Litoral: Profetas en tierra ajena

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«Vemos que hay mucho campo de acción en lo acústico. Son unas sonoridades que tienen mucho recorrido. Incluso más que la guitarra eléctrica, que se ha desarrollado hasta unos límites abusivos»

Tras pasar por Francia y Alemania, el grupo publica “Incidents melòdics del món irracional”, un álbum impregnado de sonoridades mediterráneas. Eduardo Guillot habla con Pau Roca, componente también de La Habitación Roja.

 

 

Texto: EDUARDO GUILLOT.

 

 

Se presentaron en sociedad con un EP titulado “#1”, que ya situaba su propuesta de manera muy clara: Canciones de corte acústico, con inclinación folk, aire mediterráneo y unos textos particularmente cuidados. Ahora, el grupo presenta su primer larga duración, que ratifica sus objetivos y se ha convertido en su pasaporte hacia diferentes países europeos. Pau Roca, que compagina Litoral con La Habitación Roja, habla sobre la nueva criatura, que comparte con Iván Cuevas, Manu Moreno, Guillaine Goosse, Pablo Magariños y Javier Montserrat.

Con un solo EP, ya habéis actuado en Francia y Alemania. ¿Cómo ha ido?
Desde nuestro primer concierto, ha sido la gente de otros países la que mejor ha respondido a la propuesta. Imagino que si vas a Croacia siempre te interesará más lo que hagan los músicos relacionados con su cultura que los que imiten a Coldplay en croata. Probablemente les parece más original de lo que es. Cuando vas a Estados Unidos y dices que tocas la guitarra, la gente siempre prefiere que interpretes algo español antes que una versión de los Smiths. La visita a Alemania ha sido muy positiva, porque dimos un concierto en el Popkomm y nos ha visto mucha gente. Y a final de año iremos a Islandia e Inglaterra, Bélgica…

¿Islandia e Inglaterra? ¿A qué achacais este interés fuera?
Por Inglaterra pasaremos de camino a Islandia. Ya hicimos una canción con Darren Hayman. Y cuando tocamos con Mojave 3, Neil Halstead escuchó nuestra prueba de sonido y pidió que le recogieran con antelación en el hotel para poder ver el concierto, que grabó en vídeo. Son cosas que van ayudando. En el caso de Islandia, se trata de una chica española que vive allí y buscaba un grupo para participar en una gira por lugares donde no ha actuado nunca nadie con anterioridad. Tiene muy buena pinta, porque tocaremos con muchos grupos de allí. Serán seis conciertos en una semana, en diciembre.

Litoral usa el catalán. ¿Cómo ha sido la acogida en Cataluña?
El catalán es el único público que tenemos de momento en España. Manel han entrado en Afyve, aunque es un fenómeno parecido a cuando viene a Madrid un grupo ecuatoriano. Ni te enteras de que tocan, pero acuden dos mil personas. Es decir, su público natural, producto de la inmigración. Con Manel pasa algo parecido. Hemos ido a ver a Antònia Font en Madrid y el público era, mayoritariamente, de Cataluña, Alicante o Mallorca. No creo que haya trascendido mucho fuera de Cataluña, excepto en el ámbito lingüístico común y quizá en alguna gran capital, en la que hay suficiente curiosidad como para acercarse a verlos. Nosotros vamos a lanzarnos ahora a la piscina y vamos a hacer varios conciertos por la España castellanoparlante. Vamos a intentarlo, pero tengo cierto miedo, la verdad.

El EP era un aperitivo. Aquí se despliega todo lo que es Litoral. ¿Estás de acuerdo?
Sí. Creo que se nota mucho lo que ha crecido Iván, el cantante. Hemos dado un paso adelante. El EP lo grabamos para montar un grupo, y ahora, con el grupo, hemos grabado un disco. Se nota.

Echo de menos los aires brasileños que había en el EP.
Lo hemos intentado, pero no nos salió nada que nos convenciera. Volverán a tener protagonismo. Simplemente no salió nada decente en esa dirección. Somos un grupo muy dependiente de la inspiración, para lo bueno y para lo malo.

