Loquillo: Recopilando treinta años de trayectoria rockera

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«El lanzamiento que nos ocupa no solo debería entenderse como un homenaje a la estrella, sino también como un homenaje a los autores que han sabido dar con las mejores letras y la mejor música para ayudar a José María Sanz a concretar un personaje único en el rock and roll español»

Tras escuchar los cinco CDs, visionar con calma los tres DVDs y leer con detenimiento el libro que incluye «Rock & Roll Star. 30 años / 1980-210», Juanjo Ordás nos ofrece este detallado análisis de tan extensa caja antológica alrededor de Loquillo.


Texto: JUANJO ORDÁS.


La historia de Loquillo es ciertamente una historia de éxito, pero éxito en todas sus vertientes, desde el más satisfactorio al más destructivo, desde la nada al todo, desde el todo a las cenizas, de las cenizas a la resurrección. Entre medias, una carrera discográfica prácticamente ejemplar, con sus baches creativos pero a fin de cuentas con grandes momentos propiciados, no nos engañemos, por los escuderos más que por el hidalgo. Loquillo ha demostrado tener visión y reconocer el talento, siendo capaz de llamar a filas a guerrilleros de distinto pelaje apoyarse en ellos durante la contienda, pero sin esas torres y alfiles, el rey habría quedado desnudo desde el primer momento y el tablero de ajedrez desmantelado. Al César lo que es del César, el barcelonés es un excelente dirigente pero sin Sabino Méndez, Gabriel Sopeña, Carlos Segarra, Igor Paskual y Jaime Stinus su carrera no habría sido ni la sombra de lo que es.

Así pues, el lanzamiento que nos ocupa no solo debería entenderse como un homenaje a la estrella, sino también como un homenaje a los citados autores, aquellos que han sabido dar con las mejores letras y la mejor música para ayudar a José María Sanz a concretar un personaje único en el rock and roll español, una figura que gracias a su buen gusto y al apoyo incondicional de sus acompañantes ha logrado dominar el escenario y aprender a cantar (de ‘El ritmo del garaje’ a ‘Johnny et Sylvie’ media un enorme abismo).

LA CAJA

loquillo-01-12-09-BHay que admitir que “Rock & Roll Star. 30 años / 1980-2010” es la recopilación definitiva de Loquillo, aquella que repasa cada uno de los puntos clave en su escalada, una caja muy completa, de lujosa presentación y similar en estructura a la que su estimado amigo Andrés Calamaro editó el año pasado. Técnicamente se trata de cinco CD y tres DVD más un libro. En rigor, hablamos de canciones históricas, rarezas (sonoras y audiovisuales) y la mejor biografía escrita sobre José María Sanz, completada por escritos de cercanos y allegados, así como todas las letras de los temas incluidos más sus créditos.

La biografía (un pormenorizado ensayo discográfico) es, afortunadamente, bastante extensa e incluso crítica en algunos momentos, alejándose de la complacencia que suele rodear a este tipo de lanzamientos. Por otro lado, los textos de músicos y amigos se mueven entre lo decepcionante (mejor no citemos), lo profesional (muy buenos Silvia Grijalba y Calamaro) y lo disparatado (el escrito firmado por Leiva debe ser una broma, espero).

Remasterización perfecta para que las canciones suenen con el volumen propio de la actualidad, ganchos para aquel que crea poseerlo todo sobre el artista y joyas grabadas para la ocasión. Hay que reconocer a Warner el buen gusto que están demostrando en los lanzamientos de box sets. No queda muy lejos aquel espectacular “Etiqueta negra” dedicado a Ariel Rot y recientemente acaba de editar la satisfactoria antología de Revólver.

