Loquillo: Un volcán en el Palau Sant Jordi

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«Un Loquillo altivo y resabiado, con su característica sonrisa de medio lado, nos lanza su advertencia: no comparte opiniones, dicta sentencias»

 

Loquillo decidió cerrar su gira 40 años de Rock and roll actitud por todo lo alto, ante diez mil personas en su Barcelona natal. Al Palau Sant Jordi acudió Jagoba Estébanez.

 

Loquillo
Palau Sant Jordi, Barcelona
14 de diciembre de 2018

 

Texto y fotos: JAGOBA ESTÉBANEZ.

 

Diez mil personas agotaron las entradas del Palau Sant Jordi para asistir al cierre de “40 años: Rock and roll actitud”, el fin de gira de Loquillo en Barcelona. Una gran celebración de sus cuatro décadas de carrera, una treintena de discos y más de tres millones de ejemplares vendidos. Décadas dispares, que no solo le han erigido en una estrella del rock, sino que ha clausurado consiguiendo lo más difícil: mantenerse arriba. Para celebrarlo, tocaba desempolvar las chupas de cuero, subir a Montjuic y darle la espalda a las preciosas vistas de la Ciudad Condal, la misma en la que creció José María Sanz. Dentro del Palau Sant Jordi reinaban los tupés, las poses y la actitud.

La noche comenzó con la proyección de una breve película de dibujos animados a lo Sin City, en la que Loquillo recorre Barcelona a bordo de un Cadillac presenciando los iconos más emblemáticos de la ciudad, justo antes de abrir con ‘Rock and roll actitud’. Era cuestión de tiempo confirmar que esa actitud iba a sobrar entre el público y los músicos. Pocos tipos quedan tan elegantes y bien plantados encima de un escenario como Loquillo, que demuestra estar en plena forma, con su habitual traje negro y su sempiterno tupé. Flanqueándolo estaban sus ya veteranos e inseparables Igor Paskual, Mario Cobo y Josu García al trío de guitarras, Alfonso Alcalá al bajo, Laurent Castagnet a la batería y Lucas Albaladejo a los teclados. Salvo este último, se trata de la misma banda soberbia que hizo vibrar Las Ventas con el disco en directo Salud y rock and roll (Warner Music, 2016).

Para abrir mecha escogieron temas de las últimas décadas, como ‘El hijo de nadie’, en el que nuestro frontman reivindica su figura de animal de rock and roll en peligro de extinción, y el público no duda en acompañar a Igor Paskual en los coros de la preciosa melodía «la-la-la-la-la…». Continuaron haciendo un repaso de los ilustres literarios de nuestro país con ‘A tono bravo’, donde queda claro que el magnífico trío de guitarra está afilado y suena a la perfección, igual que el solo de teclados y los coros armónicamente brillantes. Un Loquillo altivo y resabiado con su característica sonrisa de medio lado nos lanza su advertencia: no comparte opiniones, dicta sentencias.

 

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«Jesús Ordovás dijo una vez que Loquillo es un volcán cuando se pone al borde del escenario, y así lo demuestra hasta bajando de él»

 

Cuerdas potentes dan paso a la siguiente, ‘El mundo necesita hombres objeto’, llegando a un alegre estribillo precedido por guitarras psycho. Afilen sus dientes, que esto no ha hecho más que comenzar. El del Clot reivindica su sentimiento apátrida en ‘Territorios libres’, e interpreta ‘Arte y ensayo’, oda al mundo del séptimo arte. ‘El mundo que conocimos’ es la elegida para continuar con sus temas recientes, añorando país y continente con otros principios y valores en declive.

El jubiloso himno al rock ‘Salud y rock and roll’ demuestra que ya se ha convertido en un clásico reciente entre sus seguidores más acérrimos. Son capaces de poner al pabellón en pie sin tirar de viejos himnos, y siguen haciéndolo al invitar a su telonera, Nat Simons, a cantar a dúo ‘Cruzando el paraíso’, después de mandar un recuerdo a su querido amigo Johnny Hallyday.

Tras ‘Por amor’, la formación al completo se traslada al borde del escenario para interpretar la primera canción del siglo pasado, haciendo una excelente versión acústica de ‘Brillar y brillar’, tema de los inicios de la colaboración con Gabriel Sopeña. Antes de rescatar grandes clásicos bajan las revoluciones con la preciosa ‘Antes de la lluvia’, de la banda sonora original de la obra Mujeres en pie de guerra de Susana Koska. Canción predilecta, que dicta frases estigmáticas como «pactar con el silencio cuando debimos gritar nos hizo cobardes», o «cuando estalla la tormenta, ¿qué importa el quinto mandamiento?». Imposible expresar algo tan determinante de manera más sencilla, elegante e inolvidable.

Jesús Ordovás dijo en una ocasión que Loquillo es un volcán cuando se pone al borde del escenario, y así lo demuestra incluso bajando de él para impregnar al público con su lava en el célebre ‘Rompeolas’. ‘Memoria de jóvenes airados’ de Balmoral se cuela para que los teclados y guitarras ochenteros abran, como si de una canción de Scorpions se tratase, ‘Rock suave’, enloqueciendo al público hasta el solo de guitarra final. Un estado frenético que se mantendría con ‘Carne para Linda’ y ‘El ritmo del garaje’, cantada a pleno pulmón por todo un pabellón extasiado que corrobora que Loquillo consiguió con creces su cometido: tener una banda de rock and roll, y además de esta índole, algo con lo que probablemente nunca soñó.

