Operación rescate: Bruno Lomas

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«Consiguió convencer a EMI de que aquel ‘experimento’, además de ser histórico, podría convertirse en un éxito de ventas. Los directos de Bruno Lomas gozaban de un tirón indiscutible, como se demostró en un alocado show celebrado en el celebérrimo Teatro Apolo de la capital valenciana»

Bruno Lomas
«Canta en directo»
EMI-REGAL, 1967

 

Por CÉSAR CAMPOY.

 

Las crónicas siguen hablando de él como del primer elepé en directo, de rock and roll, interpretado por un artista ibérico, grabado y editado oficialmente en España. Al menos eso es lo que se aseguró a los afortunados asistentes a aquella matinal celebrada, en los últimos días de 1966, en el Teatro Calderón de Barcelona. En la curiosísima e impagable introducción del disco (todo un acto de inexperiencia e inocencia incluirla en la edición) el pizpireto presentador, que daba paso al popular locutor Luis Arribas Castro, conductor del acto, afirmaba que «llegó esta hora tan esperada de realizar esta especie de experimento efectuado cara al público que es una grabación de discos».

Bruno Lomas venía de recuperarse de uno de sus incontables accidentes de circulación. Pese a todo, aquel 1966 se había convertido en un año, prácticamente, insuperable. En octubre, el cantante conseguía el primer premio en la octava edición del Festival de la Canción Mediterránea (el año anterior había tenido que conformarse con el segundo puesto), con el épico ‘Como ayer’, compuesto por el Dúo Dinámico, un hecho que acababa consolidándole como una de las estrellas más admiradas por la juventud del momento, como confirmaba el lema de aquel anuncio de vaqueros que, por aquel entonces, protagonizaba: «Bruno Lomas: Triunfa, graba discos y… prefiere Lois, el auténtico pantalón tejano». Por si esto fuera poco, después de incontables discusiones, por fin EMI accedía a cumplir uno de los sueños más ansiados de Emilio Baldoví: editar un disco en directo que fuera capaz de registrar y capturar para la posteridad la fiereza del Leopardo de Xàtiva, un artista curtido en mil y un conciertos, desde sus inicios en la música a finales de los cincuenta del siglo XX.

Además, esta época de vorágine y cambios también se vio reafirmada con la consolidación de la nueva formación que acompañaría a Lomas (atrás habían quedado los tiempos de Los Rockeros), a partir del bajo de Tino, la batería de Colele, la única guitarra de Bugs Bunny y los teclados de Pol Magenti.

El caso es que, finalmente, Bruno consiguió convencer a los mandamases de EMI de que aquel «experimento», además de ser histórico, podría convertirse en un éxito de ventas. Los directos de nuestro protagonista gozaban de un tirón indiscutible, como se demostró en un alocado show celebrado en el celebérrimo Teatro Apolo de la capital valenciana, pocas fechas antes del llevado a cabo en el Calderón barcelonés. Este concierto, en el que también actuaron Los Protones (un interesantísimo conjunto local), y cuyas localidades oscilaban entre las 55 y las 65 pesetas, sirvió de banco de pruebas para la gran y arriesgada cita.

«Bruno Lomas canta en directo» consta de un total de doce cortes (catorce si incluimos presentación y despedida). La cara A se abre con el clásico de Gene Vincent, ‘Be-bop-a-lula’, un tema cuyos entresijos dominaba a la perfección el gran roquero valenciano. Una versión en castellano de este clásico ya había sido grabada por Los Milos en 1960, y el propio Lomas lo recuperó, ya en solitario, en el 65, para completar el EP ‘Comprensión’. Golpe de efecto para comenzar el concierto, gritos de histeria de fondo, y una ejecución contundente, tan solo mermada por el ligero vacío creado en el momento del solo de guitarra. Salvo ligeras excepciones, el resultado final del disco se asienta, principalmente, en la voz de nuestro protagonista, y la sección rítmica. Guitarra y teclado parecen jugar un papel (en cuanto a presencia sonora) menos evidente, aunque en algunos momentos los técnicos deciden conferirles más protagonismo. Hemos de tener en cuenta que esta aventura debió de antojarse complicada para ingenieros y operarios.

Tras ‘Be-bop-a-lula’ llegan dos temas editados ese mismo 1966: ‘Irresponsable’ y ‘Love me, please love me’. El primero, a partir del ‘Not responsible’, de Gordon Mills, y al que puso voz Tom Jones, y, el segundo, bordando la maravillosa y cadenciosa composición de Michel Polnareff. Efectivo: Tras un contundente comienzo, la balada de turno que consigue, a partir de una interpretación rabiosamente sensible, provocar los primeros desmayos en el respetable. La dignísima interpretación del conjunto ayuda, y mucho. Un conjunto, precisamente, que con ‘Es muy difícil’, es presentado al público por el roquero (también, autor de la canción). Poco a poco, los músicos van incorporándose hasta conformar una sobria ambientación que da paso a una nueva balada, la resultona ‘Nadie como tú’ (basada en el ‘L’ultima occasione’, de Tony del Monaco, y popularizada por Mina) que adquiere momentos de intenso dramatismo gracias, además de a un inspirado Lomas, a unas modestas pero efectivas atmósferas creadas por Magenti con su teclado.

Se cierra esta cara A con uno de los golpes de efecto del disco: ‘Es mejor dejarlo como está’ (a partir del ‘Reach out I’ll be there’, de Four Tops). Bruno y su conjunto comienzan a venirse arriba con su particular análisis castizo de esta pieza soul, y el público responde, sin concesiones, a las demandas de un Bruno que, hasta el momento, apenas se había dirigido directamente al respetable.