LOS ÉXITOS

Distribuidos en dos discos, los temas esperados hacen gala de su hermosura, violencia y calidez. Hilvanando, prácticamente un disco se dedica a la que podríamos denominar etapa clásica de Loquillo junto a Sabino Méndez y Trogloditas. Aunque si se medita sobre el conjunto el oyente comprenderá que se produce más de una acertada superposición temporal entre épocas, aunque sin distorsionar el eje cronológico. Así, ‘Rock suave’ y ‘Todo el mundo ama a Isabel’ aparecen en su versión en vivo recogida en “Hermanos de sangre” (la última todo un tributó a Guillermo Martín, pues el guitarrista la hizo suya) y ‘Mis problemas con las mujeres’ proviene del jazzie “Nueve tragos”.

Otro acierto es incluir las versiones originales en estudio de ‘Rock & roll star’ y ‘El ritmo del garaje’. La primera porque es justicia histórica recordar que esta gran canción firmada por Sabino Méndez no fue grabada por Trogloditas, sino por Intocables, banda previa a estos. La segunda porque la versión en vivo registrada en “A por ellos que son pocos y cobardes” es más rockera pero no deja de ser la más espoleada en otros recopilatorios. Sí, la versión en estudio es más ligera pero no deja de ser la original y el citado mítico disco en vivo no deja de tener un sonido un tanto deficiente aunque no deje de ser esencial y explosivo (¿no se le habrá pasado nunca por la cabeza al Loco regrabar en estudio una canción tan legendaria con la fuerza rockera que precisa?).

Así, en dos concisos y fundamentales CD queda resumida la parte más obvia de la trayectoria del caballero del Clot, haciendo parada en cada una de sus cuatro épocas: La inicial junto a Sabino Méndez, la segunda al lado de Gabriel Sopeña, una tercera con Jaime Stinus e Igor Paskual y su actual fase solista. Cuatro etapas distintas aunque fundamentales, siempre marcadas por el colaborador que José María Sanz tenga a su lado en ese momento.

De la primera de ellas poco hay que añadir, es la época clásica, la que encontró cómodo lugar en la memoria colectiva. Sin duda, es la etapa más agresiva dentro del currículum de Loquillo, donde no solo estaba aprendiendo a dominar el escenario, sino a interpretar con crudeza. Todo ello mientras vampiriza (no hay mejor palabra) las composiciones de un Sabino Méndez en estado de gracia. Hay que alabar a un tipo capaz de firmar piezas como ‘Cadillac solitario’, ‘En las calles de Madrid’ o ‘El rompeolas’, todas ellas indispensables en el repertorio en directo de un Loquillo que siempre estará en deuda con su autor.

La segunda etapa junto a Sopeña y Trogloditas se intercaló con los famosos discos de poesía musicada para los que se reserva un CD del box set. Tras un buen primer disco sin Sabino (“Hombres”, con el soporte de Sergio Féce en las composiciones), Sopeña se convirtió en el apoyo que el Loco precisaba, un apoyo que continúa funcionando hasta la fecha. Gracias al maño, el catalán se pudo abrir a los sonidos americanos y a unos textos maduros clavando canciones emblemáticas como ‘Brillar y brillar’ o ‘John Millner’, temas en los que se decía adiós al romanticismo juvenil. No, Gabriel no comenzó a firmar todas las canciones junto a Loquillo, pero sí se encargó de estampar su firma en aquellas que marcarían el rumbo de trabajos como “Mientras respiremos” y “Tiempos asesinos”. Entonces era momento de hablar de sueños lejanos aunque también de resurrecciones.

