera. Pero desconozco por completo si siguió estos mismos pasos en el disco que grabó antes de morir (en 2003) y que, desgraciadamente, permanece inédito.

[Esta reseña es una actualización de la aparecida en septiembre de 1999 en la versión impresa de EFE EME, entonces en la sección «Extravagante». Quisiera aprovechar la ocasión para dedicarle este pequeño homenaje a mi amiga Juana Borsani.]

 

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