Objeto de Deseo: Los Pepes

Autor:

LOS PEPES
Los Pepes

HIT, 1966
VALOR: 400 Euros.


Una sección de VICENTE FABUEL.



Un grupo, un disco y una historia de lo más edificante. Megararo artefacto español de la primera era psicodélica, los sixties, prácticamente desconocido por casi todos y menos aún valorado por casi nadie. Jamás reeditado siquiera ni por José Luis Álvarez en su centenaria colección El Cocodrilo, el primer y único álbum de estos aguerridos valencianos cuya dieta de aquellos días bien se ignora (¿?),  fue una desconcertante rara avis en la escena hispana del momento: todo un LP con material inédito sin que ningún tema hubiese aparecido ni antes ni después en singles. Nadie, y se subraya, nadie, ni Los Brincos ni Los Bravos ni ningún otro grupo hasta bien terminando la década, se había atrevido con algo así.

El contenido, si cabe, que no cabía, aún sorprendía más. Un nugget hispano de garaje beat con algunos cortes de una ferocidad extrema, con ese inconmensurable “Por favor” a la cabeza, y desde el mismo momento de su edición un verdadero clásico de ese glorioso protopunk nuestro comandado por Huracanes, Salvajes, Pops, Cheyenes, Four Winds & Dito… Hoy incluso, con esa cómoda perspectiva que aportan las cuatro décadas trascurridas desde entonces, una grabación cada vez más fascinante –su pureza hace que por momentos cueste situarla en ese preciso contexto– absolutamente homologable en un supuesto Top 10 de clásicos europeos de la especialidad. Recientemente bendecida por algunos coleccionistas franceses, no estaría de más definirla pues como una genuina chef d´oeuvre de la música de garaje nacional.

Más allá del nulo eco que el disco produjo en la escena ye-yé, ni siquiera en su Valencia natal, la cara B de la historia viene definida en forma de guinda por las peripecias del grupo en manos del pequeño sello madrileño HIT, propiedad del músico sudamericano Ernesto Duarte, que además del LP también  llegaría  a editarles un EP y dos singles más, y que –corruptela tristemente habitual en esos días– por si sonaba la flauta les obligó mediante contrato a incluir su firma E. Duarte en todos y cada uno de los 12 temas del LP que habían sido compuestos por los miembros del grupo. Como ya se ha visto, aunque el destino ha tardado más de la cuenta en otorgarle gloria al músico, lo que sí que tuvo claro desde un principio fue no arrendarle jamás la ganancia al mafioso.

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