Sin apenas conceder un segundo de tregua, la cara B se abre con un tema al que nuestro querido roquero le tenía muchas ganas, y que hasta ese momento no había podido registrar, el ‘What’d I say’, de Ray Charles (‘What they say’ reza la carpeta del disco). La veneración del artista hacia esta composición es evidente, y con su ejecución, basada en la depurada consistencia del grupo, y la absoluta comunión con el público (hay instantes de despiporre total), se alcanza uno de los momentos cumbres de esta grabación, que continúa su línea ascendente con la interpretación de otra composición de Lomas, ‘Eres mi chica soñada’, un tema novísimo, ya que formaba parte del último epé editado aquel 1966, que encabezaba ‘Es mejor dejarlo como está’ y que completaban ‘Love me, please, love me’ y ‘Nadie como tú’ (como hemos visto, todas ellas en la lista del concierto que nos ocupa).

Siguió aprovechando Bruno para presentar en sociedad nuevos temas. Antes de la explosiva recta final, se desmarcaba con la elegante ‘Un hombre sin amor’ (también compuesta por él). Junto a la también aquí interpretada ‘Es muy difícil’ y a la inconmensurable ‘Tú me añorarás’ (una de las cumbres en la carrera de nuestro protagonista), formaría parte del epé ‘Codo con codo’, primero en ver la luz en 1967. El fofo final de esta ‘Un hombre sin amor’, no obstante, se ve recompensado con una descarada y simpática interpretación de la chisposa ‘Ayer cumpliste los 16’, mucho más cruda en comparación con la versión de estudio. Lomas prepara a una audiencia caldeada para la traca final, a partir de un falso «fade out» que acaba estallando. El delirio popular es casi total, y la emocionante ejecución del (como hemos visto), en esos momentos, popularísimo ‘Como ayer’ marca el penúltimo escalón hacia la locura. A estas alturas de la película, muchas de las frases del Leopardo ya suenan a rugido, y el desgarro de sus cuerdas vocales es patente en algunas de sus interpretaciones. La prueba definitiva llegará de manos del último tema del disco (otro inédito), un ‘Me haces falta tú’ (revisión del salvaje y electrizante ‘You’re wrong there baby’, de Tony Colton) en el que Bruno navega pletórico, forzando su voz hasta el límite y peleando con unos agudos traicioneros que acaba merendándoselos. El inicio del tema es demoledor (esos teclados), y, el crescendo, casi desconcertante. Los dos últimos minutos se asientan en una explosión de rabia de un Lomas inspiradísimo, aupado por un público entregado. Esta pista, por cierto, será utilizada, años después, en el filme «Chico, chica, ¡boom!» (Juan Bosch, 1968), para apoyar una supuesta actuación en televisión del incombustible roquero valenciano, al igual que ‘Be-bop-a-lula’.

A partir de aquí, por supuesto, el fin de fiesta: conjunto marcando la salida de escenario de Bruno Lomas, y despedida de un Arribas Castro que aporta datos que ya conocemos («…grabación ha sido para el primer long play de Bruno Lomas»), y otros que nos desvelan que, realmente, el material registrado llegaba a los sesenta minutos, es decir, unos veinte más de los cuarenta en que se quedó la versión publicada.

De aquella edición histórica, por cierto, también nos queda una mítica portada, a partir de la instantánea del famoso fotógrafo de la época, Seguí; no solo por el hecho de atrapar inteligentemente el gesto de Bruno, sino porque aporta su granito de arena a la hora de mostrarnos un retrato social de la época. Tan solo basta con echar un vistazo al público, su actitud y su condición.

Aquel 67 recién inaugurado, momento en que vio la luz «Bruno Lomas canta en directo», sería uno de los años más productivos de la estrella del rock. Su buen hacer sería reflejado, por primera vez, en la gran pantalla, bajo la dirección de Víctor Auz, en la cinta «Codo con codo», donde Baldoví se rodeó, entre otros, de Massiel, Micky y Los Tonys, Pilar Velázquez y Rafaela Aparicio. Como avanzó este largometraje, también es verdad que, a partir de este momento, la imagen netamente rock del de Xàtiva, en una campaña ideada por la compañía, fue menguando (al menos, en las grabaciones), para potenciarse su vena más melódica, romántica e, incluso, lírica. Una prueba de ello es el siguiente elepé que grabaría Emilio Baldoví, aquel curioso y más que recomendable «Cara y cruz» del 68, también con EMI/Regal, en el que el sello, preocupado por los nuevos tiempos musicales que se avecinaban, optaba por reconvertir a Bruno en un depurado crooner a partir de revisiones (algunas de ellas interesantísimas y elegantemente orquestadas) de temas (y estilos) tan variados como ‘La chica de Ipanema’, ‘Llévame a la luna’ (a partir del ‘Fly me to the Moon’) o ‘Vuelvo a casa’ (inspirado en el ‘I’m coming home’, de Tom Jones).

La legendaria grabación en directo de Bruno Lomas fue recuperada, en una reedición en vinilo, por el sello Cocodrilo Records. Fue en 1995, casi tres décadas después de su gestación. Pocos años más tarde, Rama Lama incluía la grabación en el doble CD «Sus LP’s en Discos Regal», junto al mencionado «Cara y cruz» y «Bruno Lomas» (ambos editados originalmente en 1968).

Anterior entrega de Operación rescate: Paraíso.

 

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