Los discos olvidados de Soul Asylum

Autor:

«Merece la pena volver a sus inicios para disfrutar de una banda que mereció más caso. Y mucho antes»

 

Manolo Tarancón se embarca en un viaje por la obra de la banda estadounidense, previa al emblemático disco que firmaron en 1992, Grave dancers union. Un recorrido por cuatro álbumes que también merecen ser recordados.

 

Texto: MANOLO TARANCÓN.




 

Hay discos que seducen a quienes escuchan con eclecticismo, evitando la etiqueta y los comentarios contrarios cuando algo puede resultar sensiblemente comercial. También hay inicios que se quedan clavados en el cerebro, y cuando se vuelve a ellos décadas después resulta inevitable el ejercicio de nostalgia. 1992 elevó a Soul Asylum, cuatro elepés después de sus inicios, a grupo masivo de ventas cuando, en directo, todavía no eran todo lo resultaban especialmente solventes.

No olvidemos el contexto. Con Green Day todavía a dos años de ofrecer su incontestable Dookie y The Offspring Smash, los primeros ya se habían hecho en el 92 con el doble platino con Kerplunk y los segundos defendían Ignition. Nirvana —no se trata de una comparación estilística, pero sí generacional— ya habían reventado el mercado con Nevermind en el 91.

Aunque el disco que encumbró a Soul Asylum fue Grave dancers union, del que Eduardo Izquierdo ya ofreció hace tiempo un excelente texto en Efe Eme, empezaron en 1981 y la suerte les fue esquiva con los dos sellos que les editaron a lo largo de cuatro trabajos que, por otro lado, no tenían demasiado que envidiar al que les catapultó. Aunque empezaron editando algunas canciones bajo el nombre de Loud Fast Rules, pasaron tres años hasta que en el 84 viera la luz su estreno ya como Soul Asylum con Say what you will… Everything can happen, (inicialmente Say what you Will Clarence… Karl sold the truck, en referencia al bajista Karl Mueller).

Su líder —que lo sigue siendo hasta la fecha—, David Pirner, empezó tocando la batería hasta que eligió la voz como instrumento principal combinándolo con la guitarra.  Su rock primigenio podría compararse con el punk y el hard rock —la fantástica “Draggin me down”, “Money talks” así lo hacen ver— o con un intento de mezcla de estilos al estilo del London calling de los Clash, aunque evidentemente las diferencias existen y queda algo coja —pero digna— “Stranger”, con sección de vientos incluida.

Made to be broken (1986) es un intento de continuación y en While you were out, también del mismo año, ya se atisba cierto cambio (rapidez de los temas, estilo de voz, arreglos, melodías más pegadizas), aunque canciones como “Judge” mantengan el tipo de los elepés anteriores.

En 1990 llegó And the horse they rode in on, en el que se entremezclan temas que recuerdan a los primeros álbumes (“Bitter pill”) y canciones ya con reminiscencias a su disco de referencia, al menos en la estructura. Como ejemplo, los arreglos y la melodía en “Veil of tears”, “Guilible’s travels” o “Grounded”.

Y son estos cuatro discos los que se pretenden subrayar. Es indudable que, al margen de aspirar al éxito, las bandas evolucionan, bien por iniciativa propia e innata, bien porque intentan adherirse a lo que el mercado reivindica. Y estos primeros elepés son una buena muestra de sus pretensiones iniciales y de su progreso hacia otros sonidos menos ásperos, más escuchables a la primera y añadiendo elementos instrumentales diferentes, sobre todo en el ya citado While you were out.

A partir de 1992, ya con el éxito en el bolsillo, Grammy incluido a mejor canción por “Runnaway train”, cuando en tales galardones apenas se atisbaba lo latino y muchas expectativas futuras, el incansable Dave Pirner a los mandos no fue capaz de ir más allá. Cambios constantes en la formación y cierta irregularidad fueron clave para que no se consolidaran. Pero dejaron canciones de alta calidad, aun sin ser un grupo de masas.

Hasta la fecha —siguen en activo— han publicado un total de trece elepés, y aunque Grave dancers union marcara la pauta, merece la pena volver a sus inicios para disfrutar de una banda que mereció más caso por parte de la crítica especializada. Y mucho antes.

Artículos relacionados