“Life”, de Inspiral Carpets


Autor:

OPERACIÓN RESCATE

 

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“Entre acelerones a lomos del ritmo trotón del Farfisa y estribillos irresistibles transcurría un elepé al que el tiempo no le ha hecho ningún daño”

 

 

Fernando Ballesteros recupera el primer larga duración de los ingleses Inspiral Carpets, defensores del sonido Madchester en los primeros 90. Y la banda que no quiso a Noel Gallagher como cantante, antes de montar Oasis.

 

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Inspiral Carpets
“Life”
MUTE RECORDS, 1990

 

 

Texto: FERNANDO BALLESTEROS.

 

 

En aquello que se llamó “Sonido Manchester” o “Madchester”, cuando los ochenta se convertían en los noventa, había dos nombres por encima del resto. Por un lado estaban los Stone Roses, los elegidos para liderar, no ya la escena, sino el pop internacional de los siguientes años. Pero aquellos planes de dominación dibujados en Spike Island con presentación mundial incluida, se vinieron abajo porque los problemas (contractuales, entre otros) retrasaron la continuación de su espléndido debut largo. Vamos, que “Second coming” llegó tarde y no muy bien que digamos.

La otra punta de lanza era la de los Happy Mondays. De acuerdo: ellos no bordaban el pop como los de Ian Brown, pero eran, de largo, los que mejor sintetizaban aquella mezcla de pop, psicodelia y, sobre todo, pistas de baile. Porque en la banda de Shaun Ryder había mucho de la cultura Acid House que se imponía en el momento.

Y luego estaban los Inspiral Carpets, que son los que van a mandar en las próximas líneas. Diremos que fueron la tercera vía, con un sonido bastante diferenciado del que tenían sus compañeros generacionales. Está claro que ellos también ponían sus pies en la década de los sesenta antes de dar el salto, pero lo hacían vía “Nuggets”.

A su debut largo, la banda llegaba después de varios cambios de formación, que habían desembocado en una alineación con Tom Hingley a la voz, Graham Lambert a la guitarra, Martyn Waslsh al bajo, el teclista Clint Boon y Craig Gill como batería. Un ramillete de singles con muy buena acogida en los circuitos del indie y muchas actuaciones les habían puesto en una buena posición de la parrilla de salida en la carrera por ser la nueva sensación.

“Life”, publicado en abril de 1990, lucía esa inocencia de la que tantas veces hacen gala los discos de debut. En palabras del propio grupo era también ingenuo y extraño, dos adjetivos que no vamos a cuestionar aquí. Entre acelerones a lomos del ritmo trotón del Farfisa y estribillos irresistibles como el de ‘This is how it feels’ (probablemente su canción más emblemática), transcurría un elepé al que el paso del tiempo no le ha hecho ningún daño. Y ahí le gana a alguno de sus contemporáneos.

 

 

Antes de la salida del disco, en noviembre de 1989 ya había visto la luz su quinto single, ‘Move’, que posteriormente se incluiría en el magnífico lote de “Life”. La canción, que exploraba el lado más reposado y melódico del grupo, escaló en las listas y les situó debajo de  la lupa de más de una multinacional. Nada extraño, teniendo en cuenta que para entonces la movida musical independiente en las islas se centraba en Manchester y sus bandas.

 

 

Pero en “Life”, además, de variedad y mucha luz, había rapidez. El arranque garajero de ‘Real thing’ no levanta ni un instante el pie del acelerador y sin rebajar mucho las revoluciones, ‘Song for a family’ deja muy claro que sus referentes estaban mucho más cerca de Question Mark and the Mysterians que de los nombres de otras “vacas sagradas” en las que habían puesto sus ojos otros compañeros de promoción.

El LP, que se editó con la etiqueta de Mute, porque los chicos no habían hecho caso a los cantos de sirena de las grandes, consiguió el disco de oro a las dos semanas de salir a la venta. Los singles y las largas giras habían aupado a los Inspiral Carpets y lo cierto es que habían hecho méritos para ello.

Manchester mandaba y los Carpets disfrutaban de esa posición de privilegio. Si hay un momento que represente su triunfo, con el que ellos se queden de aquella explosión, ese es el del festival de Reading en agosto de 1990. Allí actuaron como cabezas de cartel. En ese histórico marco, decenas de miles de personas se volvieron locas al ritmo de ‘She comes in the fall’ uno de los números más destacados de aquel disco. Otro de sus aciertos en formato single.

 

 

Pero esto de la industria del pop va tan rápido (y en Inglaterra, ni les cuento) que apenas cuatro años después, cuando Oasis reinaban en las páginas de los semanarios, Inspiral Carpets eran historia, se habían separado tras editar su cuarto disco. Aunque volvieron años después.

Desde aquel momento, ironías del destino, fue más frecuente escuchar su nombre relacionado con el de Oasis que por sus propios logros o por el recuerdo de su obra. Y todo porque Noel Gallagher había sido roadie en alguna de las muchas giras de los Carpets.

Noel intentó ser cantante de Inspiral Carpets y no pasó la prueba, pero fue contratado para trabajar con ellos en algunas giras. Poco después montó Oasis con su hermano. Dos años más tarde era uno de los artistas con más éxito del mundo y los Carpets, que poco antes encabezaban carteles de importantes festivales, apenas una nota a pie de página. La música, como el fútbol, es así.

 

 

Anterior entrega de Operación rescate: “We shall overcome: The Seeger Sessions”, de Bruce Springsteen.

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