Libros: «El gran reloj», de Kenneth Fearing

Autor:

«El gran reloj’ sigue conservando toda su fuerza y toda su maestría de obra ejemplar del género negro: realista, sin concesiones, obviando el clásico misterio —aquí sabemos desde prácticamente el comienzo quién es el asesino— a favor de la narrativa excelsa, meticulosa»

Kenneth Fearing
«El gran reloj»
RBA


Texto: JUAN PUCHADES.


El gran reloj que marca nuestro destino de manera inexorable, nunca se detiene, siempre rueda, y poco se puede hacer contra él. Esa es la teoría de George Stroud, editor en una gran empresa editorial neoyorquina especializada en revistas. Hombre culto, aficionado al arte, en especial a la obra de una oscura pintora, Louisse Patterson, no elude los escarceos extraconyugales y, en uno de ellos, se cruzará en el camino de su jefe, Earl Janoth, quien en un arrebato asesina a la amante de ambos, la deseable Pauline Delos. Janoth, para eludir su culpa y encontrar a un cabeza de turco, pone en marcha a los investigadores de la empresa para dar caza al último amante de ésta, un desconocido del que solo se dispone de algunas pistas. El objeto de la caza es culpabilizarlo de la muerte de Delos. Al frente del equipo de persecución se sitúa el propio Stroud, quien se convierte, de este modo, en cazador y presa. Y Stroud luchará contra el gran reloj para no caer abatido y, sobre todo, para que no salgan a flote sus debilidades y que no naufrague su tranquila vida familiar.

Esa es, a grandes rasgos, la trama de «El gran reloj», la genial novela negra que Kenneth Fearing escribió en 1946 y que algunos tuvimos la oportunidad de leer en 1979, publicada en castellano por la iniciática y reveladora colección «Libro amigo» de la editorial Bruguera. Ahora, a más de treinta años de aquella primera lectura –en edición de la gran colección del momento, «Serie negra», de RBA–, y a casi setenta de su escritura original, «El gran reloj» sigue conservando toda su fuerza y toda su maestría de obra ejemplar del género negro: realista, sin concesiones, obviando el clásico misterio —aquí sabemos desde prácticamente el comienzo quién es el asesino— a favor de la narrativa excelsa, meticulosa, incluyendo hasta siete narradores con los que mantenernos en tensión durante la caza de Stroud… Tan extraordinaria es «El gran reloj», que el siempre adusto Raymond Chandler no pudo menos que alabarla, y en Francia, Boris Vian, a petición propia, se encargó de la traducción al francés.

Novela modélica, viene a confirmar, una vez más, la capacidad de la narrativa negra, cuando se recurre a ella con buenas ideas y talento, para delinear personajes, épocas, paisajes y sociedad. «El gran reloj» debe de ser considerada como una de las obras mayores del género, aún cuando su autor solo se aproximó a éste en cinco ocasiones y practicó tanto la poesía (está ampliamente reconocido como poeta en Estados Unidos), la crítica literaria, como el erotismo (¡queremos leer algo suyo!), este último bajo seudónimo, eso sí.

Anterior entrega de libros: «Niños en su cumpleaños», de Truman Capote.

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