“MTV Unplugged» (2015), de Placebo

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ACÚSTICOS

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“Un trabajo que encierra, de un modo orgánico y suave, música contenida en la oscuridad desde la templanza y las manos frías”

 

Placebo se enfrentaron al “MTV Unplugged” cuando acumulaban ya dos décadas de trayectoria. Sara Morales analiza el repertorio elegido, donde no faltó alguna versión de los Pixies, y la suavidad con la que interpretaron la oscuridad de sus canciones.

 

 

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Placebo
“MTV Unplugged”
CAPITOL RECORDS, 2015

 

Texto: SARA MORALES.

 

No sorprende que este acústico, que Placebo grabó para la MTV el 19 de agosto de 2015, arranque con una personalísima cover del ‘Jackie’ de Sinéad O’Connor. De todos es conocido el afán de Brian Molko por reivindicar la música europea, sus autores, sus formas o su idiosincrasia. Ellos, que en su propio temperamento abarcan raíces belgas (las de Molko), sangre sueca (la de Stefan Olsdal), orígenes en Luxemburgo (donde coincidieron estudiando) y hogar londinense (donde se establecieron y dieron forma a lo que son hoy), quisieron comenzar la cita de diecisiete canciones con este guiño paisano que ya grabaron oficialmente en 2003 y que, hacía años, no recuperaban en sus directos. Igual que ‘Bosco’, el tema que cierra su álbum de 2013 «Loud like love», y que supuso una inesperada sorpresa cuando lo hicieron sonar delicadamente, y durante más de siete minutos, para este unplugged en los estudios que la MTV regenta en la capital británica.

La velada no queda muy atrás en el tiempo. Por eso, para cuando decidieron subirse a las tablas de este formato que propone desnudar canciones, la lista a elegir presumía complicada. No podían faltar los grandes éxitos que conservan en su haber tras una trayectoria que, entonces, a punto de cumplir los veinte años, comenzaban a celebrar por todo lo alto y que concluiría con un tour mundial y a lo grande en 2017.

Escuchar ‘Meds’ entre las suaves notas de violines y un piano conmovedor, cuando en su versión original rezuma partículas electrónicas salpicadas por las segundas voces de Alison Mosshart de The Kills, no tiene precio. Como la desaceleración de ‘Song to say goodbye’ —esa canción de 2006 que habla de la heroína— y ‘Slave to the wage’ del 2000, a las que viste las cuerdas de un qanun con aires de tradición y medio oriente. O, por supuesto ‘The bitter end’, el gran talismán de la banda, que dejaron para el último lugar de la cita a base de guitarras acústicas y una batería que van envolviendo la voz de Molko para arrastrarla y acompañarla hasta la virguería lírica más selecta.

 

 

Porque si algo cabe destacar del paso de Placebo por esta serie de conciertos es la constatación a fuego de la capacidad vocal de su andrógino frontman. Cómo desmenuza cada nota, volteando las palabras y generando música con esa ambigüedad nasal tan suya, que obliga a los instrumentos a destacar porque sin ellos, y en soledad, también hubiera vencido.

No se trata de un acústico ortodoxo. Los teclados y algún impulso eléctrico decoran la armonía de unas canciones que han sido adaptadas en su totalidad y reconvertidas en nuevas piezas, pero sin desprenderse de su esencia. A excepción de ‘Every you, every me’, uno de los tótems populares del grupo que, para esta ocasión, contó sorprendentemente con la voz de la cantante danesa Majke Voss Romme, en una nueva tesitura que no convenció a la masa pero que merece la pena escuchar con detenimiento por la perspectiva tan diferente que proponen.

 

 

El equipo desplegado para esta sesión —en la que también destaca una ’36 Degrees’ bajo la dinámica de una guitarra acústica— además de Molko, Olsdal y Matt Lunn (nuevo batería tras la marcha de Steve Forrest aquel mismo año), cuenta con tres de los miembros que Placebo suma habitualmente a sus giras: Bill Lloyd al piano, bajo y accordina; Fiona Brice al frente de violines, coros y un glockenspiel; y Nick Gavrilovic que apoya con más guitarras y más piano. Con este despliegue sonoro y fraterno crece con inmensidad aquel lacerante sencillo francés que lanzaron en el país galo en abril del año 2004, bajo el nombre de ‘Protege moi’, y que formaba parte de su álbum «Sleeping with ghosts» como ‘Protect me from what I want’. Aquí suena orgánico y enredado de violines, mientras Molko comparte y alterna voz con la cantante y compositora estadounidense Joan as Police Woman.

 

 

Atrevimiento con el ‘Where is my mind?’ de los Pixies sin que difiera en exceso de su creación matriz; que impacta en voz del belga, apretando el pulso de la composición en detrimento del tono pausado de su creador Black Francis. Y de un calibre orquestal que raya la perfección instrumental, a pesar de unas disonancias a conciencia, presentan ‘Without you I’m nothing’, el tema principal de su segundo álbum al que además dio nombre, y que hoy se conserva en la memoria colectiva como un tesoro por aquella inolvidable versión con David Bowie en 1999.

Una nueva perspectiva de Placebo gracias a este directo acústico, convertido en todos los formatos físicos y digitales posibles para llegar al gran público, recomendable para los monaguillos de la curiosidad y un ‘must’ entre los acólitos de la banda. Un trabajo que encierra, de un modo orgánico y suave, música contenida en la oscuridad desde la templanza y las manos frías.

Anterior entrega de Acústicos: “A corazón abierto” (2016), de Mikel Erentxun.

 

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