Operación rescate: “If I should fall from grace with God», de The Pogues

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“Han pasado los años, sus influencias continúan vivas y los catorce temas de este álbum demuestran la calidad interpretativa y musical de una banda que se atrevió a hermanar tradición y progreso”

 

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The Pogues
“If I should fall from grace with God”
POGUE MAHONE / WARNER MUSIC, 1988

Esta semana, Sara Morales nos acompaña hasta 1988, a encontrarnos con el tercer disco de la banda, cuyas raíces irlandesas se mezclaron con el punk inglés y el rockabilly.

 

 

Texto: SARA MORALES.

 

 

De Irlanda tomaron su tradición, de Inglaterra la herencia punk, e impregnados de todo ello se adueñaron de sus sonidos en una propuesta tan costumbrista como callejera. Terminaron habitando en los alrededores del rockabilly, en un revisionismo que nacía de unir el folclore con la impertinencia y la aceleración instrumental. Estas fueron las armas que los llevaron a convencer a Europa en 1984 a manos de su primer disco, «Red roses for me», a conquistar Estados Unidos un año después con su segundo álbum «Rum, sodomy and the lash» y a meterse al mundo en el bolsillo con este tercer trabajo, «If I should from grace with God».

 

 

La misión de la banda de Shane MacGowan, cuyo nivel compositivo brilla especialmente en este disco, se nutría con la idea de devolverle el atractivo a la música irlandesa y arrastrarla hacia las nuevas generaciones renovada y acorde al tiempo presente. Un acordeón, varias guitarras y mandolinas, un dulcimer, un saxofón, un violonchelo, un piano, numerosos tambores y un banjo fueron las herramientas con las que fueron desgranando las desavenencias del amor, la nostalgia y el exilio, a la vez que entonaban melodías para las noches de fiesta inundadas de alcohol.

Nunca se supo discernir con claridad si la magia The Pogues residía en la calidad retórica de las letras de MacGowan, o en la maestría sonora de las composiciones que brotaban de este grupo de grandes músicos con el corazón agitado. Lo que está claro es que han pasado los años, sus influencias continúan vivas y los catorce temas de este álbum demuestran la calidad interpretativa y musical de una banda que se atrevió a hermanar tradición y progreso. Supieron hacerlo en un tiempo en que la primera brillaba por su ausencia y el segundo por su exceso, pero ellos dotaron a ambas de un carácter tan singular y genuino con el que dieron paso a algunos atrevimientos.

Siempre afines a cierto descaro, con este disco The Pogues añadieron a su amplio mosaico sonoro acercamientos a la música española y turca. Por eso, en la bilingüe ‘Fiesta’, encontramos tintes pachangueros y verbeneros inspirados en una noche de jarana por Andalucía, con la que hacen guiños a su compañero Joe Strummer, entre versos de Lorca. Por eso, en ‘Turkish song of The Damned’ se escuchan ecos celtas entre armonías árabes.

 

 

La homónima ‘If I should from grace with God’, que abre el disco, marca fielmente el impermeable sentido de la propuesta de The Pogues, auténtica marca de la casa en unas canciones que se adueñan de los momentos de unidad y fraternidad compartidos por la masa, jarras de rubia en alto. ‘Bottle of smoke’ incita al brinco en una lírica basada en un caballo ganador que hace millonario o no a su apostante. La instrumental ‘Metropolis’ es el desglose polifónico más detallado de la banda y con ‘Thousands are sailing’ homenajean a la emigración irlandesa, una de sus canciones más coreadas que los han llevado a encabezar buena parte de la representación popular de su país.

Sin embargo, y aunque merece la pena detenerse en ‘Medley’ por su instigación a la diversión, en el contenido político de ‘Streets of Sorrow/Birmingham Six’ o en la melancólica ‘Lullaby of London’ es, sin ninguna duda, ‘Fairytale of New York’ la canción que ha hecho de The Pogues los fieles abanderados de la música irlandesa. Un tema que recrea las diferentes escenas navideñas de un Nueva York frío y desangelado, centrado en una pareja de inmigrantes enamorados, e interpretada junto a Kirsty McColl, la mujer del productor del álbum Steve Lillywhite. Cuentan que, todavía hoy, este tema sigue siendo entonado por miles de personas cada Nochebuena en numerosos rincones del mundo, ante el calor de unas cuantas copas de más y la esperanza de un próspero año nuevo.

Y a ritmo de The Pogues, ¡feliz Navidad!

 

 

 

Anterior entrega de Operación rescate: “Manifiesto Guernika”, de TNT.

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