La tercera época de Loquillo tiene lugar inmediatamente después del doble en directo “Compañeros de viaje”, tras el cual se permite el lujo de acometer un nuevo disco de poesía y de grabar “Nueve tragos”, su disco de jazz del que se rescatan dos canciones, siendo una de ellas, ‘Calidad de vida’, musicada por el gran Jaime Urrutia. Tras este paréntesis, los Trogloditas regresarían en plena forma gracias a Jaime Stinus, quien como productor ayudará a reorientar la carrera de Loquillo hacia nuevas dimensiones sonoras, hacia un nuevo mundo de matices sin dejar de lado el rock más firme, un nuevo mundo con al que el cantante jamás habría llegado de no ser por su nuevo socio. La arribada de Stinus marcará esta nueva época que, al igual que ocurre con la dominada por Sopeña, se solapará con la siguiente, volviéndose la mano derecha del barcelonés en cada nuevo proyecto que emprenda. “Cuero español” fue el inicio de una trilogía que rematarían “Feo, fuerte y formal” y “Arte y ensayo”, estos dos últimos con la incorporación de un nuevo guitarrista y compositor, el fabuloso Igor Paskual, asturiano proveniente de los geniales Babylon Chat (cuya discografía es más que recomendable) y que aporta la fuerza y la juventud que Loquillo precisaba, siendo junto Stinus el verdadero responsable de la nueva vida que el Loco disfruta a día de hoy. Nueve temas de la legendaria tríada son los que se incluyen en la caja, un buen porcentaje del total que da buena cuenta de hasta que punto estos tres discos suponen una unidad. Ahí está ‘La edad de oro’ (con la mejor interpretación vocal de Loquillo hasta la fecha, tan solo igualada por ‘Johnny et Sylvie’, aunque esta última no se incluye en la selección final), el himno ‘Feo, fuerte y formal’ y la melancólica ‘Cuando fuimos los mejores’.

Aquí hay que hacer un inciso para comentar la inclusión de una versión inédita de ‘Treinta y tantos’, grabada durante los ensayos para el directo “Hermanos de sangre”. Una gran manera de recuperar una canción inspirada un tanto perdida en el tiempo.

Y de ahí a “Balmoral”, la última creación (la última encarnación), primer disco de una nueva trayectoria solista con los Trogloditas desmantelados. Sin duda uno de sus mejores trabajos, en dura pugna con la trilogía citada, del cual se incluyen el nuevo himno ‘Memoria de jóvenes airados’, ‘Sol’ (el regreso de Sabino al ámbito creativo de Loquillo) y ‘Cruzando el paraíso’ junto a su ídolo Johnny Hallyday.

El momento inédito de estos dos CD recopilatorios es la regrabación de ‘El hombre de negro’ (original de Johnny Cash) junto a Bunbury, Calamaro y Jaime Urrutia, una versión muy distinta de la que ya grabara en su día, pues esta vez se orienta la canción hacia el country alternativo más moderno, más actual, con un gran resultado. Un buen reclamo, aunque ni mucho menos el único.

DUETOS

Disco desajustado (elemental, cada canción proviene de una época y etapa distinta) pero rico. Cuando un artista se reparte tanto entre el cancionero y obra ajena es fundamental que recopile lo mejor de sus escapadas. No hay nada inédito ni canciones ilocalizables, pero escuchar ‘Cerbatana’ junto a Johnny Hallyday, ‘Maldigo mi destino’ a trío con Segarra y los Sirex o ‘Jim Dinamita’ como invitado de Burning de seguido merece la pena. Es más, se incluye ‘Dispararé’, gran revisión de un tema de El Columpio Asesino en compañía de la misma banda y uno de los puntos álgidos del último tour de Loquillo.

Pese a que no tiene ningún sentido extraer ‘La aurora de Nueva York’ de un disco de poesía simplemente con el breve recitado de Aute (habría que meditar hasta qué punto una colaboración pasa de la anécdota al dúo), “Duetos” recoge una parte esencial de la trayectoria del catalán y no deja de ser una forma de refrescar su anecdotario y de echar un vistazo a su trayectoria desde el punto de vista ajeno.

POETAS

El disco de poetas sufre de cierta discordancia sonora y formal, no por el buen repaso a los formidables “La vida por delante” y “Con elegancia”, sino por la inclusión de un tercero. A lo largo de los CDs que componen la caja, “Mujeres en pie de guerra” (la banda sonora del documental del mismo nombre) es fragmentado con lógica y buena mano en función de quién ejecuta la canción pertinente y en qué estilo se mueve el tema en un intento por dar cabida a un trabajo acertadamente variado (¡es una banda sonora!).