No podía faltar ‘Rey del glam’, versionada en el nuevo recopilatorio homónimo a la gira, que le viene como anillo al dedo a nuestro amigo asturiano Igor Paskual, coreando y tocando la guitarra detrás de una de sus boas enredada en el micrófono, con falda y a pecho descubierto a lo Marc Bolan. Un huracán que revoluciona a la banda, tan imprescindible en la formación actual como lo fueron en su día Gabriel Sopeña o Sabino Méndez. De la mano de este último surgió la siguiente canción de la noche, ‘En las calles de Madrid’, con la que pudimos revivir la Movida madrileña mandando un guiño al cielo a Pepe Risi.

 

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«Un estado frenético que se mantendría con ‘Carne para Linda’ y ‘El ritmo del garaje’, cantada a pleno pulmón por todo el pabellón»

 

La condición de rocker se mantenía en auge con ‘Luché contra la ley’, versión de ‘I fought the law’ que The Clash cogieron prestado de The Crickets.

Aprovechando la presencia de Mario Cobo, y el proyecto Código Rocker (Warnes Bros, 2015) con el grupo de Cobo, The Nu Niles, llegó media hora exquisita repleta del más puro rockabilly, trasladándonos a los años 50 y 60, de no ser porque el precio de las cervezas oscilaba entre los 8 y los 12 euros. Los golpes de batería abrían ‘Eres un rocker’ (sí, con énfasis en la erre), que no puede sonar mejor en directo, con veloces teclados, guitarras con matices de antaño y un Loquillo sobrado en el género. A él le van a venir a hablar de esto a estas alturas.

‘El crujir de tus rodillas’, la doo-wap ‘Piratas’ y el clásico readaptado a este estilo ‘Chanel, cocaína y dom perignon’ cerraban una de las mejores partes de un concierto durante el que el anfitrión se cambió cuatro veces de chaqueta. Eso sí, todas negras, fiel a su estilo y dando ejemplo en ‘El hombre de negro’, dedicada a Johnny Cash.

Tras más de dos hora de actuación volvieron los sonidos rockabilly, pero esta vez con dos antiguos hits, ‘Quiero un camión’ y ‘Esto no es hawaii’, auténtico y bailable surf-rock compuesto por un joven Loquillo que muestra sus ganas de conocer más allá de su ciudad, pero, como siempre con lucha y talante, ofreciéndose a soplar si no hay olas.

No podía faltar el invitado más esperado entre todos los fans: Sabino Méndez salió al escenario para interpretar la primera canción que compuso con Loquillo y Los Intocables, ‘Rock and roll star’. Otro himno a la nostalgia, ‘Cuando fuimos los mejores’, puso la piel de gallina a más de uno, siguiendo la estela de lo que ya defendía Jorge Manrique en el siglo XV: «Cualquiera tiempo pasado fue mejor».

Fue entonces cuando llegó una grata e inesperada sorpresa. Leiva, inmerso en la grabación de su próximo disco (del que ha adelantado el tema ‘No te preocupes por mí’), les acompañó en la versión de Burning ‘Qué hace una chica como tú en un sitio como este’ y en la canción del último elepé que ya interpretan juntos, ‘En el final de los días’.

La cañera versión de Lonestar al más puro estilo Strummer, ‘Mi calle’, precedió a uno de los himnos por antonomasia de Loquillo: ‘La mataré’. Un tema puesto en entredicho por supuesta “apología a la violencia de género”, cosa que ha desmentido su autor, Sabino Méndez, que defiende que es una de las primeras denuncias del rock español contra el maltrato. Una letra coreada por miles de personas al unísono.

Tras tres horas de rock and roll, el epitafio a John Wayne, ‘Feo, fuerte y formal’, fue la antesala del cierre por todo lo alto con ‘Cadillac solitario’, famosa oda al desamor de un joven redimiéndose en el alcohol, cobijado en un viejo Cadillac y añorando a la mujer que le rompió el corazón. Justo ahí, Loquillo volvió a desgarrarse gritando ‘nena’, demostrando que aquel chaval del Clot es, cuatro décadas después, el artista que siempre quiso ser.

 

Repertorio de Loquillo en el Palau Sant Jordi:

1. ROCK AND ROLL ACTITUD
2. EL HIJO DE NADIE
3. A TONO BRAVO
4. EL MUNDO NECESITA HOMBRES OBJETO
5. TERRITORIOS LIBRES
6. ARTE Y ENSAYO
7. EL MUNDO QUE CONOCIMOS
8. SALUD Y ROCK AND ROLL
9. CRUZANDO EL PARAÍSO (CON NAT SIMONS)
10. POR AMOR
11. BRILLAR Y BRILLAR
12. ANTES DE LA LLUVIA
13. ROMPEOLAS
14. MEMORIA DE JÓVENES AIRADOS
15. ROCK SUAVE
16. CARNE PARA LINDA
17. EL RITMO DEL GARAJE
18. REY DEL GLAM
19. EN LAS CALLES DE MADRID
20. LUCHÉ CONTRA LA LEY
21. ERES UN ROCKER
22. EL CRUJIR DE TUS RODILLAS
23. PIRATAS
24. CHANEL, COCAÍNA Y DOM PERIGNON
25. EL HOMBRE DE NEGRO
26. QUIERO UN CAMIÓN
27. ESTO NO ES HAWAII
28. ROCK AND ROLL STAR (CON SABINO MÉNDEZ)
29. CUANDO FUIMOS LOS MEJORES
30. QUÉ HACE UNA CHICA COMO TÚ EN UN SITIO COMO ÉSTE (CON LEIVA)
31. EN EL FINAL DE LOS DÍAS
32. MI CALLE
33. LA MATARÉ
34. FEO, FUERTE Y FORMAL
35. CADILLAC SOLITARIO

 

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