Memories of a loser, de Juan Belda & The Bit Band

Autor:

DISCOS

«Un auténtico trabajo de fin de máster sobre el universo emocional»

 

Juan Belda & The Bit Band
Memories of a loser
ASTRONOMY RECORDING MUSIC, 2026

 

Texto: CARMEN K. SALMERÓN.

 

La publicación de un nuevo disco de Juan Belda siempre es motivo de celebración. También de impaciencia para quienes seguimos su trayectoria, porque el músico tinerfeño trabaja a su propio ritmo, fiel a un saludable slowly way of life que hoy parece casi un acto de resistencia. Cuatro años después de su anterior entrega, regresa con Memories of a loser, un auténtico trabajo de fin de máster sobre el universo emocional.

En apenas cuarenta y tres minutos condensa los paisajes por los que ha transitado durante los últimos años. A veces se sumerge en el cieno amenazante de la noche, como ocurre en “El lado oscuro de la calle”, donde, acompañado por la guitarra cómplice de Javier Colis (Demonios tus ojos, Mil dolores pequeños…) y el bajo de Enrico Bárbaro (Mastodonte, junto a Asier Etxeandía), reconstruye las malas vibraciones de ese tramo de la Gran Vía madrileña alrededor de la Casa del Libro.

El álbum se abre con “I had a dream”, en el que participa la joven cineasta Madoka Belda Yamamoto, responsable también de un videoclip tan delicado como sugerente.

La pieza que da título al disco, “Memories of a loser”, se adentra en un territorio de free jazz, trompetas asfixiadas, estructuras deconstruidas y una fuerte carga conceptual para describir la sensación de quien no alcanza los estándares impuestos por una sociedad empeñada en medir el éxito. Merece la pena completar la escucha con el excelente videoclip realizado por Luis Sánchez-Gijón.

Belda se atreve, además, con una revisión de “I want you (She’s so heavy)”, de los Beatles. Más que una versión al uso, propone una relectura donde la psicodelia se convierte en el único territorio realmente reconocible.

En “The narrow way”, interpretado íntegramente por el propio Belda, vuelve a aflorar otra de sus grandes pasiones: las bandas sonoras. La atmósfera que construye resulta tan poderosa como cinematográfica.

“El final del camino” incorpora el siempre expresivo saxo de Jorge Pardo, cuya intervención aporta profundidad sin eclipsar el discurso del álbum.

El disco concluye con un mano a mano entre Mandi Capote y Juan Belda: un paisaje percutivo, tribal, étnico y psicodélico que funciona como una explosión de energía vital después del viaje interior propuesto por el resto del repertorio.

La portada, obra del gallego Iago Méndez, situada en un sugerente punto intermedio entre una construcción de Lego y un tótem contemporáneo, ya anticipa que lo que espera al otro lado no es un disco convencional.

Mi consejo es sencillo: poner a Juan Belda en tu vida. En septiembre comienza la gira.

Anterior crítica de disco: Just a day, de The Hanging Stars.

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