Así, mientras ‘El año que mataron a Salvador’ se encuentra dentro del comentado doble de éxitos y ‘La mala reputación’ a dúo con Paco Ibáñez aparece en el disco de duetos, resulta un tanto singular encontrar, ‘Armando al amor’ y otras tantas tras el recorrido por poemas musicados. Y es que, pese a los buenos momentos que contiene, “Mujeres en pie de guerra” no deja de ser un (gran) trabajo menor. ‘Antes de la lluvia’ y ‘El año que mataron a Salvador’ son piezas magistrales que había que rescatar de la antedicha BSO, pero reincidir para recuperar hasta seis canciones de un disco que contaba con un total de ocho (más introducción) no deja de ser excesivo (¿era necesaria la inclusión de la versión de Aute?).

Con todo, hay que congratularse de que en el disco se incluya la nombrada ‘Antes de la lluvia’, una canción inclasificable e inspirada que difícilmente encaja al lado de ninguna otra del inventario de Loquillo, aunque lo mejor del compacto que nos ocupa es la revisión de “La vida por delante” y “Con elegancia”, dos obras que deberían reeditarse algún día de forma conjunta y con algún bonus en vivo. Es muy satisfactorio escuchar de continuo canciones tan espléndidas (grandes poetas, grande Sopeña) entre las que destacan por merito propio ‘Con elegancia’ (un poema inédito de Brell) y ‘Central Park’ (¡más rockera imposible!).

RAREZAS

Gran parte del valor del box set proviene del compacto dedicado a rarezas, con inéditos y algunos temas ya ilocalizables. A día de hoy es complicado encontrar el single que contenía ‘Un fogonazo’, igual que el disco homenaje a Jackson Browne del que se incluye ‘Cocaína’, poniendo únicamente dos ejemplos. Pero lo mejor, sin duda, es lo completamente inédito. Para empezar aquí se encuentran dos canciones trabajadas para “Balmoral” aunque finalmente no incluidas como son ‘Barrios viejos’ de Sabino y ‘Waterloo’ de Igor Paskual, temas que no encontraban su hueco en la obra para la que se crearon pero que aquí son dos joyas, especialmente la de Paskual.

De las sesiones de “Mientras respiremos” se incluyen dos canciones que no entraron en tan reivindicable disco. “Alias el chino” y “Trabajé en el lado oscuro” son temas entretenidos, curiosos, no tan bien articuladss como lss del largo pero buenos inéditos de una época crucial para el crecimiento de Loquillo. Con todo, un tesoro para aquellos seguidores de Loquillo que lo tienen todo.

Pero, sin duda, lo mejor llega cuando se revisita ‘Charnego’ (dándole el toque rumbero del que adolecía la original incluida en “Feo, fuerte y formal”) y se versiona ‘Que tingem sort’, de Luís Llach. Grandes momentos y buenas muestras de una apertura de miras fundamental para quien lleve más de diez años en el negocio musical.

AUDIOVISUAL

El DVD dedicado a videoclips apenas aporta nada nuevo, con lo bueno y lo malo que eso implica. Y es que Loquillo ha disfrutado de clips que van desde lo más horrendo (‘Quiero acariciar el rock & roll’ no hacía justicia a esa gran canción) hasta lo mejor (‘Veteranos’), aunque haciendo balance no se puede decir que haya despercidiado el medio visual, manteniendo un buen nivel en todos ellos.

Sin duda, a tales efectos lo mejor son las actuaciones recogidas de los archivos de TVE, con una actuación de la formación clásica de los Trogloditas grabada en 1986 como plato fuerte (¡ni más ni menos que diez temas con gran calidad de imagen y sonido!). La versión ampliada del documental de Carles Prats, “Loquillo, leyenda urbana”, no deja de ser excelente, mejorando la original con un minutaje más extenso, pero la palma se la lleva el citado concierto.

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