Lo que no cambia es la apuesta acústica. ¿Cómo ha evolucionado con el rodaje de los últimos meses?
Vemos que hay mucho campo de acción ahí. Son unas sonoridades que tienen mucho recorrido. Incluso más que la guitarra eléctrica, que se ha desarrollado hasta unos límites abusivos. También estamos buscando gente para que nos haga remezclas. Nos interesa más eso que electrificarnos.

¿Te refieres a remezclas electrónicas?
Sí. Hoy en día, la música se mueve por canales distintos. Y fuera es muy habitual hacer remixes para colgar gratuitamente en internet. Más que cambiar nosotros, nos apetece incorporar cosas al grupo. Resistirse a la electrificación es difícil, porque cuando estás en un festival la tentación es muy grande, te permite avasallar más con el sonido, pero, por otro lado, la gente también te recuerda más si ofreces algo personal. Es una tentación en la que no queremos caer.

Habéis llevado un tema de Mazzy Star a su terreno. ¿Es una manera de posicionaros? ¿De demostrar que el formato se puede adaptar a todo? Porque, escuchando vuestras canciones, parece que los referentes son otros.
No hay que caer en el cliché. Para nosotros es tan importante Stereolab como Serrat. O más. Esa es la gracia del grupo. Manejamos unos referentes distintos a los de la gente que practica folk, y es lo que nos otorga cierta peculiaridad. Muchas veces escuchas a Maria del Mar Bonet y admiras su trabajo, pero te preguntas si un toque de producción un poco más arriesgado no habría mejorado el resultado sonoro. Creemos que se nos nota de manera natural. En los ensayos hablamos de Stereolab, no de Sisa.

Vivís separados geográficamente. ¿Cómo trabajáis?
Es un caos. Guillaine está ahora aquí, pero vive en Bruselas. El resto, más o menos, estamos en Madrid. Ensayamos bastante, porque lo necesitamos. Es un tipo de música con la que te expones mucho en directo, y cuando no ensayamos, se nota. Necesitamos mucha intendencia. Guillaine es muy aplicada, es la europea del grupo [risas], hace siempre los deberes y cuando llega a Madrid nos riñe y nos pone las pilas.

Edu Baos [Tachenko] se ha ido del grupo, pero ha grabado el disco. ¿Sigue siendo parte del equipo?
Tanto él como Sergi A. Minguell, que nos hace los audiovisuales, o César Verdú, que ha mezclado el disco y lleva el sonido de directo, o Ainara, que hace los diseños… Siempre hemos estado rodeados de gente interesante. En el caso de Edu, su agenda es un desastre, y era imposible compaginarlo todo, aunque ha grabado algunas cosas en el disco. Javi Montserrat le ha sustituido perfectamente. A mí me gustaría que estuvieran todos.

El título del disco y de temas como ‘Confesións d’un meteoròleg no practicant’ parecen remitir a Antònia Font. ¿Os interesa lo que hacen?
Creo que se nota que, en ambos casos, las letras las escribe gente que ha leído mucho. Iván ha escrito poesía toda la vida. Antònia Font es nuestro grupo favorito en cuanto a letras, los ponemos al nivel de Leonard Cohen, nos parecen increíbles. No sé si es una influencia, pero, desde luego, nos gusta lo que les gusta a ellos. El título del disco es el de un libro que cita Roberto Bolaño en una de sus novelas. Estando en Estados Unidos, lo buscamos en la biblioteca del Congreso y apareció. Es un libro muy bonito sobre música, editado hace muchos años en México, y se llama así: “Incidentes melódicos del mundo irracional”. Teníamos clarísimo que el disco debía llamarse igual.

¿En qué estado se encuentra La Habitación Roja? Contigo en Litoral y Marc Greenwood en Maronda, ¿es más difícil mantener activa la banda madre?
Bueno, los otros dos miembros del grupo tienen hijas, y eso es mucho peor a la hora de disponer de tiempo. Pero tenemos el nuevo disco muy ensayado y las maquetas grabadas. Comparado con Litoral, La Habitación Roja funciona como un ejército. En Litoral cuesta quedar a ensayar, la gente aparece y desaparece. Creo que son proyectos positivos para La Habitación Roja, porque llegamos muy frescos al local, oxigenan mucho. Obviamente, adapto las fechas de Litoral a La Habitación Roja, que saca disco en febrero. Por eso haremos la gira de Litoral en Navidad.

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